¡Washington aprieta el gatillo económico! EE. UU. prepara un golpe “sin precedentes” contra Irán
Trump eleva la presión sobre Teherán y el Tesoro anuncia nuevas medidas para profundizar su aislamiento económico, mientras dos buques de ADNOC son atacados en el estrecho de Ormuz y la diplomacia sigue abierta entre bastidores

WASHINGTON / ORIENTE MEDIO
Estados Unidos prepara una nueva ofensiva económica contra Irán que, según el secretario del Tesoro, Scott Bessent, podría incluir medidas “nunca antes vistas” destinadas a profundizar el aislamiento económico de Teherán.
Bessent advirtió que Washington anunciará la próxima semana un nuevo paquete de medidas, que se sumaría al bloqueo naval estadounidense contra Irán y elevaría todavía más la presión sobre el Gobierno iraní.
“Pasamos de la Operación Furia Épica a la Furia Económica”, declaró Bessent a Newsmax, al asegurar que, por orden del presidente Donald Trump, Estados Unidos ha decidido elevar nuevamente el nivel de confrontación.
El funcionario no ofreció detalles sobre las nuevas sanciones, pero dejó una advertencia que estremeció los mercados y encendió nuevamente las alarmas geopolíticas:
Washington prepara medidas de aislamiento económico de una magnitud que, según Bessent, no tiene precedentes.
Irán negocia, pero mantiene el dedo en el gatillo
Mientras Estados Unidos prepara su nueva ofensiva económica, Irán mantiene abiertas las conversaciones con Washington a través de intermediarios.
El embajador iraní en Tailandia, Nassereddin Heidari, declaró a la agencia TASS que la diplomacia continúa siendo la prioridad de Teherán, aunque advirtió que su país permanece preparado para defenderse.
“Las negociaciones continúan a través de intermediarios”, afirmó el diplomático, quien condicionó el avance del diálogo al cumplimiento de los compromisos asumidos por Estados Unidos.
La posición iraní combina así dos mensajes: la puerta de la diplomacia permanece abierta, pero Teherán no está dispuesto a bajar la guardia.
Ormuz vuelve a arder
La tensión se disparó nuevamente en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales arterias energéticas del planeta.
Dos buques operados por la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dhabi (ADNOC) fueron atacados durante la noche del 13 de agosto mientras transitaban por el estrecho, informó la agencia emiratí WAM.
ADNOC confirmó que ninguno de los tripulantes resultó herido y aseguró que la situación se encuentra bajo control.
Sin embargo, Abu Dabi responsabilizó a Irán y exigió a Teherán que ponga fin a lo que calificó como acciones agresivas y permita la reapertura plena e incondicional del estrecho.
El incidente ocurre apenas días después de que otro buque de ADNOC fuera atacado en la misma zona.
La compañía ha informado además que 15 de sus barcos han sido atacados con misiles y drones desde el inicio del conflicto, dejando un tripulante muerto y otros 20 heridos.
Ormuz vuelve a convertirse en el nervio expuesto de la crisis.
Cualquier escalada allí puede repercutir inmediatamente sobre el transporte marítimo, los mercados energéticos y los precios internacionales del petróleo y el gas.
Washington quiere petróleo barato
Pero detrás de la ofensiva estadounidense existe también un objetivo económico muy concreto.
El vicepresidente JD Vance afirmó que mantener bajos los precios del petróleo constituye la principal prioridad de Washington en el enfrentamiento con Teherán.
Vance aseguró que los precios se encuentran por debajo de los máximos registrados al comienzo del conflicto y sostuvo que el objetivo de la Administración Trump es evitar que una nueva escalada dispare el costo de la energía para los consumidores estadounidenses.
El segundo gran objetivo, según el vicepresidente, es impedir que Irán consiga un arma nuclear.
Vance expresó su confianza en que Washington podrá alcanzar ambas metas: mantener bajo control los precios energéticos y evitar que Teherán desarrolle capacidad nuclear militar.
Diplomacia con una mano, presión con la otra
El escenario no podría ser más explosivo.
Estados Unidos endurece las sanciones, prepara medidas económicas inéditas y mantiene presión militar sobre Irán.
Irán, mientras tanto, negocia mediante intermediarios, pero advierte que está listo para defenderse.
Y en medio de ambos, el estrecho de Ormuz —por donde transita una parte crucial del comercio mundial de energía— vuelve a convertirse en el gran campo de batalla.
La pregunta ya no es solamente qué nuevas sanciones anunciará Washington.
La verdadera pregunta es hasta dónde está dispuesto a llegar Trump para doblarle el brazo a Teherán sin provocar una explosión que termine disparando precisamente aquello que Estados Unidos quiere mantener barato: el petróleo y el gas.



