INTERNACIONALES

Díaz-Canel desafía a Trump: «EE. UU. no tiene moral para pedir concesiones a Cuba”

El mandatario cubano denuncia un “genocidio silencioso” por las sanciones estadounidenses, advierte que La Habana se prepara ante una eventual intervención militar y asegura que la isla no renunciará al socialismo.

LA HABANA

Miguel Díaz-Canel elevó el tono frente a Washington y lanzó un desafío directo a Donald Trump, señalando que Cuba no está dispuesta a hacer concesiones bajo presión estadounidense y, según el mandatario, Estados Unidos “no tiene moral” para exigirlas mientras mantiene una política de sanciones que, afirma, ha agravado la crisis económica y energética de la isla.

Durante una entrevista con el diario brasileño Folha de S.Paulo, Díaz-Canel calificó la situación cubana como una “guerra multidimensional” y denunció que las medidas de Washington han provocado lo que definió como un “genocidio silencioso”. Aunque reconoció la gravedad de la crisis, aseguró que Cuba “no está al borde del colapso”, sino atravesando una situación “totalmente compleja”.

Uno de los principales problemas, según explicó, es la falta de combustible. Dijo que durante siete meses solo habría entrado un barco de petróleo a Cuba, cuando el país necesita alrededor de siete cada mes. El déficit energético, afirmó, se traduce en apagones que pueden extenderse durante 20, 30 y hasta 40 horas, golpeando la vida cotidiana y la economía nacional.

Pese a la presión económica, el presidente cubano defendió las 176 medidas económicas aprobadas recientemente, al sostener que no responden a exigencias de Washington, sino a un proceso interno de transformación que comenzó a debatirse hace más de una década. “Los Estados Unidos no tienen moral para pedirnos ninguna concesión, ni nosotros estamos dispuestos a hacerlas”, afirmó.

Las reformas incluyen una mayor participación del sector privado, nuevas oportunidades para la inversión extranjera y posibilidades de inversión para cubanos residentes en el exterior. Díaz-Canel insistió, sin embargo, en que los principales medios de producción continuarán bajo control estatal y que los nuevos actores económicos deberán contribuir al aumento de la producción y a generar beneficios para la población.

El mandatario rechazó además que estas transformaciones signifiquen un giro hacia el capitalismo. Por el contrario, sostuvo que se trata de mecanismos destinados a “perfeccionar” el modelo socialista y enfrentar las dificultades económicas sin renunciar a los principios políticos de la Revolución.

Sobre la posibilidad de una intervención militar estadounidense, Díaz-Canel fue contundente: “De esta Administración de Estados Unidos podemos esperar cualquier cosa”. Aseguró que Cuba es un país de paz, pero advirtió que la constante retórica de amenazas obliga a la isla a prepararse para cualquier escenario.

En ese contexto, destacó la realización de jornadas de preparación militar y del Día Nacional de la Defensa, como parte de las acciones destinadas a fortalecer la capacidad de respuesta del país. Ante una pregunta sobre qué ocurriría con él personalmente si Estados Unidos atacara la isla, respondió: “Si llega mi hora, llegó. Pero no será con debilidad y cobardía. Será luchando”.

Desde enero, la Administración de Donald Trump ha intensificado su política de presión sobre La Habana, con nuevas sanciones y medidas dirigidas contra empresas y dirigentes cubanos, además de restricciones relacionadas con el suministro de petróleo. Para Díaz-Canel, estas acciones forman parte de una estrategia destinada a presionar al Gobierno cubano y provocar un cambio político.

A pesar de sus duras críticas, el presidente cubano aseguró que La Habana mantiene disposición al diálogo con Washington, aunque sin condiciones previas ni subordinación a intereses externos. También vinculó la defensa de la soberanía nacional con la permanencia del sistema socialista y recordó las enseñanzas de Fidel Castro sobre la capacidad de convertir los reveses en victorias.

“Sabemos que será difícil. Sí, lo es. Pero miren: aquí estamos, de pie, luchando, sin rendirnos”, concluyó Díaz-Canel, en un mensaje que deja abierta una pregunta inquietante: ¿hasta dónde llegará el pulso entre La Habana y Washington si ninguno de los dos está dispuesto a ceder?

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