Kiev vuelve a recibir una lluvia de misiles y drones

La guerra se recalienta: Rusia y Ucrania intensifican los bombardeos mientras Washington aprieta a Moscú con nuevas sanciones e India advierte que el proyecto Graham podría abrir una peligrosa grieta con Estados Unidos.
EUROPA
Mientras los diplomáticos cuentan sanciones y aranceles, en Ucrania cuentan explosiones.
Durante la madrugada del jueves, Rusia lanzó una nueva oleada de misiles y drones contra Kiev y otras ciudades ucranianas.
Autoridades ucranianas informaron de más de dos docenas de personas heridas, mientras los equipos de emergencia trabajaban entre los daños provocados por los ataques.
El ataque ocurrió pocas horas después de la aprobación del paquete de sanciones en Washington, una coincidencia temporal que el presidente ucraniano Volodímir Zelenski destacó públicamente.
Kiev considera que la nueva legislación puede aumentar la presión sobre Moscú, mientras Rusia sostiene que el endurecimiento de las sanciones dificulta las posibilidades de una salida negociada.
Rusia también recibe golpes desde el aire
La respuesta ucraniana tampoco se ha detenido. Rusia informó de una intensa oleada de drones contra varias regiones de su territorio y señaló daños en infraestructura energética. En la región de Yaroslavl, las autoridades comunicaron daños en una refinería de petróleo después de un ataque con drones, aunque indicaron que no hubo muertos ni heridos en ese incidente.
Los ataques contra instalaciones energéticas y petroleras se han convertido en una pieza importante de la estrategia de ambos bandos. Ucrania ha atacado refinerías, depósitos y centros logísticos rusos, mientras Rusia continúa golpeando infraestructura energética y militar ucraniana. El resultado es una guerra que no solamente destruye posiciones en el frente: también busca golpear la capacidad económica y logística del adversario.
El frente militar sigue moviéndose
En el terreno, Rusia también ha informado de avances en la región de Zaporiyia y de la toma de la localidad de Rozovka. El Ministerio de Defensa ruso atribuyó el avance a unidades de su grupo de fuerzas «Este» y aseguró que las tropas consolidaron nuevas posiciones después de expulsar a las fuerzas ucranianas de la zona.
Como ocurre con buena parte de los comunicados provenientes de ambos bandos, las afirmaciones militares deben ser contrastadas independientemente antes de considerarlas definitivamente confirmadas. La realidad del campo de batalla continúa marcada por ofensivas, contraofensivas, drones y ataques de largo alcance, mientras la solución política permanece atrapada entre las exigencias militares y las nuevas presiones económicas.
Trump abre otro frente: comercio y tasas
En Washington, la guerra económica no se limita a Rusia. Donald Trump volvió a amenazar con utilizar el comercio como instrumento de presión sobre países con los que Estados Unidos mantiene déficit comercial, en medio de su enfrentamiento con la Reserva Federal por las tasas de interés.
Trump ha planteado incluso la posibilidad de reducir o cortar el comercio con determinados países si el banco central no baja los tipos.
La Reserva Federal, sin embargo, elevó el miércoles su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta un rango de entre 3,75 % y 4 %, mientras señalaba que podría mantener una política monetaria restrictiva para combatir la inflación. Así, mientras Europa y Asia observan la evolución de la guerra ruso-ucraniana, Washington mantiene abiertos simultáneamente varios frentes: sanciones contra Moscú, presión comercial sobre sus socios y una disputa pública por la política monetaria estadounidense.
La guerra sobrepasó los límite
La guerra entre Rusia y Ucrania hace tiempo dejó de ser únicamente un conflicto militar europeo. Petróleo, sanciones, aranceles, comercio internacional y alianzas estratégicas forman ahora parte del mismo tablero. La aprobación del proyecto de sanciones en Estados Unidos y la advertencia de India demuestran que cada nuevo paso contra Moscú puede generar consecuencias más allá de las fronteras de Rusia y Ucrania.
Y mientras Washington aprieta el torniquete económico, Moscú responde desde el campo militar y Nueva Delhi defiende sus intereses energéticos. Las bombas siguen cayendo, los drones siguen cruzando fronteras y el petróleo continúa siendo una de las grandes piezas del tablero. La guerra, por ahora, sigue hablando más fuerte que la diplomacia.



