
Mensaje 4794
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Así se titula uno de los capítulos del tercer libro de Víctor Martinez: “Dios sí está en todas partes”.
“Vivimos rodeados de ruidos y sonidos altos que se convierten en un riesgo para nuestra salud mental y espiritual, afectando incluso la salud física. Los altos sonidos, ruidos excesivos podrían alterar el sueño, causarnos estrés, alterar nuestras ondas cerebrales, reducir nuestra concentración y capacidad de memoria.
Sin embargo, aprender a escuchar el sonido del silencio en un ambiente de total calma, tranquilidad, nos genera paz y un bienestar mental que nos ayuda a elevar el espíritu y encontrarnos con mayor facilidad con Dios.
“El silencio es la gran revelación”, dijo Lao-Tse, pues son innumerables las cosas que se nos pueden revelar cuando aprendemos a guardar silencio en medio de la meditación, la oración, el relajamiento.
De manera sencilla y rápida te invito a practicar el encontrarte en el silencio. Vamos a intentarlo con este ejercicio:
Busca una postura cómoda. Cierra tus ojos. Vamos aguardar silencio durante algunos minutos. Intentaremos, en primer lugar, hacer silencio, total silencio, nada de música, ni celular, ni nada que te interrumpa, aquieta tu mente y corazón. Vas a respirar cinco veces profundo y al exhalar repite en tu mente: “Ven Espíritu Santo, llena mi corazón y mente de Tu presencia”. Cuando hayas conseguido aquietar tu mente y corazón quedarás abierto a la revelación que trae consigo el silencio. Permanece en ese estado el mayor tiempo posible.
Al terminar y abrir los ojos sentirás una gran paz que te invade y estarás tranquilo y receptivo sintiendo la presencia de Dios.
Las experiencias de la gente que se someten a los ejercicios de relajamiento, profundo y meditación son variadas.
Muchos descubren que el silencio es algo a lo que no están acostumbrados en absoluto. Son incapaces de detener el constante vagar de su mente, no pueden acallar el alboroto emocional que sienten dentro de su corazón. Otros, se sienten cercanos a las fronteras del silencio, pero sienten pánico y huyen. El silencio puede ser una experiencia aterradora. Para otros es tener un encuentro personal y profundo con Dios y recibir y sentir el soplo del Espíritu Santo.
Pero no importa, repite en varias ocasiones el ejercicio hasta descubrir la presencia de Dios dentro de ti, en medio de tu silencio. Recuerda que ni el sonido más relajante del mundo puede mejorar los beneficios que nos ofrece el silencio, no quieras llenar el vacío de tu silencio con música u otras distracciones. Aprende a guardar silencio unos minutos diarios y te cargarás incluso de una energía poderosa que armonizará tu cuerpo y mente y te llevará a niveles de espiritualidad profundos.
Gracias al apoyo recibido por nuestra hermana Yaira Cassó este mensaje ha llegado hasta todos ustedes. Bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



