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Milwaukee pega fuego a Tampa y pone a los Rays al borde del abismo

Los Cerveceros propinaron una soberana paliza 10-1 a Tampa Bay y quedaron a una sola victoria de conquistar la Serie Mundial y conseguir el primer campeonato de su historia en las Grandes Ligas.

 

ST. PETERSBURG, Florida.

Tras una soberana paliza, los Cerveceros de Milwaukee le prendieron fuego a Tampa Bay la noche del lunes, derrotando a los Rays 10 carreras por 1 y colocándolos al borde del abismo, con el cuchillo en la garganta.

Con el triunfo, Milwaukee tomó una ventaja de 3-0 en la Serie Mundial y quedó a una sola victoria de conquistar el campeonato y, de paso, conseguir el primer título de Serie Mundial de su historia.

Los Rays, en cambio, quedaron obligados a ganar cuatro partidos consecutivos si quieren darle vuelta a una serie que ahora mismo parece tener a los Cerveceros con las manos sobre el trofeo.

Aquí no hubo drama, ni uñas mordidas, ni película de suspenso. Hubo candela.

Pero esta paliza tiene un detalle que no se puede pasar por debajo de la mesa: los latinos volvieron a poner el sabor, la sangre y el talento en el centro del espectáculo.

El venezolano Jackson Chourio se convirtió en una de las grandes figuras de la noche.

El jardinero terminó de 5-4, con doble y una actuación ofensiva que confirmó que el escenario más grande del béisbol no le pesa.

Chourio no está jugando una Serie Mundial como un muchacho que vino a mirar. Está jugando como si hubiese pagado la entrada.

Y además de batear, volvió a demostrar su velocidad y agresividad en las bases, una combinación que está convirtiéndolo en una de las caras jóvenes de estos Cerveceros.

Y si Chourio encendió la mecha, William Contreras puso más leña en la fogata.

El receptor venezolano conectó tres imparables, dentro de una ofensiva de Milwaukee que terminó con 16 hits.

Contreras ha sido una de las piezas importantes de esta postemporada y continúa produciendo cuando más pesa cada turno.

Así que, cuando se hable de esta paliza, habrá que hablar de los latinos.

Porque otra vez estuvieron en el centro de la fiesta.

Freddy Peralta tuvo una noche de pesadilla

Del otro lado estaba el dominicano Freddy Peralta.

Y aquí el guion fue cruel.

El derecho quisqueyano, que había llegado a este encuentro como una de las grandes cartas de Tampa Bay y con una extraordinaria actuación en la Serie de Campeonato de la Liga Americana, no pudo detener a sus antiguos compañeros.

Peralta permitió cinco carreras en 4 entradas y dos tercios y terminó cargando con la derrota.

El béisbol tiene esas cosas.

El mismo pitcher dominicano que tantas veces hizo pagar a los bateadores terminó pagando la factura contra el equipo que durante años fue su casa.

Y Caminero quedó atrapado en el incendio

El dominicano Junior Caminero, una de las figuras jóvenes de Tampa Bay, tampoco pudo cambiar el destino de los Rays.

El antesalista llegó a esta Serie Mundial con el cartel de protagonista y ya había producido en los primeros encuentros, pero Milwaukee encontró la fórmula para apagar a una ofensiva que ahora tiene la espalda contra la pared.

Y no es cualquier pared.

Es la pared del 0-3.

El quinto inning: ocho carreras y se acabó la fiesta

La sentencia llegó en el quinto episodio.

Milwaukee fabricó ocho carreras con dos outs, una explosión ofensiva que estableció un récord de la Serie Mundial para carreras anotadas en una entrada con dos outs.

Ahí se acabó el partido.

Los Rays podían tener esperanza.

Después de aquello, tenían que buscarla con lupa.

Mientras la ofensiva hacía trizas al pitcheo de Tampa, el zurdo Robert Gasser se encargó de que los Rays no encontraran oxígeno.

Permitió apenas un imparable en seis entradas, enfrentó al mínimo de 18 bateadores y se convirtió en una de las piezas principales de la demolición.

Milwaukee no solamente bateó.

También lanzó.

Y cuando un equipo hace las dos cosas al mismo tiempo en una Serie Mundial, el rival empieza a mirar el calendario en vez del marcador.

Un partido para la historia de Milwaukee

Los Cerveceros llegaron a Tampa con ventaja 2-0 después de dos partidos cerrados.

Pero en el tercer encuentro cambiaron el libreto.

No ganaron.

Aplastaron.

Y ahora están a una sola victoria de conquistar el primer campeonato de Serie Mundial de su historia.

Tampa Bay, mientras tanto, está obligado a ganar cuatro partidos consecutivos para darle vuelta a una serie que parece haberse convertido en una cuesta arriba gigantesca.

El béisbol, sin embargo, no entrega trofeos después del tercer juego.

Todavía falta uno.

Pero Milwaukee ya tiene la mano sobre la puerta.

Y los Rays tienen el cuchillo en la garganta.

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