INTERNACIONALES

Irán aprieta Ormuz y EE. UU. prepara su gran ofensiva financiera contra Teherán

Teherán amenaza con detener o confiscar buques que incumplan sus normas en el estrecho de Ormuz, mientras Washington anuncia una ofensiva financiera sin precedentes contra Irán y sus socios comerciales.

ORIENTE MEDIO

La tensión entre Irán y Estados Unidos vuelve a escalar por dos frentes: Teherán amenaza con detener o confiscar buques que incumplan sus protocolos en el estrecho de Ormuz, mientras Washington se dispone a arreciar su “ofensiva financiera” contra Irán y quienes mantengan vínculos económicos con el país.

La Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA, por sus siglas en inglés), organismo regulador iraní de la estratégica vía marítima, advirtió que los buques que violen las normas establecidas por Teherán podrían enfrentar multas, detención o confiscación en futuros tránsitos.

La autoridad también anunció una lista de “Buques No Conformes” (NCV) y advirtió que cualquier embarcación que coopere con alguno de los navíos incluidos en ella, incluso mediante operaciones de transferencia de carga de buque a buque o transbordo, podrá ser incorporada a la misma lista.

La advertencia iraní se produce mientras el estrecho de Ormuz permanece en el centro de la confrontación. Por esa ruta marítima pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, por lo que cualquier interrupción significativa podría repercutir inmediatamente sobre los mercados energéticos y la economía global.

Pero Washington tampoco baja la presión. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que Estados Unidos entrará este lunes en lo que calificó como la fase final de su ofensiva económica contra Irán, con nuevas medidas dirigidas también contra sus socios comerciales.

Bessent describió la operación como un “Día D económico” y la presentó como la mayor ofensiva financiera jamás desplegada contra un adversario. El objetivo declarado por Washington es cortar las vías económicas que permiten a Teherán mantener sus operaciones comerciales y financieras.

La nueva ofensiva estadounidense busca aumentar el costo para países, empresas e instituciones que continúen haciendo negocios con Irán. Washington ha advertido que quienes ayuden económicamente a Teherán podrían enfrentar sanciones y otras consecuencias financieras.

Desde Teherán, sin embargo, la respuesta ha sido desafiante. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, comparó las nuevas sanciones estadounidenses con una película repetida y sostuvo que su país ya conoce ese mecanismo de presión y sabe cómo enfrentarlo.

Araghchi calificó la nueva estrategia estadounidense de fracasada de antemano y afirmó que las medidas de Washington reflejan, según su interpretación, una situación de desesperación. El canciller iraní insistió en que la salida pasa por un diálogo respetuoso y no por nuevas sanciones.

La escalada adquiere una dimensión todavía mayor porque Irán ha amenazado con afectar las exportaciones de petróleo del Golfo si continúa lo que considera una “guerra económica” de Estados Unidos. La advertencia eleva el riesgo de una nueva perturbación en uno de los principales corredores energéticos del planeta.

Así, mientras Irán aprieta el cerrojo sobre el tránsito marítimo por Ormuz y habla de detenciones y confiscaciones, Estados Unidos prepara un nuevo golpe económico contra Teherán y sus aliados comerciales. El pulso ya no es solo militar: también se libra en los bancos, el petróleo, los barcos y las rutas comerciales.

Y el gran temor es que ambos frentes terminen conectándose: si Washington intensifica su ofensiva financiera y Teherán responde utilizando Ormuz como arma económica, el impacto podría sentirse mucho más allá de las costas del Golfo Pérsico.

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