Trump pasa factura por Ucrania y Kiev sigue bajo el fuego ruso

Mientras Washington exige reembolso por cientos de miles de millones en ayuda militar, Putin habla de una posibilidad de paz, pero los misiles siguen cayendo sobre Ucrania y Rusia
WASHINGTON / EUROPA
La guerra de Ucrania entra en una nueva fase de tensión política y financiera. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Washington pretende reclamar a los países europeos el dinero correspondiente a parte de las armas y municiones que Estados Unidos entregó a Ucrania durante la administración de Joe Biden.
Trump afirmó que el Gobierno de Biden entregó a Ucrania y a la OTAN “cientos de miles de millones de dólares” en municiones y asistencia sin exigir un pago, y sostuvo que Europa habría pagado esos recursos si se le hubiese solicitado. “Estaremos pidiendo ese dinero, aunque con cierto retraso”, afirmó el mandatario en una publicación en Truth Social.
El presidente estadounidense también rechazó las versiones sobre un supuesto agotamiento de los arsenales estadounidenses debido a la guerra con Irán. Aseguró que Estados Unidos dispone de grandes cantidades de municiones y que la producción nacional está aumentando, aunque su administración ha mostrado mayor interés en preservar existencias para las propias Fuerzas Armadas estadounidenses.
Una factura todavía sin monto ni mecanismo
Trump no explicó cuánto dinero pretende recuperar, qué países europeos serían responsables del pago ni mediante qué mecanismo jurídico o financiero se efectuaría el cobro. Por tanto, no existe todavía una factura oficial ni un acuerdo europeo para devolver esos recursos.
La cifra de 300.000 millones de dólares que Trump ha atribuido anteriormente a las municiones entregadas por Biden tampoco coincide necesariamente con las estimaciones independientes sobre la ayuda estadounidense. De hecho, distintos cálculos incluyen categorías diferentes de asistencia y no existe una cifra única que pueda identificarse simplemente como “municiones entregadas gratis”.
El anuncio se produce mientras Europa ha asumido una mayor carga financiera y militar en apoyo de Kiev, especialmente después de que la administración Trump redujera considerablemente el respaldo estadounidense directo a Ucrania.
Moscú aprovecha la nueva disputa
Desde Moscú, el funcionario ruso Kirill Dmitriev reaccionó favorablemente a la exigencia de Trump y sostuvo que los fondos proporcionados gratuitamente a Ucrania y a la OTAN deberían ser devueltos por los países europeos.
La declaración rusa refleja el interés del Kremlin en explotar las crecientes diferencias entre Washington, Bruselas y los gobiernos europeos sobre quién debe asumir el costo económico de una guerra que se prolonga.
Putin vuelve a hablar de paz
En paralelo, el presidente ruso Vladimir Putin afirmó que todavía existe una posibilidad de alcanzar una solución al conflicto. Sin embargo, el Kremlin reconoce que no existen actualmente condiciones concretas para un acuerdo de paz.
El portavoz presidencial ruso, Dmitry Peskov, señaló que el trabajo diplomático continúa y que los contactos permanecen abiertos, aunque descartó anunciar nuevas iniciativas de paz por el momento.
Peskov también confirmó que Moscú espera nuevos contactos con representantes estadounidenses. Los enviados de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, tienen previsto viajar a la región para intentar reactivar las conversaciones, aunque el Kremlin no ha confirmado oficialmente todos los detalles de la agenda.
La diplomacia tropieza con el campo de batalla
Mientras se habla de paz, la guerra continúa con intensidad. Rusia mantiene sus ataques con drones y misiles contra distintas zonas de Ucrania, mientras Kiev continúa realizando ataques contra objetivos dentro del territorio ruso.
En la madrugada del viernes se registraron nuevos ataques rusos en varias regiones ucranianas. Associated Press informó de al menos tres muertos, con víctimas en Odesa y Dnipró, mientras en Kiev se reportaron heridos y daños materiales.
La Organización Mundial de la Salud informó además que un almacén situado en la región de Kiev y utilizado para guardar suministros médicos humanitarios fue alcanzado durante los ataques nocturnos. No hubo personal de la organización herido, pero la evaluación de los daños y de las pérdidas materiales continúa.
Kiev bajo presión constante
La capital ucraniana enfrenta una campaña aérea cada vez más persistente. Associated Press señaló que los ataques rusos han pasado de concentrarse principalmente durante la noche a producirse también durante el día, alterando la vida cotidiana de millones de habitantes.
Al mismo tiempo, Ucrania mantiene sus propios ataques contra territorio ruso. En la región de Sochi y el territorio de Sirius se registraron ataques con drones ucranianos que provocaron incendios y daños, mientras Rusia continúa denunciando incursiones contra sus instalaciones estratégicas.
Las afirmaciones rusas sobre la destrucción de determinados centros logísticos, buques y depósitos ucranianos deben manejarse con cautela, debido a que no todas esas versiones han podido ser verificadas independientemente. En una guerra de esta magnitud, ambas partes utilizan la información sobre daños al enemigo como parte de su propia estrategia de comunicación.
Eslovaquia vuelve a desafiar a Bruselas
Mientras tanto, una nueva grieta aparece dentro de la Unión Europea. Eslovaquia bloqueó una propuesta para ampliar de seis a doce meses la vigencia de las sanciones individuales contra ciudadanos y entidades rusas, según diplomáticos europeos citados por Politico.
Bratislava sostiene que las negociaciones continúan y que el procedimiento debe completarse antes del vencimiento previsto. La disputa no significa, por sí sola, el levantamiento de las sanciones económicas generales de la Unión Europea contra Rusia, sino que afecta específicamente al régimen de sanciones individuales.
Ucrania entre las bombas y la incertidumbre
La combinación de ataques militares, presión económica y dificultades diplomáticas coloca nuevamente a Ucrania ante un escenario complicado.
Por un lado, Kiev necesita mantener el flujo de armas y municiones occidentales para sostener su capacidad defensiva. Por otro, Europa enfrenta el creciente costo económico de mantener ese respaldo, mientras Trump insiste en que Estados Unidos no puede continuar financiando indefinidamente la defensa europea y ucraniana.
Y mientras Washington prepara la factura, Moscú habla de paz, Bruselas discute sanciones y los enviados estadounidenses preparan nuevas reuniones, los misiles siguen hablando más fuerte que los diplomáticos.
La gran pregunta es si las nuevas gestiones de Trump conseguirán abrir una verdadera negociación o si terminarán siendo otra pausa diplomática antes de una nueva escalada. Por ahora, Putin dice que todavía existe una oportunidad de paz, pero Peskov admite que las condiciones para alcanzarla aún no están sobre la mesa.



