Trump revive su diplomacia de alto voltaje con Corea del Norte
El líder estadounidense busca nuevo encuentro con Kim Jong
WASHINGTON / SEÚL
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca volver a sentarse frente al líder norcoreano, Kim Jong Un, y ha pedido a sus asesores que exploren la posibilidad de organizar un nuevo encuentro este otoño, en un intento por reactivar el diálogo sobre el programa nuclear de Corea del Norte.
Según The Wall Street Journal, citado por Reuters, Trump ha conversado con sus asesores sobre la posibilidad de reunirse personalmente con Kim durante su eventual viaje a Asia en noviembre. Una de las posibilidades sería aprovechar su presencia en China con motivo de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), prevista para los días 18 y 19 de noviembre en Shenzhen.
Sin embargo, por ahora no existe una reunión oficialmente programada entre Trump y Kim. Los reportes señalan que los preparativos formales todavía no han comenzado, por lo que cualquier encuentro dependerá de que Washington y Pyongyang logren avanzar en los contactos diplomáticos.
Kim ya respondió
El movimiento de Trump cobró mayor fuerza el pasado 17 de agosto, cuando el presidente estadounidense afirmó que Kim Jong Un había respondido a sus recientes contactos diplomáticos.
Trump no reveló qué le comunicó el líder norcoreano, pero aseguró que mantiene una relación positiva con Kim y que considera que ese vínculo personal puede contribuir a reducir las tensiones en la península coreana.
Ese mismo giro diplomático estuvo acompañado por una decisión militar significativa. Trump ordenó reducir sustancialmente la participación estadounidense en los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, conocidos como Ulchi Freedom Shield. Las maniobras fueron reducidas de 11 a cinco días y algunas actividades de campo fueron canceladas o sustituidas por simulaciones.
Trump justificó su posición, entre otras razones, aludiendo a su buena relación con Kim y a la necesidad de evitar acciones que Pyongyang pueda interpretar como provocadoras.
Una historia que ya tuvo tres encuentros
Trump no parte de cero. Durante su primer mandato presidencial protagonizó una diplomacia sin precedentes con Kim Jong Un.
El 12 de junio de 2018, ambos dirigentes celebraron en Singapur la primera cumbre entre un presidente estadounidense en ejercicio y un líder norcoreano. Allí firmaron una declaración conjunta que contemplaba trabajar hacia la desnuclearización de la península coreana, establecer nuevas relaciones entre ambos países y avanzar hacia un régimen de paz.
El segundo encuentro ocurrió en Hanói, Vietnam, el 27 y 28 de febrero de 2019. Aquella cumbre terminó abruptamente y sin acuerdo debido, principalmente, al desacuerdo sobre las sanciones contra Corea del Norte y el alcance de las medidas de desnuclearización que Pyongyang estaba dispuesto a aceptar.
Trump explicó entonces que Kim pretendía obtener el levantamiento de las sanciones en su totalidad a cambio de medidas parciales sobre su programa nuclear, una propuesta que Washington no aceptó.
El histórico encuentro en la frontera
El 30 de junio de 2019, Trump volvió a encontrarse con Kim, esta vez en la zona desmilitarizada que divide las dos Coreas.
El encuentro tuvo un enorme impacto simbólico porque Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense en ejercicio que pisó territorio de Corea del Norte. Ambos conversaron brevemente y acordaron reanudar las negociaciones de trabajo.
Por eso, aunque frecuentemente se habla de las “tres reuniones Trump-Kim”, la precisión histórica es que fueron dos cumbres formales —Singapur y Hanói— y un encuentro histórico en la DMZ.
Ahora el escenario es diferente
El eventual reencuentro de 2026 se produciría en un escenario mucho más complicado que el de 2018 y 2019.
Corea del Norte ha continuado desarrollando su capacidad nuclear y misilística y ha profundizado sus relaciones estratégicas con Rusia y China. Analistas citados por Reuters consideran, por ello, que las posibilidades de conseguir rápidamente un acuerdo de desnuclearización son limitadas.
El propio contexto militar también es distinto. Mientras Trump intenta reducir los ejercicios conjuntos con Seúl y abrir nuevamente una vía diplomática con Pyongyang, Corea del Norte continúa rechazando las maniobras estadounidenses y surcoreanas, que considera una amenaza.
La gran pregunta es si Trump pretende repetir la fórmula de su primer mandato —presión, espectáculo diplomático y negociación directa con Kim— o si esta vez buscará un acuerdo más limitado que permita contener el programa nuclear norcoreano sin exigir de entrada una desnuclearización completa.
Por ahora, no hay fecha ni lugar confirmados para una nueva cumbre Trump-Kim. Lo que sí existe es un nuevo acercamiento, una respuesta de Kim al contacto de Trump y una Casa Blanca que parece estar preparando el terreno para volver a abrir el diálogo con Pyongyang.



