Rusia y Ucrania se lanzan lluvia de drones; guerra vuelve a golpear la retaguardia
Dos muertos en Tula, heridos en Volgogrado, incendios en Saratov y nuevos ataques contra Kiev elevan la tensión mientras Moscú y Kyiv mantienen abierto el frente diplomático.

EUROPA
Las defensas aéreas rusas interceptaron y destruyeron 777 drones ucranianos durante la noche del jueves 10 y la madrugada del viernes 11 de septiembre, según informó el Ministerio de Defensa de Rusia.
El organismo aseguró que los aparatos fueron neutralizados sobre numerosas regiones, entre ellas Briansk, Kursk, Bélgorod, Oriol, Kaluga, Vorónezh, Tula, Riazán, Lípetsk, Nizhni Nóvgorod, Saratov, Rostov y Samara, además de Mari El, Udmurtia, Perm y Crimea, así como sobre sectores de los mares Negro y Caspio.
La cifra constituye una de las mayores cantidades de drones que Moscú afirma haber enfrentado en una sola noche desde el inicio de la guerra.
Sin embargo, el número de 777 corresponde al balance del Ministerio de Defensa ruso y no ha podido ser verificado de manera independiente en su totalidad.
Dos muertos en Tula y daños en Volgogrado
La ofensiva dejó al menos dos personas muertas y tres heridas en la región de Tula, según informó el gobernador regional Dmitri Miliáyev. Las autoridades dijeron que 26 drones fueron destruidos en esa región.
En Volgogrado, dos personas resultaron heridas durante un ataque con misiles que provocó daños en edificios residenciales y en una instalación industrial, de acuerdo con las autoridades locales.
En Saratov, un ataque con drones provocó un incendio en un centro logístico de la empresa de comercio electrónico Ozon, según confirmó la propia compañía.
También se reportó un incendio en la zona de la refinería de petróleo de Saratov. Las autoridades rusas no establecieron públicamente, al momento de los primeros reportes, el alcance exacto de los daños ni confirmaron todos los detalles difundidos en redes sociales.
La región de Saratov alberga instalaciones energéticas e industriales consideradas importantes para la economía rusa, además de infraestructura militar.
Ucrania también vuelve a ser golpeada por Rusia
Mientras Rusia sufría la mayor oleada de drones de la noche, las fuerzas rusas realizaron nuevos ataques contra Ucrania.
En Kyiv, ataques con drones rusos contra estaciones de servicio dejaron dos muertos y varios heridos, mientras otro ataque alcanzó un edificio residencial. Las autoridades ucranianas informaron de víctimas adicionales y daños materiales.
Los ataques forman parte de una nueva escalada de golpes contra infraestructura económica y logística de ambos países.
En las últimas semanas, Ucrania ha intensificado sus ataques de largo alcance contra refinerías, instalaciones energéticas, centros logísticos y otros objetivos situados dentro del territorio ruso, mientras Moscú mantiene sus ataques contra ciudades e infraestructura ucranianas.
Saratov se convierte nuevamente en objetivo estratégico
El ataque contra Saratov tiene especial importancia porque la región alberga instalaciones industriales y energéticas relevantes.
La empresa Ozon confirmó que su centro logístico fue alcanzado y sufrió un incendio. Además, se reportó actividad en las inmediaciones de la refinería de Saratov, aunque el alcance de los daños no ha sido verificado de forma independiente.
La campaña ucraniana contra instalaciones económicas rusas busca incrementar el costo de la guerra y afectar las cadenas de suministro y producción que sostienen el esfuerzo militar de Moscú.
Moscú anuncia avances, pero con cautela
El Ministerio de Defensa ruso ha continuado informando de avances de sus fuerzas en distintos sectores del frente de Donetsk.
Entre las localidades mencionadas se encuentra Novogrishino, en el sector de Dobropolie, donde las fuerzas rusas aseguran haber expulsado a unidades ucranianas.
Sin embargo, la situación en torno a Novogrishino ha sido descrita en reportes anteriores como una zona gris, y las informaciones disponibles no permiten presentar de manera independiente y definitiva el control total ruso sobre la localidad.
Por esa razón, resulta más prudente señalar que Rusia afirma haber consolidado posiciones en el área de Novogrishino, en lugar de presentar como hecho incontrovertible la supuesta liberación total de la localidad.
Los partes rusos también reportan avances en sectores próximos a Dobropolie y otros puntos del frente oriental.
Rusia dice destruyó 51 centros de control de drones
El Grupo de Fuerzas Oeste de Rusia informó que sus unidades destruyeron 51 centros de control de vehículos aéreos no tripulados ucranianos durante las últimas 24 horas.
El portavoz militar ruso Iván Bigma afirmó además que fueron destruidos dos estaciones de comunicaciones por satélite, 32 sistemas robóticos terrestres, dos depósitos de municiones y otros equipos.
El Ministerio de Defensa ruso también aseguró haber derribado tres cohetes HIMARS, 81 drones de ala fija, dos municiones merodeadoras y 72 drones pesados de seis rotores.
Al tratarse de un balance suministrado por una de las partes beligerantes, estas cifras no pueden considerarse verificadas de manera independiente.
La importancia de estos reportes, no obstante, refleja la transformación de la guerra: los drones se han convertido en uno de los principales instrumentos tanto para el reconocimiento como para los ataques de precisión y la destrucción de puestos de mando.
China apuesta al diálogo; lleva guerra a la agenda de los BRICS
China mantiene su llamado a una solución política para el conflicto ucraniano y busca utilizar los mecanismos multilaterales, incluido el BRICS, para promover el diálogo.
Pekín ha reiterado durante 2026 que respalda una solución política mediante negociaciones y que todas las partes deben trabajar para reducir la escalada y crear condiciones para reanudar el diálogo.
En ese contexto, la próxima cumbre de los BRICS adquiere especial importancia.
El presidente chino Xi Jinping viajará a Nueva Delhi los días 12 y 13 de septiembre para participar en la XVIII Cumbre de los BRICS, por invitación del primer ministro indio, Narendra Modi.
El presidente ruso Vladimir Putin también participará en la reunión, que se celebra en un momento marcado por las guerras de Ucrania y Oriente Medio y por las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China.
BRICS ante dos guerras
La cumbre de Nueva Delhi tendrá lugar bajo una fuerte presión geopolítica.
La guerra en Ucrania, el conflicto en Oriente Medio, la seguridad energética, las cadenas de suministro y las tensiones comerciales estarán entre los grandes asuntos del escenario internacional.
El BRICS ampliado cuenta actualmente con 11 miembros: Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Indonesia, Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
India, como país anfitrión y presidente del grupo durante 2026, intenta impulsar una agenda centrada en cooperación económica, energía, tecnología, comercio, resiliencia y reforma de la gobernanza internacional.
La reunión también ofrece una oportunidad para que India y China profundicen su reciente acercamiento. Beijing confirmó que Xi asistirá a la cumbre y funcionarios chinos indicaron que se prepara un encuentro bilateral con Modi.
La diplomacia intenta abrirse paso en medio de la guerra
La jornada del 11 de septiembre vuelve a demostrar la contradicción central del conflicto ucraniano: mientras los canales diplomáticos intentan reactivarse, las operaciones militares se intensifican.
Los ataques masivos con drones contra Rusia y Ucrania muestran que ambos bandos han convertido la infraestructura económica, energética y logística en objetivos cada vez más importantes.
La ofensiva aérea ucraniana contra territorio ruso y los ataques rusos contra Kyiv y otras ciudades evidencian que la guerra continúa extendiéndose mucho más allá de las trincheras.
Pero al mismo tiempo, las conversaciones impulsadas por Estados Unidos y los contactos diplomáticos con Moscú y Kyiv mantienen abierta, aunque todavía estrecha, la posibilidad de una negociación.
El próximo escenario diplomático será Nueva Delhi, donde Xi Jinping, Vladimir Putin, Narendra Modi y otros líderes del BRICS se reunirán los días 12 y 13 de septiembre.
La gran pregunta es si ese foro podrá convertirse en algo más que una cumbre económica y política.
Porque mientras los drones siguen hablando en el campo de batalla, la diplomacia tendrá que encontrar la manera de que vuelvan a hablar los gobiernos.



