OPINION

Los partidos se desploman y el voto busca otra piel

RADIOGRAFÍA ACTUAL: RD Y LA REGIÓN ANTE EL COLAPSO DE LOS PARTIDOS Y DEL SISTEMA

Con tatuajes en el cerebro, el cuello, los brazos y en todo el cuerpo, el joven dominicano y latinoamericano expresa que la desesperación es aguda y grande. Hay que acudir a algo subliminal para salvarse de este infierno y peste terrenal.

Esa es la radiografía de hoy.

1. REPÚBLICA DOMINICANA: EL GOBIERNO RICO, EL SOBERANO POBRE

He conversado con gente calificada moral, profesional y políticamente, y el diagnóstico es uno solo: quiebre institucional total.

El Gobierno exhibe crecimiento y reservas récord, pero el Soberano está pobre, endeudado, con apagones y con la compra del súper en 40 mil pesos. La clase media se tatuó la frustración porque ya no cree en nadie.

Los partidos tradicionales colapsaron. El PRD desapareció, el PLD se partió en dos pedazos, peleando por pedigrí., y el PRSC es un museo. El PRM llegó como cambio y se mimetizó. Mismo clientelismo, mismas botellas, misma corrupción con otro color.

Por eso el joven no va al comité de base; se va al tattoo shop. El 60 % de los nuevos tatuados en Santo Domingo son mujeres universitarias de entre 18 y 28 años que no votan, pero sí se tatúan la palabra «libre» en el cuello. Es voto de rechazo en tinta.

2. LA REGIÓN: MISMO GUIÓN, DISTINTOS ACTORES

Gabriel Boric

Es un fenómeno continental. No es solo RD.

En El Salvador, Bukele barrió a ARENA y al FMLN porque el pueblo los odiaba. En Guatemala, ganó Bernardo Arévalo sin partido, impulsado por el hartazgo. En Argentina, Milei ganó sin estructura, insultando a la casta, porque el peronismo y el macrismo quebraron.

En Colombia, Petro ganó porque el uribismo y el santismo ya no daban más. En Chile, Boric, con tatuajes y aretes, barrió a la Concertación histórica.

El patrón es el mismo: partidos sin ideología, convertidos en empresas familiares para buscar cuartos. El pueblo los abandona y vota por el outsider, por el que grite más duro.

3. EL TATUAJE: EL NUEVO PARTIDO

Antes nos íbamos, en 1978, a los peajes con Ramón González y Fabio Ruiz a pedir para Nicaragua, con ideología. Hoy el joven no pide para nadie. Se tatúa.

El tatuaje pasó de ser un ritual sagrado, hace 5,300 años con Ötzi, a marca de preso, a grito punk en 1976 y a diploma universitario en el 2000. Hoy es el nuevo partido político del desencantado.

Cuando el sistema no da respuestas, el cuerpo se vuelve pancarta. En RD hay más tattoo shops que locales del PLD y del PRD juntos en la Churchill.

Estamos en quiebre. Y el tatuaje es el acta de defunción del sistema de partidos tradicionales.

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