
Mensaje 4791
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Ayer fue un gran día, pues era día del maestro en Dominicana. Aprovecho para felicitar a todos los que sembraron en mi desde niño, a quienes trabajaron conmigo en nuestro colegio y a los nobles maestros dominicanos que sin importar honorarios se entregaban de manera incondicional a sus estudiantes.
Un maestro, profesor o educador es aquel que imitando a Jesús se dedica a enseñar, a instruir, a guiar, a orientar a innumerables cantidades de menores que pasan por sus manos en espera de recibir el pan de la enseñanza.
Hoy, esos seres angelicales enviados por Dios, por haber sido elegidos y señalados vocacionalmente, para sembrar en las mentes y corazones de todos los seres humanos, son recordados con amor por algunos, pero la mayoría olvidados sin ser reconocida su extraordinaria labor realizada.
El presidente para llegar donde está tuvo que pasar por manos de maestros, el médico famoso, el gran empresario, el sacerdote, la madre y esposa ejemplar, todos tuvieron que ser diseñados, construidos, esculpidos, decorados por las manos de sus maestros.
Muchos expresan: “como olvidar a esa gran maestra que me enseñó desde niño, o a ese profesor que me apoyó, me orientó, y sembró semillas de amor en mí”.
Pero la gran realidad es que, sin importar las grandes obras realizadas por los maestros, ellos son olvidados, muchos muy mal remunerados, otros con pensiones irrisorias, y hasta sin pensiones, mueren en la miseria y se tienen que conformar con el recuerdo de algunos de sus estudiantes.
“No solo de pan vive el hombre, sino también de toda Palabra que salga de los labios de Dios” Esta frase es una de las citas bíblicas más conocidas, originalmente registrada en el libro del Deuteronomio 8:3 del Antiguo Testamento y posteriormente citada por Jesús en el Evangelio de Mateo 4:4 en el Nuevo Testamento.
Su significado central nos recuerda que, aunque el ser humano necesita el sustento físico para mantener su cuerpo, también requiere alimentar su espíritu a través de las enseñanzas y mandamientos de Dios. Y es esto lo que ha elevado la dignidad del maestro por su opción vocacional de dar preferencia a lo espiritual, a su entrega incondicional, al amor con que educa, al entusiasmo con que siembra.
Víctor Martinez recuerda ya después de muchos años sin ejercer el magisterio, a un alumno muy querido Roberto Leo, quien en el 2021 antes de emigrar a Turquía se apareció en mi casa un día como hoy, con un presente, para hacerme saber que llevaba en su corazón el recuerdo y agradecimiento por lo que Dios hizo por Él a través de mí.
Así son muchas las felicitaciones, recuerdos, buenos deseos, oraciones y bendiciones recibidas por quienes agradecen lo que un día hicimos y reconocen que gracias a la labor de sus maestros y profesores hoy son lo que son.
Gracias a mis exalumnos Adolfo Gómez, Aida Guzmán, Ariam Troncoso, Aurin Aybar, Diana Freites, Dulce Gatón, Eder Martínez, Emile Troncoso, Georgina Torres, Heidi Rodríguez, José Geraldino, Julián Kuret, Katty Figuereo, Ode Coplín, Omar Ramos, Patricia Santana, Rafael Negrete, Tairy Cabrera, Vielka Suazo, entre otros, quienes me han estado apoyando en esta etapa de mi vida para la realización de esta obra de llevar la Palabra de Dios por el mundo entero. Bendícelos, Señor.
Hasta la próxima.



