INTERNACIONALES

 Rusia intensifica los ataques y Bielorrusia abre una puerta con Washington

La guerra entre Rusia y Ucrania mantiene su escalada sobre infraestructura energética, logística y ferroviaria, mientras Washington consigue nuevas liberaciones de presos en Bielorrusia a cambio del alivio de sanciones.

 

EUROPA

La guerra entre Rusia y Ucrania continúa entrando en una fase de alta intensidad, con nuevos ataques contra infraestructura energética, ferroviaria, portuaria y militar, mientras los esfuerzos diplomáticos para contener la escalada avanzan con resultados limitados.

En las últimas horas, Rusia y Ucrania volvieron a intercambiar ataques de gran alcance, pese a las conversaciones sobre una eventual suspensión de los bombardeos contra instalaciones energéticas.

El Ministerio de Defensa ruso informó de una nueva oleada de ataques contra instalaciones que Moscú identifica como parte de la infraestructura militar y logística ucraniana.

Según la versión rusa, participaron aviones de combate, drones, misiles y artillería, con objetivos relacionados con combustible, energía, transporte, almacenamiento de armamento y producción de vehículos y drones. Estas afirmaciones proceden de Moscú y no han sido verificadas de manera independiente en todos sus detalles.

La ofensiva se produce después de que Rusia lanzara alrededor de 200 drones durante una noche de ataques, afectando distintos puntos de Ucrania. Reuters informó que entre los objetivos alcanzados hubo estaciones de combustible en Kyiv y estructuras vinculadas con infraestructura portuaria y energética. Al menos dos personas murieron en esos ataques, según autoridades ucranianas.

El sistema ferroviario también se encuentra bajo creciente presión. Este miércoles, un ataque ruso con drones contra un minibús de pasajeros en la región de Dnipropetrovsk dejó cinco civiles muertos y al menos siete heridos, según funcionarios ucranianos. Otro dron atacó un tren de pasajeros en la región de Mykolaiv, aunque los 168 pasajeros y miembros de la tripulación fueron evacuados sin víctimas.

La infraestructura ferroviaria se ha convertido en uno de los puntos más sensibles del conflicto porque los trenes son esenciales para el transporte de personas, mercancías y suministros en una Ucrania cuyo espacio aéreo permanece cerrado desde el comienzo de la invasión rusa a gran escala en 2022. Las autoridades ferroviarias ucranianas aseguran que cientos de instalaciones han sufrido ataques durante 2026.

Zaporiyia sigue siendo un polvorín

La situación alrededor de la central nuclear de Zaporiyia continúa siendo motivo de preocupación internacional.

usia y Ucrania se han acusado repetidamente de acciones militares que podrían comprometer la seguridad de la mayor instalación nuclear de Europa. La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) mantiene presencia y ha insistido en que el personal de la central debe estar protegido en todo momento.

Moscú ha denunciado en distintas ocasiones ataques ucranianos con drones contra instalaciones de la central y sus alrededores. Sin embargo, las afirmaciones sobre daños concretos deben manejarse con cautela mientras no exista una verificación independiente.

La propia OIEA ha señalado anteriormente las dificultades de sus equipos para acceder a determinadas áreas debido a las condiciones de seguridad.

Mientras tanto, Ucrania continúa golpeando objetivos dentro del territorio ruso.

Reuters reportó ataques ucranianos contra una refinería de petróleo en Syzran y contra instalaciones vinculadas a la producción de drones en las regiones de Taganrog y Oryol. El intercambio demuestra que la llamada guerra de infraestructura está lejos de detenerse.

Bielorrusia abre otra ventana diplomática

En medio de este panorama, Estados Unidos y Bielorrusia alcanzaron un nuevo acuerdo que permitió la liberación de 25 presos. El enviado especial estadounidense John Coale informó que Washington levantará sanciones contra las empresas bielorrusas Lakokraska y Bellesbumprom como parte del entendimiento.

La negociación forma parte de los esfuerzos de la administración Trump para conseguir la liberación de personas detenidas en Bielorrusia y reducir el aislamiento internacional de Minsk. Reuters señaló que las conversaciones continuarán y que Washington espera obtener nuevas liberaciones y avances adicionales en materia de sanciones.

El acuerdo, sin embargo, no significa que la situación política interna de Bielorrusia haya quedado resuelta. Organizaciones de derechos humanos sostienen que todavía permanecen más de 900 presos políticos en las cárceles del país, mientras el gobierno de Alexander Lukashenko rechaza esa caracterización y afirma que las personas encarceladas han cometido delitos.

Así, mientras el campo de batalla continúa ardiendo entre Rusia y Ucrania, la diplomacia intenta abrir pequeñas ventanas de negociación en otros frentes. La liberación de presos en Bielorrusia constituye uno de esos movimientos, pero la guerra en Ucrania —con ataques sobre energía, transporte, puertos e infraestructura— continúa demostrando que la paz europea todavía está lejos de consolidarse.

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