¡Venezuela se hunde en el dolor! Suman 3,811 los muertos y miles siguen esperando un futuro entre ruinas
Dos semanas después de la tragedia, las esperanzas de encontrar sobrevivientes prácticamente desaparecen, mientras decenas de miles de damnificados continúan viviendo en refugios improvisados y reclaman una respuesta efectiva para reconstruir sus vidas.

CARACAS
La tragedia que golpeó a Venezuela sigue agravándose. Dos semanas después del devastador doble terremoto que sacudió el litoral norte del país, el balance oficial elevó a 3,811 el número de fallecidos, mientras 16,740 personas resultaron heridas y 17,907 permanecen sin hogar, en una de las peores catástrofes naturales registradas en la historia reciente del país.
Aunque las labores de búsqueda y rescate continúan en algunos sectores, las autoridades reconocen que las posibilidades de hallar sobrevivientes entre los escombros son prácticamente nulas. En las zonas más afectadas predominan el silencio, la incertidumbre y el dolor de miles de familias que aún esperan recuperar los cuerpos de sus seres queridos.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que 190 edificios colapsaron completamente, mientras 856 estructuras sufrieron daños de consideración. Durante las operaciones de emergencia fueron rescatadas con vida 6,462 personas, más de 27,000 recibieron atención médica y unas 86,794 familias han recibido asistencia humanitaria. Además, se distribuyeron 9,603 toneladas de alimentos entre los damnificados.
Sin embargo, la realidad sobre el terreno continúa siendo dramática. Miles de personas permanecen durmiendo en carpas, aceras y refugios improvisados, mientras enfrentan la escasez de agua potable, servicios sanitarios y condiciones adecuadas de higiene, lo que aumenta el riesgo de enfermedades y profundiza la crisis humanitaria.
El doble terremoto ocurrió durante la noche del 24 de junio, cuando dos fuertes sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudieron el estado Yaracuy con apenas unos 40 segundos de diferencia entre ambos epicentros. Desde entonces se han registrado más de mil réplicas, complicando las labores de rescate y aumentando el temor entre la población.
Mientras avanzan las tareas de recuperación, la economía de las zonas afectadas permanece prácticamente paralizada. Aunque algunos comercios han comenzado a reabrir sus puertas, miles de familias desconocen cuándo podrán regresar a sus hogares o iniciar la reconstrucción de sus vidas.
En medio de la emergencia, el Gobierno venezolano ha solicitado el desbloqueo de activos y recursos financieros retenidos en el extranjero para destinarlos a la reconstrucción del país, argumentando que esos fondos permitirían acelerar la atención a los damnificados y la recuperación de las comunidades destruidas por el desastre.



