EE. UU.-Israel-Irán: La guerra que amenaza el bolsillo dominicano

La escalada del conflicto EE. UU.-Israel-Irán ha disparado el precio del crudo y amenaza con diezmar las economías más vulnerables, entre ellas la de República Dominicana. No es tiempo de politiquería ni de oportunismos.
Quien escribe no es vocero ni tiene motivos para defender al Gobierno del presidente Luis Abinader. Por el contrario, mantengo serias reservas sobre el manejo de colaboradores cercanos al mandatario y sobre la inacción —o aparente complicidad— que permite que se sigan lesionando los intereses supremos del pueblo: corrupción y despilfarro.
Sin embargo, esta crisis trasciende banderas partidarias. Culpar únicamente al Gobierno de Abinader por una realidad geopolítica global sería un acto de cobardía e irresponsabilidad. El impacto del petróleo no distingue colores: golpea el transporte, la electricidad, la canasta familiar y la estabilidad macroeconómica de todos.
Por eso, es momento de aunar esfuerzos. Pero esa unidad exige un mensaje claro a todo el liderazgo nacional: partidos, empresarios, Congreso, Gobierno y funcionarios. No puede ser el “simple pueblo” quien cargue solo con el peso del ajuste.
Si vienen sacrificios, que sean compartidos:
- Suspender gastos innecesarios del Estado.
- Frenar fiestas, viajes y la compra de vehículos de lujo con fondos públicos.
- Congelar aumentos salariales injustificados, como los aprobados en la Cámara de Cuentas.
- Transparentar cada centavo ante la ciudadanía.
La crisis EE. UU.-Israel-Irán tiene dimensión global y su solución no está en nuestras manos, pero sí depende de nosotros cómo la enfrentamos. Roguemos a Dios que se resuelva pronto, mientras en República Dominicana ponemos los pies sobre la tierra.



