
Mensaje 4860
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
¿Has pensado que Dios podría estar cansado de escuchar tantas veces tus peticiones, que Él conoce tus necesidades y espera de ti una actitud diferente? ¿Te has preguntado por qué pides una y otra vez, pero sientes que nada cambia?
Deseo hoy invitarte a reflexionar profundamente sobre tu situación, en la que estas como estancado y las cosas no fluyen.
Quizá no necesitas pedir más, sino comenzar a decretar con convicción. Pedir desde la carencia puede reforzar la sensación de que aquello que deseas está lejos de ti; decretar, en cambio, significa reconocer tu poder de transformación, confiar en tus capacidades y dar pasos firmes hacia la vida que quieres construir.
El universo y, sobre todo, tu mente responde mejor a la claridad que a la duda. Cuando sustituyes el “quiero” por el “soy”, dejas de mirar tus sueños como algo distante y comienzas a integrarlos en tu identidad. Decir “soy capaz”, “soy constante” o “estoy preparado para avanzar” abre una nueva forma de pensar y te ayuda a tomar decisiones más coherentes con tu propósito.
Manifestar, no significa sentarse a esperar que todo ocurra por arte de magia. Significa actuar con confianza incluso cuando todavía no puedes ver el resultado completo. Cada pequeño paso cuenta: una decisión valiente, un hábito nuevo, una conversación necesaria o la voluntad de intentarlo una vez más. No necesitas tener todo resuelto para comenzar; solo necesitas creer que tu siguiente paso puede acercarte a donde deseas estar.
Decretar es dirigir conscientemente tu diálogo interior. Frases como “yo puedo”, “yo merezco”, “estoy creciendo” o “lo que deseo ya está en proceso” pueden ayudarte a transformar creencias limitantes, siempre que estén acompañadas de emoción, disciplina y acción. Las palabras cobran fuerza cuando las sostienes con tus elecciones diarias.
Habrá momentos de duda, pero dudar no significa retroceder. Significa que estás saliendo de lo conocido y aprendiendo a confiar en una versión más fuerte de ti. En esos momentos, recuerda todo lo que ya has superado. Tu historia demuestra que tienes recursos, valentía y capacidad para volver a levantarte.
Tus palabras moldean la forma en que interpretas y construyes tu realidad. Por eso, deja de hablarte desde el miedo y comienza a hacerlo desde la confianza. Decretar no es ordenar al universo; es darle una dirección clara a tu mente, fortalecer tu intención y convertirla en movimiento.
Empieza hoy. Elige una frase que represente la persona en la que quieres convertirte, repítela con certeza y respáldala con una acción concreta. No esperes a sentirte completamente preparado: avanza con lo que tienes, desde donde estás. Tu transformación comienza cuando decides creer en ti y actuar en consecuencia. Tus pensamientos son la raíz; tus acciones, el camino; y tu constancia, la fuerza que convierte tus deseos en realidad.
Has escuchado a Víctor Martinez repetir una y otra vez, por años: “Yo soy el hombre más feliz el mundo”, esto lo he repetido con certeza siempre, porque desde temprana edad en esto fue que me quise convertir y en todo mi accionar aun en los momentos de tristeza o más difíciles he dicho, “sigo siendo el hombre más feliz del mundo”, pero así lo he sentido siempre, mis pensamientos siempre han sido optimistas, positivos, en mi accionar me he dejado llevar de lo que Dios quiere, incluso que ame al prójimo como a mí mismo, he tomado el camino por el que Él me ha conducido, he sido firme y constante en la oración y he aprendido a manejar la fuerza que siempre ha convertido todo lo que he querido en realidad.
Muy pronto estaré impartiendo por las redes un seminario para entrenar a las personas en el manejo de sus pensamientos y el alcance de sus metas haciendo uso de sus facultades mentales que Dios les ha dado y que desconocen y tiene dormidas.
Deja de pedirle tanto a Dios y aprende a escucharlo y accionar como Él quiere.
Ha sido Felipe Gómez quien nos ha apoyado para que este mensaje llegue hasta todos ustedes, bendícelo, Señor.
Hasta la próxima.



