La guerra de Trump y los talibanes: ¿los culpables?

Las muertes de militares en Irán tienen un significado distinto a la caída de soldados estadounidenses en combate.
Para los jefes de Estado, ocultar o minimizar las bajas suele ser una práctica recurrente, con el propósito de evitar que estas afecten la moral de las tropas y de la población.
Sin embargo, aun tratándose de pérdidas humanas, la sociedad estadounidense suele responsabilizar al mandatario de la muerte de sus familiares, a lo que se suma el impacto económico que implica cualquier conflicto bélico.
Incluso, versiones difundidas por medios informativos señalan que los problemas en el golfo Pérsico, particularmente en torno al estrecho de Ormuz, habrían provocado que congresistas republicanos se unieran a los demócratas para intentar frenar al presidente Donald Trump, después de conocer detalles sobre soldados estadounidenses caídos en combate.
Las creencias de buena parte de la población islámica atribuyen a los caídos un significado espiritual distinto. En cambio, en la diversidad cultural de Estados Unidos, las familias suelen despedir a sus muertos con una mezcla de dolor, indignación y rabia contenida, sentimientos que pueden terminar gravitando contra quienes gobiernan y toman las decisiones militares.
Visto desde esa perspectiva, la guerra entre Irán y Estados Unidos permite entender —más allá de que sea real o circunstancial— el escenario en el que demócratas y republicanos en el Congreso podrían terminar inclinándose por un cese de las hostilidades.
La pregunta de fondo sigue siendo inevitable: ¿quiénes son realmente los culpables de esas muertes, quienes disparan, quienes ordenan la guerra o quienes, desde el poder, deciden prolongarla?



