OPINION

Políticos de baja calidad: el gran fracaso nacional

 

  ANÁLISIS SOCIOLÓGICO  

 

Una sociedad desencantada

La sociedad dominicana no solo vota por políticos de baja calidad. Los fabrica, los justifica y los recicla. El problema de fondo no está en los partidos: está en la estructura social que los hace posibles. Aquí las 7 claves del quiebre rumbo al 2028.

1. Del “ciudadano” al “cliente”: el triunfo del clientelismo

La relación Estado-Sociedad se rompió. Ya no hay ciudadanos con derechos. Hay clientes con necesidades.

Dato: 22% de pobreza general en 2026. En provincias del Sur, supera el 40%. Con hambre, el voto no es ideológico: es estomacal.

Mecanismo: El político resuelve lo que el Estado niega. Entrega la receta, la fundita, los 2,000 pesos, el empleo en la gobernación. El día de las elecciones no se vota por un programa: se paga un favor. Y el que no da, pierde.

Consecuencia: Sube quien tenga más dinero para repartir, no quien tenga más capacidad para gobernar. Por eso financian narcos, contratistas y empresarios prebendados. La política se volvió retorno de inversión.

2. Muerte de los referentes y culto al “tíguere”

La sociedad cambió su escala de prestigio. En tres generaciones:

Antes 1960-1980. Después 2000-2026

El doctor, el maestro, Duarte El pelotero, el urbano, el que “la hizo”.

Vergüenza por robar “Robó, pero hizo” / “El que tiene cuarto, habla”.

Mérito y estudio “Resuelve” y “ser vivo”.

¿Qué pasó? Las tres instituciones que forman valores colapsaron:

1. Familia: La migración rompió el núcleo. 2.5 millones fuera. El muchacho lo cría la abuela con remesa.

2. Escuela: Pública es para pobres. 60% de alumnos de 6to grado no comprende lo que lee. El maestro gana 40 mil; el regidor sin bachillerato, 150 mil.

3. Iglesia/Comunidad: Perdió autoridad moral. Ya no señala al corrupto. Lo bendice si diezma.

Resultado: Se admira al que burla la norma. El “tíguere” es héroe cultural. Y cuando llega al Congreso, legisla como tíguere.

3. Desconfianza radical: el “todos son iguales”

Latinobarómetro 2025: Solo 11% confía en partidos. 18% en el Congreso. 21% en la justicia.

Cuando no se cree en las reglas del juego, pasan tres cosas:

1. Voto castigo: “Que se jodan todos, voy a votar por el loco”. Así sube el improvisado sin equipo ni plan.

2. Apatía: “Para qué votar si roban igual”. La abstención en 2024 fue 46%. Gana el que moviliza su 30% con dinero.

3. Cinismo: “Si yo estuviera ahí, también robara”. Se normaliza el delito.

La frustración colectiva rumbo al 2028 es esto: La gente no ve opciones, ve franquicias.

No ve estadistas, ve inversionistas. Sabe que el sistema está podrido, pero no ve cómo cambiarlo sin morirse de hambre en el intento.

4. Partidos sin sociedad: franquicias electorales

Los partidos dejaron de ser escuelas de ciudadanía. Hoy son tres cosas:

1. Agencias de empleo: PRD, PLD, PRM, FP. ¿Diferencia ideológica? Ninguna. Son ventanillas para nombrar gente. Por eso no forman cuadros: reclutan famosos. Si eres pelotero, dembowsero o pastor con seguidores, calificas.

2. Lavanderías: El costo de una campaña a senador supera los 50 millones. La JCE da

¿De dónde salen los otros 45? De empresarios que luego cobran con exoneraciones, narcos que lavan, contratistas que ganan licitaciones. El que financia, gobierna.

3. Mafias con bandera: Se articularon cuatro actores: Político corrupto + Empresario prebendado + Narco + Prensa tarifada. Se protegen entre ellos. El que denuncia, termina fuera.

Por eso surgen personajes de baja calidad: Porque el sistema no filtra por ética ni capacidad. Filtra por dos cosas: 1) Dinero para comprar la candidatura. 2) Votos para ganarla.

5. La migración: se fue la masa crítica

2.5 millones de dominicanos fuera. Es el 20% de la población. ¿Quién se va?

1. El más preparado: médico, ingeniero, maestro.

2. El más indignado: el que no soporta el relajo.

3. El joven: 70% de los que se van tienen entre 18 y 35 años.

¿Quién se queda? El que depende de la remesa, del empleo público o de la chiripa. Se exporta el descontento y se importa la conformidad. Se perdieron los que podían exigir un país distinto.

6. La cultura del “allante” vs. la cultura de Duarte

Un día como hoy murió Duarte, pobre en bienes, pero inmenso en grandezaDuarte dijo: “Sed justos lo primero, si queréis ser felices”. Hoy la calle dice: “El que no agacha, no mama”.

Se perdió la vergüenza social. Antes al ladrón lo sacaban de la iglesia. Hoy da ruedas de prensa. El “serio” es “pájaro”. El “honrado” es “pendejo”. El funcionario que no se enriquece en 4 años es “flojo”.

Mientras esa sea la escala de valores, el Congreso y los ayuntamientos serán reflejo de la sociedad: si la calle premia al tíguere, el poder será tíguere.

7. Rumbo al 2028: la tormenta del desencanto

El dominicano sabe que lo están robando. Por eso la frustración. Pero el sistema lo tiene en jaque:

1. Si no vota: Gana el aparato con 25% del padrón.

2. Si vota por el menos malo: Es el mismo con otra corbata.

3. Si vota por el “loco” antisistema: Puede derivar en autoritarismo. Los mesías sin instituciones terminan mal.

La sociedad está atrapada entre el asco y el miedo. Asco a los que están. Miedo a que el que venga sea peor.

Conclusión sociológica: RD no tiene un problema de políticos. Tiene un problema de sociedad. Los políticos de baja calidad son el síntoma. La enfermedad es una sociedad que:

1. Premió al corrupto y castigó al honrado.

2. Cambió derechos por funditas.

3. Exportó a sus mejores hijos.

4. Mató la vergüenza.

Por eso Duarte murió en Caracas en la miseria. Y por eso, dicen, sus descendientes deambulan allá igual. Porque una sociedad que no honra a sus padres, termina huérfana.

La pregunta para el 2028 no es “¿por quién votar?”. Es “¿qué sociedad queremos ser?”. Mientras no se responda eso, se seguirá votando al verdugo y quejándose del látigo.

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