Elecciones en Haití: ¿quién da garantías?

La Organización de Estados Americanos (OEA) está atrapada en el montaje de un proceso electoral en Haití, un pedazo de isla bajo el control de las bandas armadas.
Aunque dicho organismo procura darle forma a un plan hábilmente trazado por Washington, en realidad será muy poco lo que pueda lograrse si, al momento de organizar las elecciones, no se valora el rol de las bandas que controlan gran parte de Puerto Príncipe.
Las principales vías de acceso a la capital haitiana están bajo el control de los pandilleros, y hasta ahora no se conoce un mecanismo efectivo implementado por las fuerzas multinacionales, bajo la sombrilla internacional, que permita limpiar esas rutas de grupos armados y garantizar que la población pueda ejercer libremente su derecho al voto.
Al programar unas elecciones en Haití, lo primero que habría que analizar es el entramado político y de seguridad que las rodea. Y, en ese escenario, resulta difícil pensar que Estados Unidos deje al margen a la República Dominicana.
Después de ceder partes de nuestra soberanía para colaborar en acciones relacionadas con el derrocamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro, nos arriesgamos a plantear una interrogante: ¿Estaría la administración Trump cocinando una dosis especial para Haití y, de paso, para la patria de Duarte?
La pregunta queda sobre la mesa. Porque celebrar elecciones es una cosa; garantizar que los haitianos puedan votar libremente, sin la presión de las armas y de las bandas, es otra muy distinta.



