México, Canadá, Ormuz… ¿qué sigue, míster Trump?

El “exterminador” quiere que su nombre brille en las principales ciudades de los países que, según sus críticos, han sido pisoteados por Washington.
El presidente Donald Trump ya ha dejado saber su intención de cambiar el nombre del Golfo de México, una decisión que provocó fuertes reacciones y que volvió a colocar sobre la mesa su particular visión del poder estadounidense.
También Canadá ha sentido las garras del águila imperial. La presión sobre ese país y sus intereses, incluida la referencia a Ontario, vuelve a alimentar una pregunta inevitable: ¿hasta dónde pretende llegar Washington?
Ahora aparece Nicaragua en el radar.
El lago de Nicaragua también está en la mira, mientras el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha comenzado a referirse al tema. Y entonces surge la pregunta que nadie debería esquivar:
¿Hasta dónde aspira llegar el presidente Donald Trump en su política de presión sobre la soberanía de otras naciones?
México, Canadá, Nicaragua, el Ártico, Venezuela, el Canal de Panamá y ahora el estratégico estrecho de Ormuz parecen formar parte de un tablero cada vez más amplio.
Y cuando una potencia comienza a mirar demasiado lejos de sus fronteras, el mundo tiene derecho a preguntar qué pretende conseguir.
Por instrucciones de Washington y, según se ha denunciado, como parte de las acciones relacionadas con el caso del presidente venezolano Nicolás Maduro, también se han producido movimientos alrededor de aeropuertos y espacios estratégicos.
Entonces, míster Trump, la pregunta queda sobre la mesa:
México, Canadá, Nicaragua, Venezuela, Ormuz… ¿qué sigue?
Porque cuando la soberanía ajena comienza a parecer un territorio disponible, ya no estamos hablando solamente de política exterior: estamos hablando de hasta dónde puede llegar el poder de una potencia que parece no reconocer límites.



