Bolsonaro salió por la puerta de atrás y Trump quedó bajo la lupa

Las acusaciones que pesan sobre Flávio Bolsonaro podrían haber significado, políticamente, algo así como un adiós y hasta nunca, Brasil.
A juzgar por la rapidez con que abandonó su país y por la manera en que organizó su salida, el senador derrotado en las urnas parece haber preferido marcharse antes que permanecer en Brasil y enfrentar el nuevo escenario político bajo la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva.
Quienes, en pleno proceso electoral, soñaban con el triunfo de Bolsonaro ahora transpiran disgusto. El panorama cambió y las expectativas de sus seguidores chocan con una realidad que nadie puede ignorar.
Y preguntamos: ¿hasta dónde se comprometió la administración de Donald Trump con los Bolsonaro? La rápida salida del senador derrotado plantea interrogantes sobre los vínculos políticos entre ambos sectores y sobre el alcance del respaldo que pudo haber recibido en Estados Unidos.
El episodio también deja al descubierto que algunos sectores republicanos pudieron haber subestimado la capacidad política de Lula da Silva, un dirigente que conoce las dificultades de su país y que, desde sus orígenes humildes, logró escalar hasta la Presidencia de Brasil.
Lula representa la trayectoria de un trabajador que llegó a la cúspide del poder político, como recuerda aquella canción que habla de quien ascendió desde las partes más empobrecidas de su nación hasta alcanzar la Presidencia.
Flávio Bolsonaro llegó a Estados Unidos en medio de cuestionamientos y de una investigación relacionada con presuntas operaciones ilícitas. Esas circunstancias plantean interrogantes que sus aliados y eventuales protectores políticos no pueden ignorar. Sin embargo, corresponde a la Justicia determinar las responsabilidades y establecer las consecuencias legales que procedan.
Al observar a los mandatarios y dirigentes internacionales que han felicitado a Lula por su triunfo, el presidente brasileño sabe distinguir entre el reconocimiento diplomático de una victoria electoral y el respaldo político genuino a su proyecto de Gobierno.
En política internacional, las felicitaciones suelen responder también a las reglas del protocolo. Una cosa es reconocer formalmente al vencedor de unas elecciones y otra, muy distinta, es compartir sus ideas o respaldar su gestión.
Por eso, la salida de Flávio Bolsonaro deja preguntas abiertas sobre el futuro de su liderazgo, sus relaciones internacionales y el rumbo que tomará la oposición brasileña.
La política tiene sus vueltas: quienes ayer se sentían cerca del poder hoy tienen que explicar sus decisiones, mientras Lula vuelve a ocupar el centro de la escena brasileña.



