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¡“Conmigo o contra mí”! El arsenal de frases que retrata la política dominicana

De “quien no es trujillista, es comunista” a “¿y qué hay para mí?”: consignas, refranes y expresiones que han acompañado las luchas por el poder en República Dominicana

SANTO DOMINGO, R.D.

La política dominicana también tiene su propio diccionario.

Contiene una colección de frases cortas, consignas, refranes y ocurrencias populares que, con el paso de los años, terminaron retratando épocas, gobiernos, partidos, líderes y hasta la manera de entender el poder.

Algunas nacieron en mítines y campañas. Otras fueron pronunciadas desde el poder y repetidas por generaciones. Unas fueron consignas partidarias. otras, simples expresiones populares que terminaron convirtiéndose en auténticos códigos políticos.

Desde la lógica de “quien no está con nosotros está contra nosotros”, hasta el inevitable “¿y qué hay para mí?”, son expresiones que cuentan, a su manera, buena parte de la historia política dominicana.

La sombra de Trujillo

La dictadura de Rafael Leónidas Trujillo convirtió la propaganda política en una herramienta cotidiana. El culto al jefe penetró prácticamente a todos los espacios de la sociedad.

Entre las expresiones asociadas de aquella época figuran:

  • Dios y Trujillo.
  • El Jefe.”
  • El Benefactor de la Patria.
  • El Padre de la Patria Nueva.
  • El primer maestro dominicano.
  • Perínclito Barón de San Cristóbal.
  • Quien no es trujillista, es comunista.
  • Quien no está con Dios, está con el diablo.
  • Aquí todos somos trujillistas.
  • Trujillo siempre tiene la razón.
  • Dios, Patria y Libertad., utilizada dentro de la propaganda oficial acompañada de la figura de Trujillo.

La fórmula era sencilla y brutal y tenía un mensaje claro: estar con el poder o quedar señalado como enemigo.

Bosch y la política como doctrina

Con Juan Bosch apareció otra manera de hacer política. El discurso se apoyaba mucho más en la formación política, la organización y la defensa de principios.

Entre las frases y consignas vinculadas a esa etapa se recuerdan:

  • ¡Con Bosch, hasta la muerte!
  • ¡Juan Bosch, presidente!
  • La política no es un negocio.
  • El PRD es un sentimiento nacional.
  • Primero la gente.

Bosch dejó, además, una enorme cantidad de frases sobre democracia, moral, poder y conducta pública que trascendieron las campañas electorales.

Balaguer y el poder

Joaquín Balaguer desarrolló un lenguaje político propio, cargado de ironía, pragmatismo y frases que quedaron instaladas en la memoria colectiva.

Una de las más recordadas: “La corrupción se detiene en la puerta de mi despacho.”

Y entre las expresiones y consignas asociadas al balaguerismo:

  • ¡Balaguer, seguro!
  • El camino malo está cerrado.
  • Ese izquierdista opositor no saldrá de la cárcel con argumentos jurídicos.
  • Lo bueno no se cambia.
  • El doctor Balaguer sabe lo que hace.
  • Joaquín Balaguer es la Paz.
  • Más claro ni el agua.
  • El que no tiene fuerza, no puede pelear.
  • «Ese es un conspirador impenitente.

Pero si hubo una frase que retrató el pragmatismo de aquella política fue: La política es el arte de lo posible.

Peña Gómez y la política de masas

José Francisco Peña Gómez convirtió muchas de sus intervenciones en verdaderas consignas populares.

Entre las más recordadas:

  • ¡Peña Gómez, presidente!
  • ¡Primero la gente!
  • ¡Ahora es!
  • ¡Con Peña se puede!
  • ¡El pueblo unido jamás será vencido!
  • ¡Arriba los de abajo!

Su discurso puso especial énfasis en la democracia, la participación popular y la reivindicación de los sectores más pobres.

El PLD y la disciplina partidaria

Con el Partido de la Liberación Dominicana surgió también un lenguaje político marcado por la disciplina, la organización y el boschismo.

Algunas expresiones que se hicieron populares fueron:

  • Servir al partido para servir al pueblo.
  • Lo mejor de cada casa.
  • El PLD unido jamás será vencido.
  • Bosch vive.
  • Con Leonel.
  • ¡E’ pa’lante que vamos!
  • El progreso.
  • E’ pa’ fuera que van

La frase “E’ pa’lante que vamos” terminó convirtiéndose en una de las consignas políticas más reconocibles de la República Dominicana contemporánea.

La política de los últimos años

Las nuevas generaciones modificaron el lenguaje. Las redes sociales, los memes y la comunicación política instantánea sustituyeron buena parte de las largas consignas de décadas anteriores.

Aparecieron expresiones como:

  • ¡Llegó papá!
  • ¡El cambio va!
  • ¡El cambio sigue!
  • Estamos cambiando.
  • ¡Se van!
  • ¡El cambio es ahora!
  • ¡No hay vuelta atrás!
  • ¡Es tiempo de cambio!

Y, como siempre, la oposición respondió con su propio repertorio.

“Conmigo o contra mí”

Más allá de los partidos, existe una categoría de frases que parece sobrevivir a todos los gobiernos:

  • El que no está conmigo, está contra mí.
  • Conmigo o contra mí.
  • Hay que definirse.
  • ¿Y tú, de quién eres?
  • ¿Tú eres de los míos o de los otros?
  • Aquí no hay términos medios.
  • El que está arriba, está arriba.
  • Hay que montarse en el tren del triunfo.
  • El que gana es el que goza.
  • En política no hay amigos, ni enemigos, hay intereses.

Son expresiones que reflejan una vieja concepción de la política dominicana: el poder como territorio y la lealtad como requisito de supervivencia.

Y llegó el… “¿qué hay para mí?”

Pero quizá ninguna frase resume mejor el lado más crudo del clientelismo que: “A mí no me den, pónganme donde hay.”

Y su pariente cercano: “¿Y qué hay para mí?”

También:

  • El que tiene padrino se bautiza.
  • A quien Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga.
  • El que está pegao, está pegao.
  • Hay que estar con el que gana.
  • Yo estoy con el que me resuelva.
  • El que no brinca, se queda.

Estas expresiones, aunque muchas veces utilizadas en tono jocoso, reflejan una realidad política más profunda: la expectativa de que la cercanía con el poder produzca algún beneficio.

De “Dios y Trujillo” a las redes sociales

La República Dominicana ha cambiado. Cambiaron los partidos, los líderes, los medios y las formas de hacer campaña.

Pero no podemos pasar por alto aquella famosa frase del 2 de mayo de 1964, durante la huelga insurreccional, pronunciada por Donald Reid Cabral, quien era jefe del Triunvirato. Cuando se le preguntó por qué reprimió la huelga, respondió: “No soy más papista que el Papa”.

Pero hay algo que permanece: la capacidad de la política para fabricar frases que terminan viviendo más tiempo que quienes las pronunciaron.

Algunas fueron propaganda. Otras fueron consignas de campaña. Muchas son simples dichos populares. Y varias se convirtieron en auténticas piezas de la memoria política nacional.

Porque en República Dominicana la política no solamente se vota.

También se canta, se grita, se repite, se convierte en meme… y termina entrando al refranero popular.

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