Conflicto en Oriente Medio: Ormuz arde e incendio amenaza con extenderse

La guerra entra en una fase crítica: los hutíes golpean Arabia Saudita y avanzan hacia Bab el-Mandeb, el tránsito por Ormuz se desploma y el petróleo vuelve a dispararse mientras las negociaciones regionales se enfrían.
Yemen abre otro frente contra Arabia Saudita
ORIENTE MEDIO
La guerra en Oriente Medio vuelve a ponerse al rojo vivo.
Los hutíes, alineados con Irán, lanzaron una nueva oleada de misiles y drones contra Arabia Saudita, incluyendo ataques contra la base aérea de Khamis Mushait y otras zonas del sur del reino.
Las autoridades saudíes activaron alertas de emergencia en varias ciudades, mientras fuentes de la coalición informaron de 13 civiles heridos.
El episodio ocurre mientras los países del Golfo aplazaron conversaciones previstas con Irán, aumentando el temor de que el conflicto termine abriendo demasiados frentes al mismo tiempo.
El asunto no es solamente militar. Los hutíes han avanzado por la costa occidental de Yemen y alcanzado posiciones próximas a Perim, isla estratégica situada en el estrecho de Bab el-Mandeb, una de las principales puertas marítimas entre el mar Rojo y el océano Índico.
Reuters informó que fuerzas hutíes llegaron a Perim y a Dhubab, en la costa yemení, colocando bajo presión una ruta fundamental para el comercio mundial.
Si consolidan su presencia en esa zona, el problema dejaría de ser exclusivamente yemení y pasaría a convertirse en una amenaza directa para la navegación internacional.
¡Peligro al exrtremo!
Y aquí es que está el peligro al extremo. Ormuz por un lado y Bab el-Mandeb por el otro. Dos gargantas marítimas estratégicas sometidas a presión al mismo tiempo.
Mientras los hutíes atacan objetivos saudíes, Riad busca apoyo estadounidense y Washington mantiene contactos y movimientos diplomáticos en la región.
La Casa Blanca ha dicho que vigila de cerca el avance hutí, mientras los países del Golfo parecen cada vez más interesados en evitar que el incendio termine tragándose toda la región.
Ormuz: un petrolero arde y las versiones chocan
En el estrecho de Ormuz, la situación tampoco da tregua. La Guardia Revolucionaria iraní informó que el superpetrolero El Gaia, también identificado como Algaya, sufrió una explosión y se incendió después de entrar, según Teherán, en una zona restringida del sur del estrecho y chocar con minas navales.
Irán sostiene que había advertido previamente a los buques sobre el peligro de utilizar esa ruta y volvió a afirmar que Ormuz permanece bajo su control.
Pero aquí hay que poner el freno periodístico: la versión iraní es disputada por Estados Unidos. El mando militar estadounidense rechazó la explicación de las minas y sostuvo que el petrolero había sido atacado con armamento iraní, incluyendo un dron.
Por tanto, no sería responsable publicar como hecho comprobado que el buque chocó con minas. Por ahora, existen dos versiones enfrentadas sobre lo ocurrido.
Lo que sí está comprobado es que el tráfico marítimo por Ormuz se encuentra fuertemente reducido.
Datos recientes mostraron apenas cuatro buques de carga saliendo del Golfo y diez entrando durante un fin de semana, muy por debajo del promedio de los días anteriores. Antes de la guerra, por ese estrecho transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado mundial.
Y cuando una arteria por donde pasa semejante volumen de energía comienza a quedarse casi sin tráfico, el mercado petrolero se pone nervioso… y el bolsillo del mundo empieza a sudar.
Estados Unidos intenta mantener abierto el paso
Estados Unidos asegura que mantiene operaciones para proteger la navegación y permitir que los cargamentos de petróleo continúen saliendo del Golfo.
El secretario de Energía, Chris Wright, afirmó que buques petroleros están cruzando Ormuz con apoyo de la Armada estadounidense, especialmente durante la noche, cuando algunos barcos mantienen apagados sus sistemas de identificación para reducir su exposición.
Washington sostiene que la presión militar ha reducido la capacidad de Irán para utilizar el estrecho como instrumento de negociación.
Sin embargo, la realidad del tráfico marítimo demuestra que el problema está lejos de resolverse, ya que el flujo por Ormuz continúa muy por debajo de los niveles normales y las aseguradoras, navieras y operadores energéticos enfrentan un escenario de alto riesgo.
Irán, además, publicó una lista actualizada de 77 buques que acusa de violar sus protocolos de navegación y advirtió sobre posibles sanciones, detenciones o confiscaciones.
Y el mercado ya está pasando factura. El Brent volvió a colocarse por encima de los US$107 por barril, mientras crecen las advertencias de que podría superar los US$120 si las interrupciones se prolongan.
Siria: el combustible enciende las calles
Y como si Medio Oriente no tuviera suficiente gasolina sobre el fuego, Siria también está viviendo una nueva explosión social.
Un fuerte aumento de los precios de los combustibles provocó las protestas más extendidas desde la caída de Bashar al-Asad.
El Gobierno elevó el precio del diésel en 40 %, mientras la gasolina y el gas también aumentaron, en momentos en que la población enfrenta una profunda crisis económica.
Las protestas se extendieron por varias regiones. Manifestantes quemaron neumáticos, levantaron barricadas y bloquearon importantes carreteras, incluida la estratégica vía entre Damasco y Alepo.
También fueron bloqueados convoyes de camiones cisterna que transportaban crudo hacia las refinerías. El Gobierno argumenta que los aumentos obedecen al encarecimiento de las importaciones y a problemas en el suministro, agravados por la reducción de las exportaciones rusas y el cierre temporal de la refinería de Baniyas.
El panorama regional, por tanto, se complica por varios frentes simultáneos: Ormuz bajo fuerte tensión, Bab el-Mandeb amenazado, Arabia Saudita bajo ataques, Siria incendiada por el descontento social y el petróleo otra vez por encima de los US$100. Y mientras los diplomáticos hablan de negociaciones, los misiles, drones y bloqueos marítimos siguen hablando más alto.



