La gente votó y Lula ganó; participación récord, encuestas fallan y Trump recibe un duro golpe

Flávio Bolsonaro pierde con el respaldo político del trumpismo, precisamente cuando Trump registra su peor nivel de popularidad.
BRASIL
La gente votó, las urnas hablaron y Lula da Silva ganó.
Flávio Bolsonaro se convirtió en el primer candidato presidencial de la familia Bolsonaro asociado directamente con el proyecto político de Donald Trump que pierde una elección nacional, en un momento especialmente incómodo para el mandatario estadounidense, en momentos en que las encuestas lo colocan en uno de los niveles más bajos de popularidad de toda su carrera política.
El resultado brasileño tiene, por tanto, una lectura que va mucho más allá de Brasil, ya que el candidato que representaba el regreso de los Bolsonaro al poder terminó derrotado, mientras Trump enfrenta en Estados Unidos un fuerte desgaste de popularidad.
El Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE) concluyó el escrutinio del segundo turno y confirmó oficialmente la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, quien obtuvo 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79% de los votos válidos, frente a 59.826.041 votos, el 48,21%, para Flávio Bolsonaro.
La diferencia final fue de 4.430.191 votos.
Lula remontó: las encuestas lo daban por debajo
La victoria tiene un ingrediente político particularmente fuerte. Lula llegó al segundo turno detrás de Flávio Bolsonaro y terminó dándole vuelta al resultado.
En la primera vuelta, Flávio había conseguido el 47,03%, frente al 45,16% de Lula. En otras palabras, el bolsonarismo salió delante y, aun así, no pudo rematar la carrera en la segunda vuelta.
Lula pasó de 53.879.538 votos en la primera vuelta a 64.256.232 en la segunda, mientras Flávio avanzó de 56.104.503 a 59.826.041.
La remontada fue de más de 10,3 millones de votos adicionales para Lula, frente a unos 3,7 millones para Flávio.
Y ahí está uno de los grandes golpes de la jornada: las encuestas volvieron a quedar bajo el microscopio.
Participación récord y urnas llenas
La participación también dejó una señal contundente.
De los 158.745.502 ciudadanos habilitados para votar, acudieron a las urnas 128.236.074, equivalente al 80,78% del electorado.
La abstención fue de 19,22%, mientras los votos nulos representaron el 2,12% y los blancos el 1,12%.
El TSE destacó, además, que la abstención del segundo turno fue inferior a la registrada en la primera vuelta, cuando alcanzó el 21,08%.
Un récord detrás de otro
Lula no solamente ganó: hizo historia.
Con 64,2 millones de votos, estableció un récord de votación presidencial en Brasil y se convirtió en el primer candidato desde el retorno democrático en revertir una derrota en primera vuelta para terminar ganando el segundo turno.
También conquistó un cuarto mandato presidencial, algo inédito en la historia democrática brasileña.
La victoria adquiere todavía mayor dimensión porque el mandatario llegó a la segunda vuelta en desventaja y logró convertirla en una victoria de más de cuatro millones de votos.
Flávio no reconoce la derrota
Mientras Lula celebraba la victoria, Flávio Bolsonaro se negó a reconocer el resultado y reclamó la anulación de las elecciones debido a la decisión de ampliar por dos horas el horario de votación.
Pero aquí aparece una de las contradicciones más llamativas de la jornada.
La extensión del horario no fue solicitada exclusivamente por el equipo de Lula.
Según reportes de medios brasileños, los equipos de ambos candidatos habían solicitado modificaciones en el horario de votación, aunque por razones diferentes.
El equipo de Flávio pidió una ampliación en São Paulo y otras localidades debido a las fuertes lluvias y problemas de desplazamiento; el equipo de Lula argumentó dificultades de transporte en varios estados.
El Tribunal Supremo terminó ordenando la ampliación del horario en todo el país.
Por eso, el argumento de que la elección debe ser anulada por esa decisión enfrenta una pregunta inevitable: ¿Cómo puede cuestionarse como irregular una medida que también había sido solicitada por el propio equipo que ahora la utiliza como argumento para desconocer el resultado?
El factor Trump: una derrota política que pesa
La derrota de Flávio también representa un revés para el proyecto político estadounidense que buscaba el retorno de los Bolsonaro al poder.
Reuters informó que funcionarios de la administración Trump trabajaron para favorecer el regreso de la familia Bolsonaro y que, después de que Jair Bolsonaro quedara fuera de la carrera, el esfuerzo se concentró en su hijo Flávio.
Aunque Trump no llegó a realizar un respaldo formal y explícito a Flávio, la relación política entre ambos fue evidente.
Trump recibió al candidato brasileño en la Casa Blanca y su administración tomó medidas de presión contra el gobierno de Lula.
Y el resultado llegó en el peor momento para Trump en materia de popularidad.
Una encuesta Reuters/Ipsos publicada pocos días antes de la elección brasileña situó la aprobación de Trump en apenas 31%, el nivel más bajo registrado durante cualquiera de sus dos mandatos.
Es decir, Trump pierde terreno en casa y su aliado político pierde en Brasil.
Brasil dijo la última palabra
Al final, las campañas, los pronósticos, las encuestas, las presiones internacionales y las estrategias políticas quedaron en segundo plano.
Hablaron las urnas.
Y las urnas dijeron que Lula seguirá en el Palacio de Planalto a partir del 5 de enero de 2027, mientras el proyecto de los Bolsonaro tendrá que explicar cómo perdió una elección que comenzó liderando y que, según buena parte de los pronósticos, parecía cada vez más favorable a la derecha.



