¡Cruz Cruz salió a lanzar y lo explotaron! El fantasma de Calamar aterriza en Aeropuertos

El jefe policial duró apenas seis meses en el cargo y salió entre cuestionamientos. Mientras, Mérido Torres, mencionado en el expediente inicial de Calamar, llega al Departamento Aeroportuario y vuelve a poner sobre el tapete las dudas sobre la llamada “transparencia” del Gobierno.
Buenos días…
Cruz Cruz salió a lanzar… y lo explotaron.
No lo querían ni en la cueva de los grises.
Se encerró y no escuchaba a nadie. Se peleó con el comisionado y con integrantes de la llamada Comisión de Transformación, que, según algunos comentarios, parece que solo logra transformar las finanzas.
También se dice que Cruz Cruz se opuso a que un ecuatoriano, un extranjero, ocupara la dirección financiera de la Policía. Se lo llevaron, y ahora entra a dirigir la institución Rodríguez García, que dicen es el pupilo de esa comisión.![]()
Una auditoría no le hace daño a nadie. Esta es una buena oportunidad para que el presidente Luis Abinader ordene una auditoría profunda de las dos últimas gestiones de la Policía Nacional: la de Ramón Antonio Guzmán Peralta y la de Andrés Modesto Cruz Cruz.
Ambas administraciones han sido objeto de fuertes cuestionamientos en materia administrativa.
Y aquí viene la pregunta que nadie quiere contestar: ¿Existe en la Presidencia temor de auditar esas gestiones? En los pasillos policiales se comenta que, de ser auditadas, de ahí podrían salir una pila de macos y cacatas.
Que se audite. Si todo está bien, mejor todavía.
El saliente director de la Policía Nacional, Andrés Modesto Cruz Cruz, quien apenas permaneció seis meses en el puesto —menos que una cucaracha en un gallinero—, al despedirse llamó a los agentes del orden a actuar de manera correcta y preservar sus principios durante el cumplimiento de sus labores.
Y soltó una frase que llamó la atención: “Nunca, nunca permitan que nadie les haga creer que actuar correctamente es una debilidad o un error”.
¿Y eso qué quiso decir? La frase suena rara. Muy rara.
Deja la impresión de que hubo presión, de que hubo algún encontronazo y de que quizás alguien pretendió que Cruz Cruz hiciera algo con lo que no estaba de acuerdo. ¿Hubo gato entre macuto? Ya lo que pasó, pasó.
Pero lo cierto es que hubo celebración por la salida de Cruz Cruz y, al mismo tiempo, tristeza en algunos sectores por la designación de su sustituto, que no parece ser un hombre muy querido dentro de la casa.![]()
Parece que algunos diputados de la Fuerza del Pueblo todavía creen en la democracia de su Cámara. Allí gobierna el PRM. Así que, señores diputados, no esperen que ningún ministro sea interpelado fácilmente. Dejen de soñar despiertos.
Y ahora viene otra. El nuevo director del Departamento Aeroportuario, Mérido Torres, sonó —y sonó fuerte— en el caso Calamar. Y, para decirlo en dominicano, bailó feo.
El Gobierno de la llamada “transparencia” continúa equivocándose al colocar en posiciones delicadas a personas que han sido cuestionadas o mencionadas en expedientes relacionados con presuntos actos de corrupción.
Eso, por lo menos políticamente, no luce como transparencia.
Recuerden que cuando el nombre de Mérido Torres apareció en el caso Calamar, este se desempeñaba como director de la Unidad Técnica Ejecutora de Titulación de Terrenos del Estado (UTECT). Posteriormente solicitó una licencia y quedó fuera de esa posición, mientras el tema era objeto de cuestionamientos públicos.
Torres fue mencionado en el expediente inicial de solicitud de medida de coerción de la Operación Calamar en relación con una operación de pago de indemnizaciones por terrenos. Él ha negado haber recibido dinero ilícito y explicó públicamente que su participación correspondía a servicios profesionales como abogado privado. No iba a decir otra cosa.
No fue incluido entre los 34 acusados en la acusación formal del caso Calamar. Pero la duda quedó sellada. Y su nombre apareció en el expediente inicial.
¿Y ahora qué? Su designación al frente del Departamento Aeroportuario ya está siendo cuestionada.
Y el Gobierno debe entender algo muy sencillo: cuando se gobierna bajo la bandera de la transparencia, cada nombramiento debe resistir el examen público. Sea usted el jurado.
“Presidente, ¿es cierto que la transparencia era verde y se la comió un burro?”, pregunta un amigo televidente.



