¡El Golfo arde! Hutíes toman Mokha y acercan la guerra al Bab el-Mandeb
Arabia Saudita responde con una lluvia de ataques aéreos

La ofensiva hutí en la costa del mar Rojo abre un nuevo frente de la guerra regional, mientras el tráfico por el estrecho de Ormuz cae a niveles mínimos y el petróleo vuelve a dispararse.
Hutíes toman Mokha y Arabia Saudita intensifica los bombardeos
ORIENTE MEDIO
La situación en Yemen se ha agravado considerablemente luego de que los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, tomaran el control de Mokha (Al-Majá), estratégica ciudad portuaria de la gobernación de Taiz, sobre el mar Rojo.
La captura de Mokha representa un importante revés para las fuerzas alineadas con el Gobierno yemení, respaldado por Arabia Saudita, y coloca a los hutíes más cerca del estratégico estrecho de Bab el-Mandeb, una de las principales rutas marítimas del comercio mundial.
Tras la caída de la ciudad, Arabia Saudita intensificó sus operaciones aéreas contra posiciones hutíes. La agencia Saba, vinculada a Ansar Allah, informó de alrededor de 40 ataques aéreos saudíes en las provincias de Taiz, Al Hudayda, Al Jawf y Marib.
Según ese reporte, 18 ataques alcanzaron zonas de Taiz, entre ellas Mawza, Maqbanah y los alrededores de Mokha; nueve fueron dirigidos contra objetivos en Al Hudayda, diez contra Al Jawf y tres contra Marib. No se ofreció un balance independiente de víctimas ni daños, y en ese momento no había una confirmación pública de las autoridades saudíes sobre esas cifras.
La ofensiva hutí comenzó a principios de septiembre y ha permitido al movimiento ampliar su presencia a lo largo de la costa occidental de Yemen. También existen reportes sobre movimientos hutíes hacia las islas Hanish, lo que incrementa la preocupación por el control de los accesos al Bab el-Mandeb.
La escalada amenaza con convertir nuevamente la guerra yemení en un conflicto abierto de gran intensidad, después de años de relativa calma tras la tregua de 2022.
Los hutíes golpean intereses energéticos saudíes
Igualmente, los hutíes han intensificado sus ataques contra Arabia Saudita, incluyendo objetivos relacionados con la infraestructura energética.
Los ataques han elevado la preocupación por la seguridad de las instalaciones petroleras y por las rutas de exportación del reino, particularmente porque el estrecho de Ormuz permanece severamente restringido.
La infraestructura petrolera saudí dispone de una alternativa estratégica a Ormuz mediante el oleoducto Este-Oeste, que conecta las zonas productoras del este del reino con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
Yanbu se ha convertido en una pieza particularmente importante durante la actual crisis porque permite exportar crudo evitando el estrecho de Ormuz. De hecho, los embarques de crudo y condensados desde Yanbu aumentaron nuevamente durante septiembre, después de haber caído a mínimos de seis meses en agosto.
La intensificación de los ataques hutíes contra Arabia Saudita, sumada a las restricciones en Ormuz, está convirtiendo al mar Rojo y al Bab el-Mandeb en escenarios cada vez más importantes dentro de la guerra regional.
Golfo e Irán buscan una salida para el estrecho de Ormuz
Mientras el frente militar se extiende, la diplomacia intenta abrir una puerta de salida.
Los ministros de Relaciones Exteriores de los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) tienen previsto reunirse el lunes 14 de septiembre en Salalah, Omán, con el ministro de Relaciones Exteriores iraní para analizar un acuerdo provisional que permita regular y facilitar el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.
La iniciativa está siendo impulsada por Omán e Irán y busca establecer un mecanismo temporal para garantizar la navegación.
De acuerdo con el Financial Times, la propuesta contempla fórmulas para permitir el tránsito de buques por aguas iraníes y su salida por aguas omaníes. Los países del Golfo buscan, sin embargo, garantías de que cualquier arreglo sea temporal y preserve la libertad de navegación.
El CCG está integrado por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Bahréin y Omán.
La reunión podría convertirse en uno de los primeros esfuerzos diplomáticos regionales de importancia para reducir la presión sobre una de las rutas marítimas más sensibles del planeta.
Ormuz: apenas 7 buques atravesaron el estrecho
El deterioro de la navegación en el estrecho de Ormuz resulta evidente.
El 10 de septiembre, solamente siete buques fueron registrados atravesando la vía marítima, una cifra muy inferior al promedio de los últimos diez días.
Reuters, citando datos preliminares de Kpler, informó que algunos buques podrían no aparecer en los registros debido a que navegaban con sus transpondedores apagados.
La cifra contrasta dramáticamente con el nivel previo a la guerra, cuando alrededor de 125 grandes buques comerciales atravesaban diariamente el estrecho, incluyendo petroleros, buques gaseros, graneleros y portacontenedores.
El estrecho de Ormuz es una arteria fundamental para el comercio mundial de energía. Su paralización o funcionamiento limitado tiene consecuencias inmediatas sobre los precios del petróleo, el gas, los seguros marítimos y los costos del transporte internacional.
En contraste, el Bab el-Mandeb registró el mismo día unos 26 buques de carga, una cifra cercana a su promedio reciente.
Las fuerzas yemeníes retroceden ante la ofensiva hutí
La caída de Mokha también ha puesto de manifiesto las dificultades de las fuerzas alineadas con el Gobierno yemení.
Los combates provocaron el repliegue de unidades de la Resistencia Nacional y de otras fuerzas respaldadas por Arabia Saudita. Según informes procedentes del terreno, la retirada permitió a los hutíes ocupar posiciones y ampliar su control sobre sectores estratégicos de la costa occidental.
El retroceso representa un golpe militar importante para las fuerzas gubernamentales, especialmente porque Mokha funcionaba como un punto estratégico de abastecimiento y como una barrera frente al avance hutí hacia Bab el-Mandeb.
No obstante, algunas versiones sobre el supuesto abandono de cientos de vehículos blindados, sistemas de artillería y grandes depósitos de municiones no han podido ser corroboradas de forma independiente con suficiente solidez. Por ello, deben manejarse como reportes de fuentes vinculadas al conflicto y no como hechos plenamente confirmados.
EE.UU. aprueba ‘venta de armas’ a Arabia Saudita
En medio de la escalada, Estados Unidos aprobó una posible venta militar a Arabia Saudita valorada en aproximadamente US$5,000 millones.
El paquete contempla miles de kits de guiado JDAM/JDAM-ER, junto con bombas de propósito general y equipos asociados.
Entre los elementos solicitados figuran 5,004 kits KMU-572, 5,000 kits KMU-556, además de 5,004 bombas BLU-111 de 500 libras y 5,000 bombas BLU-117 de 2,000 libras.
El contratista principal será Boeing.
Es importante precisar que las JDAM-ER son municiones aire-tierra de precisión, no misiles aire-aire. Los kits convierten bombas convencionales en armas guiadas de mayor precisión y, en determinadas configuraciones, amplían su alcance.
La operación refuerza significativamente la capacidad de ataque de la Fuerza Aérea saudí precisamente cuando Riad enfrenta una nueva escalada con los hutíes.
El petróleo vuelve a dispararse
La combinación de los problemas en Ormuz, la ofensiva hutí en Yemen y los ataques contra infraestructura energética está repercutiendo directamente sobre los mercados.
El viernes 11 de septiembre, el Brent llegó a superar los US$100 por barril, mientras el WTI también se aproximó a esa barrera. La volatilidad continúa siendo elevada ante el temor de una interrupción prolongada de los suministros.
La crisis tiene dos puntos neurálgicos:
- Ormuz, donde Irán mantiene una presión extraordinaria sobre la navegación del golfo Pérsico.
- Bab el-Mandeb, donde los hutíes están intentando consolidar posiciones en la costa yemení y acercarse al estrecho que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
El resultado es una peligrosa pinza sobre dos de las principales rutas marítimas de la energía mundial.
Un nuevo mapa de riesgo en Oriente Medio
La toma de Mokha por los hutíes modifica el tablero militar de Yemen y aumenta la presión sobre Arabia Saudita.
Al mismo tiempo, la drástica reducción del tráfico por Ormuz demuestra que la guerra ya no puede analizarse únicamente desde el punto de vista militar: el comercio, el petróleo, el gas y las cadenas mundiales de suministro están directamente atrapados en el conflicto.
La próxima reunión en Salalah entre Irán y los países del Golfo podría abrir una ventana para reducir la tensión.
Pero mientras la diplomacia intenta abrir el estrecho de Ormuz, los hutíes avanzan hacia Bab el-Mandeb.
Y ahí está el verdadero peligro: si las dos grandes puertas marítimas de Oriente Medio quedan sometidas simultáneamente a restricciones militares, el problema dejará de ser exclusivamente regional y pasará a golpear directamente a la economía mundial.



