INTERNACIONALES

¡Arde el Mar Rojo! Ansarolá golpea Mokha y la tensión se dispara en el golfo

Más de 20 misiles y drones contra posiciones vinculadas a fuerzas saudíes en Yemen, explosiones en el estratégico puerto de Al-Mokha y un nuevo incendio en instalaciones de Aramco elevan la temperatura de una guerra que amenaza con extenderse por las rutas marítimas más sensibles de la región.

ORIENTE MEDIO

Yemen vuelve a colocar los misiles sobre la mesa.

El movimiento Ansarolá —conocido internacionalmente como los hutíes— lanzó este domingo una amplia ofensiva contra posiciones vinculadas a las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí en el oeste de la provincia de Taiz y, especialmente, contra el estratégico puerto de Al-Mokha, en la costa del mar Rojo.

Fuentes regionales reportaron el lanzamiento de una importante salva de misiles y drones contra posiciones militares saudíes en la zona. El propio movimiento yemení confirmó haber atacado el puerto y aseguró que sus acciones provocaron daños considerables.

La ofensiva no es un episodio menor.

Mokha está situada frente a una de las zonas marítimas más sensibles del planeta, cerca del estrecho de Bab el-Mandeb, paso obligado para una parte importante del comercio internacional entre el mar Rojo y el océano Índico.

Y cuando se dispara allí, el ruido no se queda en Yemen.

¡Mokha en llamas! 

El complejo portuario fue sacudido por varias explosiones.

Según los primeros reportes, las detonaciones afectaron instalaciones utilizadas con fines militares y provocaron incendios en el área portuaria.

 

 

[RIYemen golpea. Arabia Saudí responde o se prepara para responder. Irán negocia con Omán. Washington intercambia mensajes a través de intermediarios. Y las rutas marítimas permanecen bajo presión. El resultado es una región donde cualquier nuevo ataque puede provocar una reacción en cadena. El mar Rojo arde por un lado. Ormuz permanece bajo tensión por el otro. Y mientras las potencias discuten, los misiles siguen hablando.]

 

Las informaciones iniciales apuntan a que entre los objetivos se encontraban depósitos y posiciones militares vinculados a las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí.

Videos difundidos desde el lugar muestran columnas de humo y grandes explosiones, aunque todavía no existe un balance definitivo e independiente sobre la magnitud de los daños ni sobre las bajas.

La guerra vuelve a tocar un puerto estratégico.

Y eso cambia el tamaño del problema.

El objetivo: cortar suministros 

Fuentes vinculadas al conflicto sostienen que los ataques buscan golpear centros logísticos y depósitos de armamento utilizados por las fuerzas adversarias.

La lógica militar es clara: si se destruyen depósitos, centros de abastecimiento y posiciones logísticas, se dificulta cualquier operación terrestre posterior.

De acuerdo con análisis difundidos sobre el ataque, Ansarolá estaría intentando impedir o complicar una eventual operación militar de Arabia Saudí y de las fuerzas yemeníes que cuentan con su respaldo.

Pero, por ahora, esa interpretación debe manejarse con cautela.

Lo que sí está confirmado es que Al-Mokha volvió a convertirse en escenario de una escalada militar.

Y eso ocurre en una región donde cada misil tiene consecuencias mucho más allá del campo de batalla.

Aramco también recibe golpe 

La tensión saltó además hacia territorio saudí.

El portavoz militar yemení, general de brigada Yahya Sari, afirmó que Ansarolá lanzó un dron contra la refinería de Aramco en Yizán, en el suroeste de Arabia Saudí.

Sari aseguró que el impacto fue preciso y presentó la acción como una represalia por incursiones de drones saudíes sobre las provincias yemeníes de Saada y Hajjah.

La versión yemení atribuye el ataque directamente a sus fuerzas.

Sin embargo, como ocurre con buena parte de las informaciones procedentes del frente, el alcance real de los daños debe ser confirmado por fuentes independientes.

Incendio en  Yizán 

Las autoridades saudíes informaron de un incendio en instalaciones de la refinería de Aramco en Yizán.

La instalación se encuentra en una zona especialmente sensible por su proximidad al mar Rojo y por su importancia para la infraestructura energética saudí.

El incidente añade otra pieza a un escenario que ya resulta extremadamente peligroso:

puertos, instalaciones militares, infraestructura energética y rutas marítimas están entrando simultáneamente en la ecuación.

Y cuando el petróleo aparece en el tablero, el mundo entero comienza a mirar.

Jubail, otro punto de alerta

También se reportaron incidentes en instalaciones energéticas e industriales de Arabia Saudí, particularmente en la ciudad industrial de Jubail, en la costa oriental.

Algunas informaciones atribuyeron el episodio a un posible ataque de la llamada Resistencia Islámica en Irak.

Pero aquí hay que poner freno.

La autoría y la magnitud de los daños no están suficientemente establecidas, por lo que no corresponde presentar esas versiones como hechos definitivos.

Lo que sí está claro es que la infraestructura energética saudí vuelve a encontrarse bajo una presión extraordinaria.

Y eso ocurre mientras el conflicto regional mantiene abiertas varias líneas de fuego.

Ormuz: Irán negocia, pero no abre

Mientras Yemen dispara en el mar Rojo, Irán juega otra partida en el estrecho de Ormuz.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchi, afirmó este domingo que las conversaciones con Omán sobre una nueva organización del tránsito marítimo por Ormuz se encuentran en su fase final.

Pero lanzó una advertencia que no puede pasar desapercibida: estar en la fase final de las conversaciones no significa que el estrecho vaya a reabrirse inmediatamente.

Araqchi explicó que Irán y Omán trabajan sobre nuevos corredores marítimos y en la definición de rutas alternativas para la navegación.

La fórmula todavía está sobre la mesa. El estrecho, sin embargo, sigue condicionado.

No hay negociación con EE.UU. 

Araqchi también fue categórico sobre Washington.

Afirmó que no existen negociaciones directas entre Irán y Estados Unidos.

Lo que existe, según el canciller iraní, es intercambio de mensajes a través de intermediarios.

Y estableció una diferencia: eso no es negociación.

Son contactos indirectos destinados a buscar las condiciones que permitan, eventualmente, reanudar conversaciones formales.

La posición iraní coincide con declaraciones recientes en las que Teherán exige el fin de lo que considera violaciones estadounidenses antes de regresar a una mesa de negociación directa.

Ormuz sigue siendo la llave

Aquí está el verdadero problema.

Mientras Yemen golpea cerca de Bab el-Mandeb, Irán mantiene el pulso sobre Ormuz.

Son dos estrechos diferentes, pero ambos son vitales para el comercio energético mundial.

Uno conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.

El otro conecta el golfo Pérsico con el océano Índico.

Si ambos puntos permanecen bajo presión al mismo tiempo, el problema deja de ser exclusivamente militar y se convierte en un problema energético y económico global.

Y esa es precisamente la razón por la que lo ocurrido este domingo en Yemen no puede analizarse como un simple intercambio de misiles.

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