¡Cógelo, Picante! Aquí nadie puede estar por encima de la ley

De la justicia “secuestrada” a las mafias que operan en las sombras, pasando por legisladores que podrían estar bajo la lupa de Estados Unidos, sobran las denuncias y faltan respuestas contundentes.
Buenos días…
El jurista Jottin Cury lanzó una verdadera granizada al denunciar lo que calificó como el papel nefasto de sectores de la oligarquía dominicana y de políticos corruptos, a quienes responsabilizó de contribuir al deterioro institucional del país y de mantener, según su denuncia, secuestrada la justicia dominicana.
Habló poco, pero golpeó con fuerza. Y para rematar, Cury hijo sostuvo que, mientras esos sectores continúen ejerciendo influencia sobre la Suprema Corte de Justicia y las demás altas cortes, será difícil alcanzar una justicia verdaderamente independiente.
Mejor de ahí, se daña.
Este país va de escándalo en escándalo. Y una cosa es denunciar y otra muy distinta es investigar. En el caso de la denuncia sobre un presunto desvío de mercancías declaradas en tránsito internacional hacia Haití, pero que, según lo denunciado, terminarían vendiéndose en el mercado dominicano, las autoridades aduaneras tienen una obligación elemental, investigar hasta las últimas consecuencias y, si encuentran responsables, ponerlos a disposición de la justicia.
Eso no puede quedarse en una simple denuncia para el consumo de los titulares.
Pacheco, ¡baje un cambio! Alfredo Pacheco, presidente de la Cámara de Diputados, debe recordar que dirige un órgano regulador y fiscalizador, no una institución para imponer terror ni comportarse como un dictador.
Está perdiendo la compostura.
Las diferencias políticas no pueden convertirse en atropellos ni en espectáculos de poder. En democracia, hasta quien manda tiene límites.
¿Y la lista de extraditables? El presidente Donald Trump y el Departamento de Justicia de Estados Unidos deberían aclarar, dentro de los límites legales correspondientes, cualquier información oficial sobre supuestos narcotraficantes dominicanos que figuren en solicitudes de extradición.
El pueblo dominicano tiene derecho a conocer la verdad cuando se trata de personas que ejercen o aspiran a ejercer funciones públicas, siempre respetando el debido proceso y la presunción de inocencia.
¡Y ojo! La Junta Central Electoral (JCE) debe mantenerse atenta y vigilar a los aspirantes a ser candidatos. Si alguno de ellos resbala, déjelo en el suelo y sáquelo de cualquier boleta.
Porque, según las versiones que circulan, entre los supuestos solicitados en extradición habría senadores y diputados, y esos siempre son reeleccionistas.
Y hay algunos que, al parecer, andan con diarrea.
La frontera tiene demasiadas historias. ¡Y ojo con esto! Un equipo de ¡Cógelo, Picante! estuvo recientemente por la frontera y recibió numerosas informaciones.
Lo preocupante es que algunos de los emisarios que se acercaron a conversar lucían temerosos y aterrorizados cuando se tocaban determinados temas relacionados con lo que entra y sale por la frontera. ¿Por qué tanto miedo? ¿Qué es lo que algunos no quieren que se sepa?
Eso lo dejamos para más adelante.
Porque en la frontera, aparentemente, hay demasiadas historias que contar. Y en ¡Cógelo, Picante!, cuando tenemos la información, no la engavetamos. La investigamos, la contrastamos y, cuando corresponde, la ponemos sobre la mesa.
Por cierto, recibimos un mensaje preocupante, allá en la frontera. Los comunitarios solicitan al INDRHI y a la Dirección General de Desarrollo Fronterizo que informen al país, dónde están los tractores, bulldóceres, palas mecánicas y volteos que deberían estar trabajando en esa empobrecida zona dominicana.
Los denunciantes aseguran que, mientras los canales de riego, caminos vecinales y zonas agrícolas permanecen abandonados, esos costosos equipos del Estado estarían siendo utilizados en proyectos inmobiliarios en Villa Altagracia y en fincas de altos funcionarios civiles y militares.
¡Ojo! Esto es una denuncia, no una sentencia. Por eso, presidente Luis Abinader, ordene una investigación y establezca si lo denunciado es cierto. Y si se comprueba, actúe como manda la ley y como manda Dios.
Porque eso no puede ser. Nos resistimos a creerlo. Pero las fuentes están muy incómodas. Y hay que recordarle al presidente, que la frontera también existe.
Presidente, dicen que los funcionarios de su Gobierno vinculados al sector agrícola ni siquiera miran hacia la frontera. Mientras aquella región se seca, los canales se deterioran, los caminos se destruyen y los productores se desesperan, los equipos del Estado están en el centro de la controversia.
¿Qué está pasando ahí, Presidente? Porque la frontera no puede ser recordada únicamente cuando llegan las elecciones. La patria también se gobierna desde la frontera.



