Haití registra más de 2,300 muertos a manos de las pandillas en apenas meses

Por Augusto Álvarez
Las distintas fuerzas militares internacionales que han aterrizado en Haití con la misión de exterminar a las pandillas parecen sucumbir ante la realidad del terreno apenas semanas después de su llegada.
Un reciente informe de una organización no gubernamental con sede en Puerto Príncipe reveló que, durante los primeros meses de este año, las bandas criminales han asesinado a más de 2,300 personas y provocado el desplazamiento de decenas de miles de ciudadanos, consolidando un clima de terror que desafía cualquier intento de restaurar el orden.
Y surge entonces una pregunta inevitable: ¿qué se sabe de los llamados expertos antipandillas?
Tras el anuncio de la llegada a Puerto Príncipe de especialistas internacionales en combate al crimen organizado, a quienes se sumarían agentes del FBI destacados en la embajada estadounidense para labores de asesoría e inteligencia, la expectativa era que comenzara una ofensiva contundente contra los grupos armados. Sin embargo, los resultados brillan por su ausencia.
Mientras tanto, el cerco de las pandillas sobre Puerto Príncipe continúa estrechándose. Los grupos criminales avanzan, amplían sus territorios y fortalecen su control, mientras la localización y captura de sus principales cabecillas parece haberse convertido en una misión imposible. Es como si la tierra se hubiera tragado a los líderes de las organizaciones más violentas del país.
Cuando llegaron los contingentes internacionales se creó la impresión de que la captura de Jimmy Chérizier, alias «Barbecue», y de otros notorios jefes de bandas era cuestión de días. Meses después, las promesas siguen siendo promesas y los criminales continúan operando con alarmante libertad.
La cifra de más de 2,300 asesinatos en tan corto período debería encender todas las alarmas. Si esta tendencia se mantiene, la pregunta resulta tan simple como inquietante: ¿cuántos haitianos habrán sido liquidados cuando concluya el año?
Cada día que pasa sin resultados concretos fortalece a las pandillas y debilita aún más la credibilidad de una comunidad internacional que prometió recuperar Haití, pero que hasta ahora parece estar perdiendo la batalla.


