
Mensaje 4753
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasisliniz?
Innumerables las veces que he enviado mensajes hablando de Pentecostés y la presencia viva del Espíritu Santo entre nosotros, predicadores por el mundo entero tratando de llevar al corazón de todos los seres humanos la presencia del Espíritu Santo de Dios, sin embargo, son miles los que han oído hablar de este gran milagro, este regalo incomparable del Padre, ignorándolo, dándoles la espalda, cerrándoles las puertas.
No acabamos de entender que es el Espíritu Santo el que mora en nuestro interior si lo dejamos, “ustedes son templos del Espíritu Santo” 1 Corintios 6:19, y… ¿Qué no puede alcanzar quien tiene al Espíritu Santo consigo? Lo puede todo, salud, prosperidad, paz, amor, felicidad.
Podemos entendernos con todo el mundo (Hechos 2) pues nos da el don de lenguas, he testimoniado que si no fuera por la presencia del Espíritu Santo quien me dotó del lenguaje del amor, no me hubiera podido entender con tantas personas que hablan un idioma tan diferente y difícil, son estas las razones por las que repito cada mañana al levantarme: “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra” (Salmo 103).
Todos tenemos dones, carismas, funciones, misiones que cumplir sobre la tierra, pero un mismo Espíritu, tienes que descubrir cuál es tu misión, tu responsabilidad ante Dios y poner a su servicio los dones que el Espíritu Santo te ha dado (1 Corintios 12).
Así como Pablo muestra en la Carta a los Gálatas 5, a los cristianos de Galacia, actual Turquia cuales son las obras que demuestran que seguimos al Espíritu Santo, Víctor Martinez vino a descubrir, aquí en Turquía la presencia del Espíritu Santo y a recibir dones que tenía guardados para mí.
Renunciar a la buena vida, a los placeres del mundo, a situaciones que en ocasiones me dejaban inmerso en el pecado y me alejaban de la presencia del Espíritu Santo, para entregarme a trabajar en la Empresa de Dios 24/7, en exclusividad para Él, no me ha sido fácil, dependiendo del amor de mis hermanos, dejándome conducir por el Señor, obedeciendo sus mandatos, venir precisamente al mismo lugar donde San Pablo hizo este llamado a reencontrarme con el Espíritu Santo, es a lo que llamo Dioscidencia.
He descubierto, como lo dice la Palabra que, “el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicio, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí. Contra esto no va la ley. Y los que son de Cristo Jesús han crucificado su carne con sus pasiones y sus deseos. Si vivimos por el Espíritu marchemos tras el Espíritu.”
Terminan las lecturas de hoy con el evangelio de san Juan 20, ofreciéndonos la Paz del Padre, esa que las carencias, problemas, dificultades, tropiezos, no nos puede quitar, esa que si aprendemos a arrepentirnos de corazón de nuestros pecados, con el propósito firme de no volver a caer, no nos faltará.
Y, tal como lo hizo aquella vez, lo está haciendo hoy sobre ti, “dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos».
Arrepentimiento de corazón, cambio de actitud, propósito firme de no volver a caer, alejándote de las tentaciones, orando mucho y confesando y reconociendo que eres pecador.
Entonces disfrutará de la presencia y los beneficios de tener al Espíritu Santo contigo.
Gracias a nuestra hermana Matilde Farach el Espíritu Santo ha llegado hoy a través de esta prédica hasta tu corazón, bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



