¡Bajó el petróleo… pero el Gobierno le puso freno a la rebaja de la gasolina!

En Estados Unidos, el presidente Donald Trump anunció medidas para que la reducción del precio del crudo se reflejara en el costo de la gasolina para los consumidores. En la República Dominicana, sin embargo, el Gobierno del presidente Luis Abinader decidió mantener congelados, hasta agosto, los elevados precios de la gasolina y de los demás derivados del petróleo.
La diferencia salta a la vista.
Vale recordar que en julio de 2008 el barril de petróleo alcanzó su precio histórico más alto, 145.31 dólares, cuando el dólar se cotizaba alrededor de RD$46 por uno. Aun así, la gasolina premium llegó a venderse a RD$208.80 el galón.
Hoy el petróleo cuesta menos de la mitad de aquel récord, pero los combustibles siguen con precios considerablemente más altos.
Entonces surge una pregunta inevitable:
¿Cuál es la estrategia del Gobierno del presidente Luis Abinader?
No quisiéramos pensar que la intención sea recaudar más recursos para cubrir déficits fiscales o crear un colchón financiero con miras a futuros compromisos políticos.
Lo cierto es que, si el petróleo baja, lo lógico es que esa reducción también llegue al consumidor.
El expresidente Leonel Fernández ha solicitado públicamente una rebaja en los precios de los combustibles. A esa petición también se han sumado empresarios del transporte.
Pero la gran interrogante es otra:
Si baja la gasolina, ¿también bajarán los pasajes del transporte público?
Esa sería la consecuencia natural de una reducción en los costos de los combustibles y un alivio para el bolsillo de los ciudadanos.
El presidente Luis Abinader tendrá que hilar muy fino en este tema. Mantener congelados unos precios que muchos consideran injustificados podría aumentar el descontento social.
Todavía está a tiempo de revisar esa decisión, escuchar el reclamo de la población y disponer una rebaja en los combustibles que refleje la realidad del mercado internacional.
Porque cuando el petróleo sube, aquí los combustibles aumentan casi de inmediato.
Pero cuando baja… el alivio parece quedarse varado en el camino.



