¡Ormuz sigue echando fuego! Crisis a bordo del Abraham Lincoln
La guerra no solo se libra con misiles: el desgaste psicológico golpea a la tripulación del portaaviones estadounidense Abraham Lincoln, mientras Teherán desafía a Washington por el control de Ormuz y Yemen eleva la amenaza contra los intereses saudíes.

Reportan intentos de «suicidio» a bordo del USS Abraham Lincoln
ORIENTE MEDIO
La prolongada misión del portaaviones nuclear estadounidense USS Abraham Lincoln en Oriente Medio comienza a dejar al descubierto una crisis que va mucho más allá del campo de batalla.
Varios marineros del portaaviones habrían intentado quitarse la vida, incluso tratando de lanzarse por la borda, en medio de un despliegue extraordinariamente prolongado y de una creciente presión psicológica sobre la tripulación.
Informaciones difundidas por medios estadounidenses, entre ellos Navy Times, Stars and Stripes y The Guardian, señalan que familiares de los militares han expresado preocupación por las condiciones de vida a bordo, el agotamiento y el deterioro de la salud mental de los tripulantes.
El Abraham Lincoln, con unos 5,000 marineros y marines, lleva meses desplegado en la región y su misión se ha extendido mucho más de lo previsto inicialmente. Según los reportes, durante más de 250 días consecutivos en el mar, algunos tripulantes apenas han tenido oportunidad de permanecer en tierra.
Familiares también han denunciado problemas de mantenimiento, higiene, alimentación y acceso a servicios adecuados de salud mental.
La situación ha obligado a altos funcionarios de la Armada estadounidense a reunirse con familiares de los tripulantes. La Marina ha asegurado que existen servicios de apoyo psicológico y que está atendiendo las preocupaciones planteadas.
El caso revela el otro rostro de una guerra prolongada: el enemigo no siempre está al frente; a veces aparece dentro de la propia tripulación, en forma de agotamiento, depresión y desesperación.
Irán desafía a Trump con Ormuz
La batalla por el estratégico estrecho de Ormuz continúa en el terreno político y militar.
El jefe de la organización paramilitar Basij de Irán, Hosein Taeb, afirmó este jueves que el estrecho permanece bajo la “gestión y el control” de la República Islámica.
Taeb sostuvo que los intentos de Estados Unidos por modificar la situación en Ormuz fracasaron y afirmó que Washington volvió a ser derrotado pese a sus declaraciones sobre la supuesta debilidad de las fuerzas navales y aéreas iraníes.
La declaración constituye una respuesta directa al presidente estadounidense Donald Trump, quien ha afirmado que Estados Unidos tiene el “control total” del estratégico paso marítimo.
Así, mientras Washington dice una cosa, Teherán responde exactamente lo contrario.
Y Ormuz sigue en el centro de la pelea.
El estrecho es una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y gas, por lo que cualquier interrupción prolongada puede repercutir directamente sobre los mercados energéticos internacionales.
Las negociaciones entre Washington y Teherán tampoco muestran avances significativos. Según Reuters, las conversaciones para reactivar un acuerdo interino se encuentran estancadas, mientras ambas partes se acusan mutuamente de incumplir los compromisos alcanzados anteriormente.
Irán sostiene que el estrecho no será plenamente reabierto mientras Estados Unidos no levante el bloqueo naval a los puertos iraníes, libere fondos congelados y cumpla otras condiciones vinculadas al conflicto regional.
Por tanto, Ormuz sigue cerrado en términos prácticos y continúa siendo una de las principales cartas de presión de Teherán frente a Washington.
Irán manda a callar a Francia
Mientras la disputa con Estados Unidos se intensifica, Teherán también abrió otro frente diplomático con Francia.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Seyed Abás Araqchi, criticó duramente a París y acusó al Gobierno francés de mantener una posición hipócrita al hablar sobre derechos humanos y derecho internacional.
Araqchi reaccionó a una declaración conjunta de varios países que condenaron el uso de la pena de muerte contra personas acusadas por Irán de tener vínculos con gobiernos extranjeros y de participar en actos considerados terroristas durante los recientes disturbios.
El canciller iraní cuestionó especialmente el respaldo francés a Israel y acusó a París de apoyar las acciones militares contra Irán y la situación en Gaza.
La respuesta de Teherán fue directa: Francia no tiene autoridad moral —según Irán— para presentarse ante el mundo como árbitro de los derechos humanos.
El intercambio refleja el creciente deterioro de las relaciones entre Irán y varias potencias occidentales, en momentos en que el conflicto regional amenaza con extenderse a nuevos escenarios.
Yemen amenaza intereses petroleros saudíes
El conflicto tampoco da tregua en Yemen.
Fuerzas yemeníes han lanzado ataques contra posiciones de fuerzas respaldadas por Arabia Saudita en la zona de Moca, en la provincia de Taiz, cerca del estratégico estrecho de Bab el-Mandeb.
Los ataques se producen en medio de nuevas advertencias de Ansarolá sobre posibles acciones contra instalaciones estratégicas saudíes, incluidos objetivos vinculados al sector petrolero.
Según los reportes difundidos, las fuerzas yemeníes han utilizado misiles balísticos y drones contra posiciones militares en la costa occidental de Yemen.
La escalada convierte nuevamente a Moca y Bab el-Mandeb en puntos de máxima tensión, debido a su importancia para el tráfico marítimo internacional.
La amenaza es clara: si el conflicto continúa escalando, no solo estarán en juego instalaciones militares, sino también las rutas marítimas y las infraestructuras energéticas de toda la región.
Y ahí está el verdadero peligro.
Porque Ormuz por un lado y Bab el-Mandeb por el otro forman dos de los principales puntos de estrangulamiento del comercio energético mundial.
Si ambos se convierten simultáneamente en campos de batalla, el problema dejaría de ser exclusivamente militar y pasaría directamente al bolsillo de todo el planeta.



