La AfD arrasa en Sajonia-Anhalt con un 43,8 % y pone a Alemania contra las cuerdas

La ultraderecha logra su mayor victoria electoral en un estado alemán desde la posguerra, mientras la CDU de Friedrich Merz se desploma al 17,2 %. La formación ganadora queda a solo tres escaños de la mayoría absoluta
BERLÍN
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) dio un golpe contundente al tablero político alemán al imponerse en las elecciones al Parlamento regional de Sajonia-Anhalt con un histórico 43,8 % de los votos, su mejor resultado en unas elecciones estatales en Alemania.
Los resultados preliminares oficiales, con los 2,661 distritos electorales escrutados, confirman el terremoto político: la AfD obtuvo 39 de los 83 escaños del Parlamento regional, quedándose a solo tres de los 42 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta.
El resultado representa un salto de 23 puntos porcentuales respecto a las elecciones de 2021, cuando la formación obtuvo el 20,8 %. La participación también marcó un récord histórico, con 77,8 %, frente al 61,1 % registrado cinco años atrás.
El gran derrotado fue la Unión Demócrata Cristiana (CDU), partido del canciller Friedrich Merz, que cayó hasta el 17,2 %, una pérdida de 19,9 puntos porcentuales respecto a 2021. Los democristianos pasaron de 40 a apenas 15 escaños, su peor resultado en Sajonia-Anhalt.
La debacle de la CDU coloca bajo presión al canciller Merz y abre un nuevo frente dentro de la política alemana, mientras la AfD busca convertir su victoria regional en una plataforma para las próximas elecciones nacionales.
El Partido Socialdemócrata (SPD) quedó en tercer lugar con 9,3 %, seguido por Los Verdes, con 8,9 %, y La Izquierda, con 8,6 %. El BSW, de Sahra Wagenknecht, logró entrar al Parlamento regional con 5,3 %.
La gran damnificada entre las fuerzas que no lograron representación fue la FDP, que obtuvo apenas 2,6 % y quedó fuera del Parlamento.
El gran problema: ¿quién puede gobernar?
Aunque la AfD ganó con una ventaja aplastante, no puede gobernar sola. Sus 39 escaños están por debajo de los 42 necesarios para controlar la mayoría absoluta del Parlamento.
El escenario se complica aún más porque los principales partidos han descartado formar una coalición con la AfD. Sin embargo, la formación de Ulrich Siegmund reivindica un “mandato para gobernar” y pretende explorar todas las posibilidades para hacerse con el Ejecutivo regional.
El resultado coloca nuevamente sobre la mesa el llamado “cordón sanitario” que los partidos tradicionales mantienen frente a la AfD y plantea una pregunta que trasciende las fronteras de Sajonia-Anhalt: ¿hasta cuándo podrá la política alemana contener a una formación que ya se acerca a la mitad del electorado en algunos estados del este?
La elección representa, además, un hecho político de enorme trascendencia: por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial, una formación de extrema derecha se encuentra en posición de intentar acceder al Gobierno de un estado alemán.
La victoria de la AfD no significa todavía que vaya a gobernar, pero sí deja un mensaje imposible de esconder: el mapa político alemán está cambiando y la derecha radical ya no es una fuerza marginal.



