Washington golpea Qeshm y vuelve a encender la mecha
El estrecho de Ormuz queda al borde del incendio!

Estados Unidos ejecuta ataques limitados contra posiciones iraníes en la estratégica isla de Qeshm, mientras Trump habla de un posible acuerdo y Teherán advierte que responderá con fuerza si Washington vuelve a escalar la guerra.
ORIENTE MEDIO / ESTADOS UNIDOS
La guerra entre Estados Unidos e Irán vuelve a echar humo, precisamente cuando Washington y Teherán intentan abrir una rendija diplomática para evitar que el conflicto termine convertido en un incendio regional.
Estados Unidos lanzó ataques limitados contra objetivos iraníes en la isla de Qeshm, en el estratégico estrecho de Ormuz, según confirmaron funcionarios estadounidenses.
Irán, por su parte, reportó varias explosiones en la isla.
La operación fue presentada por Washington como “defensiva”, en respuesta a acciones de las fuerzas iraníes contra activos estadounidenses en la zona.
La agencia Reuters informó que funcionarios estadounidenses describieron los ataques como limitados y sin intención inmediata de marcar el regreso a una campaña militar de gran escala.
Qeshm: una isla que vale oro militar
Qeshm no es cualquier pedazo de tierra perdido en el mapa.
Está situada frente a la costa sur de Irán, junto a uno de los corredores marítimos más importantes del planeta, el estrecho de Ormuz.
La zona es estratégica para el tránsito de petróleo y gas y constituye uno de los puntos más sensibles de la economía mundial. Cualquier deterioro de la seguridad marítima en ese corredor repercute rápidamente sobre los mercados energéticos.
Los ataques estadounidenses se producen, además, después de semanas de incidentes y de operaciones que Washington había mantenido parcialmente fuera del conocimiento público.
El Wall Street Journal informó que los ataques contra Qeshm forman parte de una serie de operaciones limitadas realizadas secretamente por Estados Unidos en las últimas semanas.
Funcionarios estadounidenses las describieron como acciones defensivas destinadas a impedir que Irán pueda atacar libremente el transporte comercial en el estrecho.
Trump baja el tono, mientras los misiles hablan
Lo llamativo es que el ataque se produjo prácticamente al mismo tiempo que el presidente Donald Trump bajaba públicamente el tono sobre una nueva guerra abierta.
Trump afirmó el lunes que un acuerdo con Irán todavía podría producirse y que Teherán quería llegar a un arreglo.
El vicepresidente JD Vance también habló de avances en las conversaciones indirectas.
Según Reuters, Trump incluso puso en duda que vaya a ordenar una nueva campaña militar importante después de las elecciones de medio término.
Y ahí aparece la contradicción que mantiene al mundo mirando hacia Washington, pues la la diplomacia habla de acuerdo y los aviones hablan de guerra.
El estrecho de Ormuz, otra vez en el centro
La situación es especialmente delicada porque Irán mantiene capacidad para amenazar el tráfico marítimo en el estrecho.
Teherán ha condicionado la reapertura plena de la vía marítima a determinadas exigencias, entre ellas el levantamiento del bloqueo estadounidense y garantías sobre un eventual acuerdo.
Reuters informó este martes que Irán y Estados Unidos todavía están lejos de un acuerdo definitivo, aunque continúan los esfuerzos de mediación, particularmente desde Qatar.
Mientras tanto, los mercados ya reaccionaron.
El petróleo volvió a subir después de conocerse el ataque contra Qeshm, después de que los precios hubieran caído fuertemente el lunes ante las expectativas de un posible arreglo diplomático. Reuters reportó que el Brent recuperó terreno y volvió a superar los 100 dólares por barril.
Teherán promete responder
Irán no está hablando precisamente en tono de conciliación.
Funcionarios iraníes han advertido que nuevos ataques estadounidenses provocarían una respuesta contundente. Reuters reportó que Teherán sostiene que cualquier nueva agresión estadounidense será respondida con fuerza.
La Guardia Revolucionaria también ha venido amenazando con ampliar el escenario de la confrontación si Washington vuelve a escalar.
Esto no significa, sin embargo, que todas las versiones que circulan sobre supuestas listas iraníes de bases estadounidenses en Europa puedan darse por confirmadas.
Irán ha advertido anteriormente que las bases utilizadas por Estados Unidos para operaciones contra su territorio pueden convertirse en objetivos.
Europa mira hacia el barril de pólvora
La preocupación europea no es gratuita.
Ya se han producido incidentes alrededor de instalaciones utilizadas por Estados Unidos y existen antecedentes de advertencias iraníes contra bases occidentales empleadas para operaciones militares.
En septiembre, además, un análisis de AP documentó daños en decenas de instalaciones estadounidenses en Oriente Medio como consecuencia de ataques iraníes o de fuerzas respaldadas por Teherán.
Por eso, una nueva ofensiva estadounidense podría generar una respuesta iraní contra objetivos militares, instalaciones energéticas o rutas marítimas en distintos puntos de la región.
Y ese es precisamente el temor de los aliados de Washington, que un ataque limitado deje de ser limitado.
La política también dispara
Todo esto ocurre en un momento particularmente incómodo para Trump.
Estados Unidos celebra este martes sus elecciones de medio término, en las que está en juego el control del Congreso.
La guerra con Irán, los precios de los combustibles y el costo de vida se han convertido en asuntos políticos de primer orden. Algunos analistas han señalado que el conflicto y la inflación energética están pesando sobre las perspectivas republicanas en estos comicios.
Trump, por tanto, tiene un problema de dos filos.
Si aprieta el gatillo demasiado fuerte, puede incendiar una guerra que dijo querer evitar.
Si retrocede demasiado, sus adversarios pueden acusarlo de ceder ante Teherán.
Y mientras Washington calcula votos, Irán calcula misiles.



