Defender derechos no puede ser un castigo

Por Rebeca Henríquez
Presidenta de la Fundación Derechos Humanos Global
Como hemos señalado, nuestra Fundación es una entidad legalmente constituida, integrada exclusivamente por voluntarios, que no recibe ningún tipo de financiamiento ni ayuda del Estado, ni de empresas públicas o privadas.
Toda nuestra labor depende únicamente de la solidaridad de personas que creen en la defensa del bien común.
La situación que vivimos es profundamente preocupante. Si recibimos una donación de 5,000 pesos para trasladarnos a Higüey —o a cualquier punto del país— a defender derechos como la salud y la educación, debemos destinar más de 1,200 pesos al pago de impuestos. De lo que queda, apenas cubrimos los 1,600 pesos de peajes. Los 3,400 pesos restantes no alcanzan ni para el combustible, mucho menos para alimentarnos o cubrir gastos básicos. A menudo debemos renunciar incluso a lo más elemental mientras cumplimos con una tarea que el propio Estado debería garantizar.
Al mismo tiempo, la ciudadanía percibe con indignación que los recursos que deberían destinarse prioritariamente a escuelas, hospitales y servicios básicos se emplean en gastos suntuarios, banquetes y privilegios que nada tienen que ver con las necesidades de la gente.
No pedimos tratos especiales, pero sí coherencia con el artículo 40, numeral 15, de la Constitución: «La ley solo puede ordenar lo que es justo y útil para la comunidad». No es justo que se graven los escasos recursos destinados a suplir las omisiones del Estado, mientras se desvían fondos públicos hacia gastos innecesarios.
«Lo más insólito es que debamos pagar impuestos mientras defendemos precisamente los derechos que ellos mismos violan. De lo que nos entregan para trabajar, una parte se va en impuestos antes de cumplir su propósito».
Exigimos que los tributos se administren con responsabilidad, que se priorice la dignidad de la población y que no se obstaculice a quienes trabajan voluntariamente para que los derechos humanos sean una realidad para todos.
Fundación Derechos Humanos Global
Defendiendo derechos, sin recursos, pero sin rendirnos.



