Haití: ¿el vudú protege a las pandillas o es la geopolítica la que manda?

Por Augusto Álvarez
Las fuerzas internacionales enviadas recientemente para frenar el cerco real de las bandas en Puerto Príncipe dan la impresión de estar paralizadas. Algunos atribuyen esa inercia a las creencias del vudú en la sociedad haitiana.
La visión de los enviados a la conflictiva media isla parece desvanecerse desde el mismo momento en que pisan el territorio históricamente marcado por figuras como el expresidente Duvalier, asociado en el imaginario popular con el “médico brujo”.
Sin embargo, más allá de lo cultural o religioso, la crisis haitiana podría estar siendo tolerada —o al menos no resuelta— como parte de una estrategia política internacional. La situación de Haití lleva años deteriorándose, con pandillas que han llegado a controlar gran parte de Puerto Príncipe y a desafiar al propio Estado.
En ese sentido, surge la pregunta: ¿realmente existe un interés genuino de potencias como Estados Unidos en resolver esta crisis? Para algunos, Haití no representa un valor estratégico comparable al de otras naciones.
De hecho, las pandillas -incluyendo figuras como Jimmy Chérizier, alias “Barbecue”- operan en un escenario donde el vacío de poder, la debilidad institucional y hasta vínculos históricos entre política y crimen han sido determinantes.
Mientras tanto, la atención internacional parece enfocarse en otros países con mayores recursos o peso geopolítico. Esto alimenta la percepción de que Haití permanece atrapado en una crisis prolongada sin prioridad real en la agenda global.
Así, más que una “protección mística” del vudú, lo que parece dominar es una compleja mezcla de abandono, intereses estratégicos y colapso institucional. Incluso expertos señalan que sin un apoyo internacional más fuerte, las pandillas seguirán teniendo ventaja.
En consecuencia, la pregunta final no es religiosa, sino política:
¿están las pandillas bendecidas por el vudú… o por la indiferencia internacional?



