PICANTE

A decir verdad, al PRM se le están calentando las sillas

 

En el PRM las sillas comienzan a crujir por el “consenso”; mientras el desayuno escolar sigue bajo fuego, los tapones de Digesett desesperan a los conductores y hasta llegan rumores de que en la Policía algunos se creen dioses. ¡Aquí cada quien anda por su lado y el pueblo pagando la cuenta!

 

Buenos días…

Tal y como lo venimos advirtiendo, tomando como referencia las informaciones que nos llegan desde los predios del PRM, en ese partido las sillas podrían comenzar a volar por los aires.

Y sí, parece cierto que al candidato presidencial del PRM para 2028 lo quieren escoger por “consenso”. Y, en un partido político, cuando la cúpula decide por las bases, el famoso consenso puede terminar traducido en una cosa muy sencilla: menos democracia interna y más decisión desde arriba.

En este caso, todo apunta a que el Gobierno, que tiene el control de buena parte de la élite del PRM, pretende escoger por “consenso” al candidato presidencial de esa organización.

Ya dijimos que nos informaron que el candidato del Gobierno sería el ministro de Turismo. Y que, desde la oposición interna del PRM, aparece Carolina Mejía, hija del jefe opositor perremeísta, Hipólito Mejía.

La realidad es que en el PRM se avecina una tormenta, y no precisamente de nieve ni de flores.

Y el primero que ya hizo explosión fue Guido Gómez Mazara, aspirante presidencial, quien rechazó de manera categórica la posibilidad de que mediante ese “consenso” se escoja al candidato, al considerar que ese mecanismo sería contrario a los principios democráticos que dieron origen al PRM.

¡Ojo con eso! Porque cuando las bases sienten que les están cocinando el candidato en una habitación cerrada, comienzan los problemas, los disgustos y, finalmente, los sartenazos políticos.

¡El desayuno escolar no puede convertirse en el menú del desastre!

La intoxicación de niños por el consumo del desayuno escolar no puede convertirse en el pan diario de cada día.

Nos cuentan que algunos de los productos que consumen muchos niños, como leche y chocolate, estarían llegando en condiciones cuestionables, con problemas de manejo, sin la refrigeración adecuada y hasta con fechas vencidas.

Eso no puede ser. Hay que investigarlo y hay que hacerlo ya. Para eso no hay mañana. Tiene que haber transparencia y responsabilidad.

Todos los años no puede repetirse la misma rutina. Un escándalo detrás de otro con el maldito desayuno escolar, aprovechando que quienes van a las escuelas públicas son, en su mayoría, niños de familias humildes.

No puede ser que la única salida para una leche o un chocolate que, según las denuncias, estarían vencidos sea entregárselos a los niños escolares. ¡Ojo con eso, presidente Abinader! Esa denuncia es muy seria y hay que investigarla.

Nos cuentan, además, que esos productos alimenticios son transportados por carretera desde la capital hacia distintas ciudades del país, soportando sol y sin refrigeración adecuada.

Eso también debe ser investigado por el Gobierno. Hay que establecer, con absoluta transparencia, cómo se transportan, en qué condiciones y quién supervisa esos productos hasta llegar a las escuelas.

Los niños no pueden pagar la agonía de algunos que quieran hacerse ricos a costa de la inocencia.

Presidente, investigue. Y si el desayuno escolar se ha convertido en una mafia, desmentela, caiga quien caiga. No cargue usted con la cruz de otro. ¡Eso es muy pesada!

El senador y merenguero Héctor Acosta, “El Torito”, arremetió de manera enérgica contra los agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) que prestan servicio en los semáforos.

Según dijo, cuando sustituyen un semáforo, aumentan los tapones. Y eso es verdad. No es nada nuevo. Aquí hay semáforos que parecen diseñados para organizar el caos en lugar del tránsito.

Cuando aparece un agente de Digesett a dirigir el tráfico, uno espera que la cosa mejore. Pero, en ocasiones, parece que lo que llega es otro ingrediente para cocinar el tapón. ¡Qué vaina!

Señores, nos llegan quejas y más quejas de que el director de la Policía, Ernesto Rodríguez García, se estaría “endiosando”.

Mientras tanto, la inseguridad no retrocede. Sigue pa’ lante, sin freno y acabando. Y ahí está el verdadero problema.

Porque mientras algunos funcionarios comienzan a sentirse más importantes que el cargo que ocupan, la ciudadanía sigue preguntándose quién le va a garantizar seguridad.

¡Cógelo, Picante!

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