
Mensaje 4759
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Me causó sorpresa y hasta me reí mucho con un mensaje que me envió una chica donde me decía que “por qué este Campamento de Verano para Adolescentes, en el que ella iba a participar muy interesada no se hacía para los padres”, y esto, porque si bien es cierto que los chicos necesitan crecer, formarse y encontrarse, no era menos cierto que los padres tienen que aprender a lidiar con las situaciones de sus hijos para no ponerlos rebeldes, lacerar su autoestima, empujarlos más a lo negativo, ni crear un hogar donde la falta de paz, la incomprensión y la mala comunicación, lo arruinen.
Me invitó esa chica a la reflexión y lo tomé como un mensaje divino, que me llevo de inmediato a diseñar dicha actividad de padres, para ver si en verdad ellos se animaban a participar de tan importante actividad en beneficio de sus hijos.
Dos expresiones que siempre he escuchado por parte de algunos padres para justificar sus errores frente a los hijos, y acallar en ocasiones su conciencia han sido:
“No le doy tiempo a mis hijos, pero cuando se lo doy, le doy tiempo de calidad”, no entendiendo que sus hijos no quieren calidad, lo que quieren es a papá, no importa haciendo que cosa, la presencia de los padres es fundamental para la estabilidad, seguridad y felicidad de sus hijos.
La otra expresión es: “no fuimos a la universidad a aprender a ser padres”, no entendiendo que para ser buenos padres no se necesita ir a la universidad, solo se necesita conectar con Dios y actuar conforme a sus mandatos, Él siempre nos dará sabiduría divina, capacidad de discernimiento y mansedumbre, para esto debe ser el centro del hogar.
Bien mi querida Lucía, Víctor Martinez ya está trabajando en esa actividad para padres que Dios me mando a través de ti a programar. Dios te bendiga.
Mientras tanto, mis queridos padres, vamos a empezar con el Campamento de Verano para Adolescentes, los esperamos.
Gracias a Yanilsa González por apoyarnos en este proyecto familiar. Bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



