INTERNACIONALES

Rusia descarga otra oleada de drones sobre Ucrania; Kyiv y Odesa bajo fuego

 

Moscú intensifica su campaña aérea contra objetivos que presenta como militares, logísticos y energéticos; Kyiv reporta 161 drones lanzados durante la noche, mientras Odesa vuelve a quedar bajo ataque y el frente de Járkov registra nuevos movimientos rusos.

 

EUROPA

La guerra vuelve a subir de temperatura en Ucrania. Rusia lanzó durante la noche y la madrugada de este miércoles una nueva oleada de drones y otros medios de ataque contra diferentes regiones del país, con Kyiv, Odesa, Zaporiyia y Járkov entre las zonas afectadas.

Según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia lanzó 161 drones durante la noche, incluidos 82 aparatos propulsados por reacción. Las autoridades ucranianas informaron que 122 objetivos fueron derribados o neutralizados en las primeras horas, aunque se registraron impactos en 18 puntos.

La dimensión de la ofensiva confirma, además, una tendencia que viene preocupando a Ucrania: el empleo creciente de drones de propulsión a reacción, más rápidos y difíciles de interceptar. Reuters reportó recientemente que Rusia ha incrementado fuertemente el uso de estos aparatos, sometiendo a una presión cada vez mayor a las defensas aéreas ucranianas.

Kyiv vuelve a recibir el golpe

En la capital ucraniana se reportaron incendios y daños en instalaciones de transporte, almacenes y estaciones de combustible.

Las autoridades locales informaron de ataques contra dos gasolineras y empresas de transporte, además de incendios en instalaciones de almacenamiento. En uno de los sectores afectados se reportó una persona herida.

El alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko, informó que los ataques provocaron incendios en distintos puntos de la ciudad. Las imágenes y reportes locales muestran una madrugada marcada por explosiones, humo y el trabajo de los servicios de emergencia.

Y esto no es un episodio aislado.

Rusia ha mantenido durante septiembre una campaña aérea de gran intensidad contra Ucrania, mientras Kyiv también ha incrementado sus ataques con drones contra objetivos situados dentro del territorio ruso.

Odesa vuelve a quedar en la línea de fuego

La estratégica ciudad portuaria de Odesa también volvió a ser objetivo de ataques.

Autoridades ucranianas informaron de daños en infraestructura portuaria y civil. Uno de los ataques alcanzó un buque comercial que navegaba bajo bandera de Antigua y Barbuda; según autoridades de Odesa citadas por medios ucranianos, el capitán, de nacionalidad ucraniana, murió y el resto de la tripulación fue evacuado.

El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, afirmó que sus fuerzas atacaron centros logísticos en Odesa y un buque de carga que, según Moscú, transportaba material militar. Esa caracterización del cargamento no ha podido ser verificada de forma independiente, por lo que debe mantenerse como una afirmación de la parte rusa.

La presión sobre Odesa no es nueva. La ciudad y su región han sufrido ataques repetidos durante las últimas semanas, incluyendo oleadas de drones que han provocado muertos, heridos y daños en infraestructura.

Poltava y la guerra contra la logística

Moscú también afirma haber golpeado instalaciones vinculadas con combustible, logística y producción de drones.

En la versión rusa de la operación, entre los objetivos figuraron instalaciones relacionadas con vehículos aéreos no tripulados y depósitos de combustible.

Sin embargo, varios de los detalles específicos difundidos por el Ministerio de Defensa ruso —incluyendo la destrucción exacta de determinados almacenes, cantidades de equipos o naturaleza militar de determinadas cargas— no cuentan por ahora con verificación independiente suficiente.

Ese matiz es importante en una guerra donde ambos bandos utilizan diariamente sus propios partes militares para presentar resultados favorables.

El nuevo papel de los drones de reacción

Uno de los elementos más importantes de esta nueva fase de la guerra aérea es el crecimiento del empleo de drones propulsados por reacción.

Reuters señala que estos aparatos pueden alcanzar velocidades de hasta unos 500 kilómetros por hora, lo que reduce considerablemente el tiempo disponible para que las defensas ucranianas reaccionen. El medio también reportó que Rusia ha multiplicado su utilización durante el verano.

La consecuencia es clara: la guerra de drones está dejando de ser solamente una batalla por cantidad y comienza a convertirse también en una carrera por velocidad, alcance, saturación y capacidad de interceptación.

Y mientras Rusia aumenta el uso de estos sistemas, Ucrania busca acelerar el desarrollo de nuevos interceptores para intentar cerrar ese agujero en su defensa aérea.

Járkov: Moscú anuncia nuevas ganancias

En el frente terrestre también hubo novedades.

El Ministerio de Defensa ruso anunció este miércoles que sus fuerzas tomaron el control de Krasny Yar y Potikhonovo, dos pequeños asentamientos de la región de Járkov, y aseguró que las unidades del Grupo “Norte” continúan estrechando el área que Moscú describe como un cerco sobre posiciones ucranianas.

No obstante, esta información debe presentarse como un anuncio del mando militar ruso, debido a que las condiciones del frente hacen difícil verificar inmediatamente cada cambio territorial de manera independiente.

La zona de Járkov continúa siendo uno de los escenarios donde las fuerzas rusas intentan presionar a las tropas ucranianas, mientras Kyiv mantiene operaciones defensivas y también realiza acciones de contraataque en diferentes sectores.

Una guerra que no baja la intensidad

Lo que está ocurriendo este 23 de septiembre confirma que la guerra entre Rusia y Ucrania continúa entrando en una fase de mayor intensidad tecnológica y de mayor presión sobre la infraestructura.

Drones de largo alcance, aparatos propulsados por reacción, ataques contra instalaciones logísticas, combustible, transporte y puertos, junto con operaciones terrestres en Járkov, están convirtiendo cada jornada en una nueva prueba para las defensas de ambos países.

Y mientras los líderes mundiales se reúnen en Nueva York durante la Asamblea General de Naciones Unidas, los drones siguen hablando sobre el cielo de Ucrania.

La diplomacia busca una salida; el campo de batalla, mientras tanto, continúa respondiendo con fuego.

La guerra no se detiene. Y cada nueva oleada acerca el conflicto a un terreno donde el margen para el error —y para una escalada mayor— es cada vez más pequeño.

 

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