El pueblo exige menos figureo y más resultados… ¡A trabajar se ha dicho!

Tránsito en caos, microtráfico avanzando y obras que caminan a paso de tortuga. El país necesita menos cámaras y más soluciones.
Buenos días…
La capacidad no se anuncia, se demuestra trabajando.
Por eso, el director del INTRANT, general Juan Manuel Méndez García, tiene una tarea pendiente que no admite discursos, fotografías ni publicaciones en las redes, y es meterle mano al caos del tránsito.
Y ojo… no se trata de ganar titulares. Se trata de resolver problemas. El desorden está en las calles del Distrito Nacional y en los tres Santo Domingo: Este, Oeste y Norte. Está en las avenidas Duarte, Máximo Gómez, 27 de Febrero y John F. Kennedy, y se reproduce como una epidemia en carreteras y autopistas del país.
El caos vial no tiene horario ni domicilio. Y mientras los conductores pierden horas atrapados en tapones, algunos funcionarios parecen creer que administrar consiste en hablar bonito frente a un micrófono.
No, señores. Eso no es así. ¡A trabajar!
Los últimos directores del DIGESETT, tres designados durante los gobiernos de Luis Abinader, así como el último funcionario que ocupó la posición durante la gestión de Danilo Medina, y que hoy dirige la Policía Nacional, fueron un fiasco en materia vial. Y en este gobierno, principalmente, no han encontrado la fórmula para una solución. O por lo menos un alivio, al desorden vial.
Uno de los últimos intentos que dejó resultados visibles fue encabezado por el entonces director de AMET, que hizo la transición a DIGESETT, hoy mayor general retirado Frener Bello Arias, quien estuvo al frente de la institución entre 2016 y septiembre de 2018.
Su fórmula fue sencilla, pero exigente: investigación, educación y fiscalización. Primero, se identificaron los puntos críticos. Después, se desarrolló un programa de educación vial dirigido a las principales ciudades del país, especialmente aquellas con mayores problemas de circulación.
Y luego vino la fiscalización y operativos de vigilancia en alrededor de 480 puntos críticos, incluyendo carreteras y autopistas.
También se produjo el rescate de agentes de AMET que se encontraban asignados a servicios particulares, independientemente de quién fuera la persona que tuviera esa protección.
Aquella estrategia apostó por tres objetivos concretos: reducir los accidentes, disminuir las muertes provocadas por siniestros viales y agilizar la circulación en las principales ciudades, incluido el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo. Y así sucedió.
Incluso se implementaron corredores especiales durante las llamadas horas pico. 
¿Funcionó todo? Naturalmente, ninguna política pública es perfecta. Pero hubo una cosa que no faltó: acción en las calles.
Por eso, general Méndez García, el mensaje es sencillo:
- Menos hablar.
- Menos cámara.
- Menos figureo.
- Más calle y más resultados.
Recuerde. El tránsito no se organiza desde un escritorio ni se descongestiona desde las redes sociales. Se organiza poniendo orden donde está el desorden.

Y ya que hablamos de resultados, sería bueno que el director de la Policía Nacional también demuestre esa capacidad de la que tanto se habla.
Las quejas por asaltos, robos y despojos siguen brotando desde distintos puntos del país, mientras crece la preocupación por la expansión del microtráfico y los puntos de venta de sustancias ilícitas.

Y, como si fuera poco, la violencia también salpica a la propia Policía: una menor de apenas 14 años murió a manos de un agente, mientras otro policía fue ultimado por un compañero dentro de un destacamento. Cuando la delincuencia golpea afuera y la violencia se cuela hasta dentro de los cuarteles, la pregunta es inevitable: ¿quién está protegiendo a quién?
Porque hay una realidad que nadie puede esconder debajo de la alfombra, y es que cuando el microtráfico gana terreno en los barrios, también crecen las condiciones que alimentan la delincuencia y la violencia. ¿O no es así?
Y hay algo todavía más grave… ciudadanos y dirigentes comunitarios que, según denuncias, sienten temor de colaborar con la Policía.
Eso sí es preocupante. Si una comunidad tiene miedo de hablar con sus policías, ¿cómo demonios se puede construir una verdadera alianza entre Policía y comunidad?
La relación tiene que ser de confianza, no de miedo. Y si existen denuncias sobre actuaciones policiales que generan desconfianza, hay que investigarlas. No taparlas.
Porque una Policía fuerte no es la que intimida al ciudadano que denuncia, o lo mete al medio, es la que consigue que el ciudadano se sienta seguro denunciando.
Y al ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, también hay que tocarle la puerta.
El mismo Eduardo Estrella que fue senador por Santiago debe echar una mirada hacia El Seibo y preguntar qué está ocurriendo con el puentecito en construcción en la carretera El Seibo-Pedro Sánchez-Miches. Ya eso es una vergüenza.
Según las quejas que llegan desde la zona, la obra lleva cerca de tres años en construcción y los trabajos avanzan —para decirlo suavemente— a paso de tortuga vieja y enferma.
¡Así no! Porque cada obra paralizada, cada puente inconcluso, cada carretera abandonada y cada proyecto que se eterniza termina convirtiéndose en combustible para la crítica contra el Gobierno.
Y aquí hay que decir una verdad que parece olvidarse, y es que el presidente Luis Abinader no puede estar pendiente de todo. Precisamente para eso tiene ministros, directores y funcionarios. Pero parece que no funcionan.
Entiendan que el Presidente marca las políticas generales… los funcionarios tienen que ejecutarlas.
Presidente Abinader, todavía hay tiempo. Si realmente se quiere producir una transformación importante en los próximos dos años, hay que sacudir la mata. Y recuerde, ahora usted también el el presidente del PRM.
Coloque en los ministerios y direcciones a funcionarios que tengan capacidad, compromiso y resultados que mostrar. No importa de dónde vengan, siempre que sepan trabajar y responder.
Porque el pueblo está cansado de discursos, fotografías, inauguraciones por los aires, explicaciones, publicaciones en redes y funcionarios brillando ante las cámaras.
El país no necesita funcionarios influencers. Necesita funcionarios que funcionen.
La gente quiere calles transitables, seguridad, obras terminadas, servicios eficientes y autoridades que estén donde están los problemas. Porque gobernar no es contar historias. Gobernar es resolver.
Y cuando el problema está en la calle, hay que ensuciarse los zapatos en la calle. Así de simple. ¡Menos figureo y más trabajo!



