Aquí no falta discurso, lo que falta es acción

Escenario: Jueces eternos, ríos destruidos, vehículos escolares varados, tractores paralizados, calles que se hunden y una Policía que todavía tiene demasiadas preguntas sin responder
Buenos días…
Dice el doctor Jottin Cury hijo, y nuevamente coincidimos, que por muy eficiente que sea un funcionario público, 21 años en una posición es demasiado tiempo.
Y se refiere a materia de justicia. Porque agrega que esa permanencia impide que otros jueces de carrera puedan ascender en el escalafón judicial.
Y el doctor Cury, experimentado y veterano jurista, lanzó una bola de humo que, en realidad, dejó ver el blanco cuando señaló: “La ausencia de criterios objetivos en el CNM fue evidente. La prudencia debe suplir lagunas de la ley”.
Ahí está el punto. Porque cuando las reglas no alcanzan, debe aparecer la prudencia. Y cuando la prudencia tampoco aparece, entonces comienzan los problemas.
La situación de Cuba cada día es más preocupante. Allí hace falta de todo. Y los únicos que parecen tener de todo son los miembros de la cúpula del Partido Comunista.

El hambre azota a Cuba. Mientras tanto, esos cuatro y sus familias que mandan en la isla parecen ser los únicos que no están pasando el Niágara en bicicleta.
En pocas palabras: Cuba necesita sacudirse de ese jodido comunismo. O, mejor dicho, de los vividores y explotadores que han convertido el poder en un negocio privado.
El presidente Luis Abinader declaró de alto interés nacional el combate al terrorismo medioambiental en la República Dominicana. Muy bien. Pero un decreto, por sí solo, no tumba un árbol, no rescata un río y no detiene a un depredador. Se necesita acción.
Hay que atacar —con la ley en la mano y cárcel cuando corresponda— a los enemigos de los ríos, a los enemigos de los bosques y a los enemigos de las montañas. El terrorismo medioambiental no se combate con discursos. Ni en las redes. Y mucho menos con fotografías para la galería. Se combate aplicando la ley.
¡Qué vergüenza! Un vehículo destinado a transportar niños está parado por falta de neumáticos. Y por cosas como esta, estamos como estamos en materia de educación.
Presidente, no cargue usted solo con esa jodida cruz, que ya es demasiado pesada. ¡Párele! Acabe con la mediocridad que enloda a su Gobierno.
Presidente, no se puede hablar de transformación educativa mientras un vehículo que debe llevar estudiantes a la escuela permanece detenido por algo tan elemental como unos neumáticos.
Y ahora entendemos por qué los productos agrícolas están verdaderamente tan caros. Imagínense: un tractor utilizado para limpiar terrenos agrícolas lleva casi un mes parado por falta de 70 mil pesos. ¡Setenta mil pesos! Eso no es eficiencia. Eso es un disparate administrativo.
Presidente Abinader, pregunte qué pasó ahí. Pregunte quién dejó ese tractor parado. Pregunte cuánto dejó de producir el agricultor por esa negligencia. Y, sobre todo, pregunte: ¿Para qué sirve el presupuesto del Ministerio de Agricultura si un tractor puede quedar varado por 70 mil pesos?
Increíble, pero cierto. Se hundió un pedazo de la avenida Freddy Beras Goico, en Santo Domingo Este. Y si el Gordo estuviera vivo, quizás hasta una explosión de indignación sería inminente. ¡Qué desastre! ¡Qué vergüenza!
Y ahora viene la pregunta obligada: ¿Quién responde por ese desastre de vía? Porque las calles no se diseñan para que se hundan como si fueran una piscina. Y si hubo errores de ingeniería, construcción, supervisión o mantenimiento, entonces alguien tiene que responder.
Y el director de la Policía que deje el figureo. No le queda bien. Que aclare el rebú de los televisores de la Villa Olímpica, en Bayaguana.
Sí, el robo de televisores. Que busquen a los responsables. Ese pueblo no cree en cuentos ni en camuflajes. Y si los investigadores no están dando resultados, cámbienlos. Porque investigar no es marear. Investigar es llegar a la verdad.
Presidente Abinader, y con esto cierro. Lea bien: Algunos de sus oficiales investigadores —si las denuncias recibidas son ciertas— estarían encerrando, amenazando y presionando a personas, manteniéndolas incluso hasta 72 horas tras las rejas y, posteriormente, contactando o negociando con sus familiares.
Si eso está ocurriendo, no estamos hablando de una simple mala práctica. Estamos hablando de algo mucho más serio. Porque una investigación policial no puede convertirse en una negociación con la libertad de una persona. Entonces, general Rodríguez García, ¿escuchó? ¿Esa también es reforma?
No basta con cambiar uniformes, estructuras, nombres y discursos. Hay que cambiar las malas prácticas. Porque la Policía que queremos no es la que encierra para después negociar. Es la que investiga, prueba y somete.
Pero, sin abuso. Sin chantaje. Sin componenda. Y sin intocables.



