POLI-JUDICIALES

Una invitación oscura: agentes dominicanos ¡cayeron en la trampa!

Creían que viajaban a Washington para un curso y al pisar Miami, la DEA les tenía preparado otro destino. Le le tendió una trampa y cayeron en el hueco.

 

 

Por Augusto Álvarez

Dos agentes de la DNCD viajaron confiados en que iban a participar en una actividad oficial en Estados Unidos, pero la invitación terminó convertida en una inesperada trampa.

Al tocar suelo de Miami, fueron detenidos por las autoridades estadounidenses, que presuntamente venían siguiéndoles los pasos desde hacía meses.

Ahora, los oficiales de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) están siendo acusados de presuntamente traficar con sustancias prohibidas.

Ellos son Dany Manuel Sepúlveda de León y Oliver Guevara Rodríguez, quienes, según la información disponible, estaban bajo seguimiento de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) desde el pasado mes de febrero.

Sin embargo, no fue hasta el pasado 28 de septiembre, luego de ser confirmadas informaciones suministradas por uno de los implicados, cuando las autoridades estadounidenses decidieron proceder contra ellos, mientras ambos creían que viajaban invitados al Distrito de Columbia.

En Estados Unidos, al margen de los rangos que ostenten en sus instituciones de origen, los agentes policiales son considerados oficiales.

La ruta bajo sospecha

La información señala que los agentes supuestamente garantizaban que los transportes de sustancias prohibidas pudieran cruzar los retenes sin inconvenientes desde Barahona hasta la capital dominicana.

La DEA habría estado tratando de comprobar informaciones suministradas por un delator y por agentes de la propia dirección antinarcóticos que, según esas versiones, solían proporcionar información a las autoridades estadounidenses.

Conforme la DEA avanza en las investigaciones, ya se habla de posibles condenas que podrían oscilar entre 10 años de prisión y cadena perpetua, dependiendo de los cargos que finalmente sean presentados y probados ante los tribunales estadounidenses.

También se investiga el patrimonio que pudieran tener los agentes involucrados en el supuesto trasiego de sustancias prohibidas destinadas a ser distribuidas en Estados Unidos.

Una mancha que no puede esconderse debajo de la alfombra

La mancha es grave y puede extenderse mucho más allá de los dos agentes apresados.

De ahí la importancia de que las autoridades dominicanas ofrezcan una explicación oficial y transparente sobre el caso, particularmente en torno a las circunstancias que rodearon el viaje de los oficiales, la investigación de la DEA y las acusaciones de narcotráfico que pesan sobre ellos.

Porque cuando agentes de una institución creada precisamente para combatir el narcotráfico terminan bajo arresto en Estados Unidos por presuntos vínculos con el tráfico de drogas, el asunto deja de ser un simple expediente policial y se convierte en un problema institucional que exige respuestas.

Aquí no basta con decir que fueron dos agentes. Hay que saber quién los envió, quién los recomendó, quién los supervisaba y, sobre todo, si actuaban solos o tenían compañía dentro del negocio.

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