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La Exaltación de la Santa Cruz

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Mensaje 4875

 

  AYUDAME A SALVAR UNA VIDA  

 

 

Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

Varios de los seguidores de nuestros Mensajes de Amor inspirados por el Espíritu Santo me reclamaron por no haber publicado nada el pasado 14 de septiembre alusivo a la celebración de la exaltación de la Santa Cruz.

Son reclamos que me llenan de gran satisfacción al ver que en verdad existe un grupo de personas ya intelectuales, espirituales, de fe, solidarios, que están pendientes del mensaje del día para enriquecerse de lo que el Espíritu Santo ese día puso en mi mente y corazón y aunque mi gran hermano Bolívar Troncoso sí me lo recordó enviándome un hermoso mensaje, era hoy el día de resaltar cuánto Dios nos ama.

Vivimos lidiando con el dolor, con situaciones difíciles que nos cuestionan llegando a veces a molestarnos, sintiéndonos incómodos, no queriendo aceptar nuestra realidad, pretendiendo que todo nos salga bien y como nosotros queremos, sin embargo, Jesús nos enseñó a no escapar de lo que nos toca vivir, a aceptar las cosas que no podemos cambiar, a amar hasta el extremo.

Es esta la razón por la que no debemos ver la Cruz como la celebración del dolor, sino como la revelación de lo divino, de cuánto puede amar Dios.

Todos tenemos una cruz o tal vez varias, pero qué importa, lo que importa es revisar qué estamos haciendo con ellas, debemos aceptarlas con resignación, pero viviéndolas desde la confianza, no desde la desesperanza, no desde el miedo, sino desde el amor.

Es la Cruz un medio para fortalecernos, para aumentar nuestra fe, para conectarnos más directamente con Dios, observemos que, generalmente la Cruz nos invita a mirar hacia arriba, a levantar la mirada, nunca hacia abajo, pues al levantarla entramos en frecuencias alfa, que nos llevan a un estado de trance espiritual, de meditación profunda, oración centrada, es ahí donde los que tienen fe descubren que lo que parecía el final no es más que el comienzo de algo nuevo.

Víctor Martinez te recuerda que ese día no solo se recuerda el hallazgo de la Santa Cruz por Santa Elena, sino también su restauración después que los Persas en el año 614 la robaron para ponerla como trofeo en el trono de su Rey, sin embargo, el Emperador Heraclio la rescató después de una ardua lucha retornándola a la Ciudad Santa.

Al entrar triunfante se despojó de todo y al igual que Jesús la cargó sobre su hombro, abandonando su estatus de Emperador, como un hombre humilde, al entrar hubo innumerables milagros de leprosos que sanaron, ciegos que vieron, paralíticos que caminaron…

Es la Cruz un signo de Victoria, el trono desde donde Cristo venció al pecado y a la muerte, aprendamos a mirarla con esperanza y con fe, reconociendo que, a través de ella está la pureza, la salvación, el camino al Reino de los Cielos.

Gracias a nuestra hermana Meyro Almonte este mensaje ha llegado a todos ustedes, bendícela, Señor.

Hasta la próxima.

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