INTERNACIONALES

Putin abre la puerta a un acuerdo en Ucrania, pero Moscú no baja la guardia

 

El líder ruso admite que existe una posibilidad de alcanzar una solución al conflicto, mientras destaca la disposición de Trump al diálogo; al mismo tiempo, Moscú refuerza sus alianzas con Asia y desafía a Europa por las sanciones.

 

 

VLADIVOSTOK

El presidente ruso, Vladímir Putin, considera que todavía existe una posibilidad de alcanzar una solución al conflicto en Ucrania, aunque sus recientes declaraciones dejan claro que Moscú no está dispuesto a negociar desde una posición que considere de debilidad.

«¿Hay alguna posibilidad? En mi opinión, sí la hay», afirmó Putin durante la sesión plenaria del Foro Económico Oriental, celebrada este jueves en Vladivostok, al referirse a las posibilidades de encontrar una salida al conflicto.

El mandatario ruso agradeció los esfuerzos de quienes intentan contribuir a la solución de la crisis ucraniana y sostuvo que el diálogo continúa siendo una vía posible. Sin embargo, sus declaraciones se producen después de que afirmara recientemente que Rusia mantiene la iniciativa militar y que no considera al actual liderazgo ucraniano un interlocutor aceptable en determinadas condiciones.

La posición de Putin refleja una fórmula que Moscú viene repitiendo: puerta abierta al diálogo, pero sin renunciar a sus exigencias políticas y de seguridad. El Kremlin parece apostar por que cualquier eventual negociación tenga en cuenta la situación sobre el terreno y los intereses estratégicos rusos.

Trump aparece otra vez en el tablero

Putin también destacó lo que calificó como una actitud positiva del presidente estadounidense, Donald Trump, hacia un trabajo «constructivo». El jefe del Kremlin sostuvo que Rusia está interesada en restablecer plenamente sus relaciones con Estados Unidos, aunque advirtió que ese proceso no depende exclusivamente de Moscú.

«El presidente Trump, por lo que entiendo, lo siente y lo ve, se inclina hacia ese tipo de trabajo positivo y constructivo», afirmó Putin.

Las declaraciones llegan en momentos en que Washington mantiene contactos con ambas partes. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, informó recientemente de una conversación «detallada y constructiva» con los enviados de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, mientras se prepara una visita de representantes estadounidenses a Ucrania para impulsar los esfuerzos de paz.

Moscú habla de paz, mientras endurece su posición

El mensaje ruso, por tanto, contiene dos caras: disposición a conversar y firmeza militar. Putin ha rechazado las versiones sobre una nueva movilización rusa y, al mismo tiempo, sostiene que las fuerzas de Moscú mantienen avances en el frente.

La guerra, sin embargo, continúa. Ataques rusos y ucranianos siguen golpeando distintas zonas, mientras Kiev mantiene una intensa campaña de drones contra objetivos dentro de Rusia y Moscú responde con ataques contra infraestructura ucraniana.

Rusia y Corea del Norte estrechan el paso

Mientras la diplomacia alrededor de Ucrania intenta abrirse camino, Rusia acelera sus vínculos con Corea del Norte. El ministro ruso de Transportes, Andréi Nikitin, anunció que el nuevo puente sobre el río Tumen y el paso fronterizo por carretera de Khasan serán inaugurados «en un futuro muy próximo».

La nueva infraestructura establecerá una conexión vial directa entre ambos países, con la expectativa de agilizar la logística, incrementar el comercio bilateral y reducir los costos de transporte. El proyecto, que había sufrido retrasos, apunta ahora a una apertura en septiembre.

Un puente con nombre de héroe norcoreano

Nikitin informó además que el puente llevará el nombre de Yakov Novichenko, oficial soviético convertido en héroe nacional de Corea del Norte. Novichenko es recordado por haber protegido a Kim Il Sung durante un atentado con granada en 1946.

La obra se presenta como un nuevo símbolo de la creciente asociación estratégica entre Moscú y Pyongyang. El puente tendrá aproximadamente un kilómetro de longitud y forma parte de una conexión destinada a facilitar el tránsito terrestre entre ambos países.

Lavrov dispara contra Europa: «Rusia no va a suplicar»

En paralelo, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, lanzó un mensaje desafiante a Europa al asegurar que Moscú no perseguirá ni suplicará a los europeos para que levanten las sanciones impuestas contra Rusia.

Durante una conferencia de la Sociedad del Conocimiento, celebrada al margen del Foro Económico Oriental, Lavrov afirmó que fue la Unión Europea la que decidió romper o reducir la cooperación con Rusia y que Moscú no piensa regresar a Europa «corriendo» para pedirle perdón.

Lavrov sostuvo que Rusia posee suficientes amigos y socios dispuestos a cooperar «de buena fe» y aseguró que Moscú no necesita la buena voluntad europea. «Tenemos, por así decirlo, nuestro propio orgullo nacional en el mejor sentido de la palabra», afirmó el canciller ruso.

El mensaje encaja con la estrategia rusa de profundizar sus vínculos económicos y políticos con Asia mientras las relaciones con Europa permanecen deterioradas por la guerra y las sanciones. El Foro Económico Oriental, celebrado del 1 al 4 de septiembre en Vladivostok, tiene precisamente como uno de sus objetivos reforzar la cooperación de Rusia con sus socios de Asia-Pacífico.

Moscú mira hacia Asia, mientras Occidente aprieta

La escena que emerge desde Vladivostok es clara: Putin habla de una posible salida para Ucrania, pero simultáneamente Rusia fortalece sus alianzas fuera de Europa. China, Corea del Norte, Mongolia y otros socios asiáticos ocupan un espacio cada vez más importante en la estrategia económica y geopolítica rusa.

De hecho, el presidente ruso mantiene reuniones con delegaciones extranjeras durante el foro, mientras China ha expresado su interés en ampliar la cooperación con Moscú en el desarrollo del Lejano Oriente ruso.

¿Paz a la vista o nueva partida de ajedrez?

La gran incógnita es si las palabras de Putin representan una verdadera apertura diplomática o forman parte de una estrategia para negociar desde una posición de fuerza. Por ahora, la puerta al diálogo permanece entreabierta, pero el Kremlin no muestra señales de querer abandonar sus objetivos estratégicos.

La pelota queda nuevamente en el terreno diplomático. Washington intenta mantener canales abiertos con Moscú y Kiev, mientras Rusia combina el discurso de una posible solución con el fortalecimiento de sus alianzas y Europa mantiene la presión mediante sanciones. La guerra sigue, pero también sigue la búsqueda de una salida. Y Putin acaba de dejar claro que, al menos según su propia lectura, la puerta todavía no está cerrada.

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