Han transcurrido muchos años y, en las inmediaciones de la calle Jacinto de la Concha, casi esquina Ravelo, surgió el llamado Cucaracha, un comando que, en sus inicios, enfrentó al invasor con apenas dos fusiles y el coraje de vecinos armados con palos y machetes, en manos de hombres y mujeres decididos a defender su patria.
Se recordará que las tropas invasoras colocaron en la avenida Duarte, esquina Ravelo, una frontera de alambres de púas para controlar la entrada y salida hacia la Zona Colonial, donde tenía su sede el gobierno encabezado por el presidente constitucional Francisco Alberto Caamaño Deñó.
En la actualidad, aquella estructura donde funcionó el Ensanche Cucaracha 20 es un almacén que guarda, aunque silenciosamente, parte de la historia y de los grandes capítulos de la resistencia dominicana frente a la intervención militar extranjera.
Ahora, cuando se inicia un nuevo año escolar, y al igual que observamos en el Ensanche Cucaracha 20, existen otros lugares de importancia histórica que podrían convertirse en espacios de aprendizaje para los jóvenes que llenarán nuestras aulas.
Porque la historia no solamente debe permanecer escrita en los libros. También está en las calles, en las esquinas, en los edificios y en aquellos lugares donde hombres y mujeres escribieron, con sacrificio y coraje, páginas que las nuevas generaciones tienen derecho a conocer.