¡Feminicidios, caos y escándalos! El gobierno del PRM navega en aguas turbulentas
Panorama nacional: caos, denuncias, inseguridad y promesas rotas en un país que siente que todo empeora

Buenos días…
La vicepresidenta Raquel Peña no logra salir de un problema cuando ya está metida en otro.
La mencionan en medio de controversias vinculadas a Salud Pública, al tema de las jeringuillas, a cuestionamientos sobre el sistema sanitario y hasta en los líos alrededor de Seguro Nacional de Salud. Y ahora aparece diciendo que “el sistema” le ha fallado a la mujer dominicana.
No, vicepresidenta. El problema no es un “sistema” abstracto. El problema es que el gobierno no ha presentado políticas realmente efectivas para enfrentar el drama de los feminicidios.
Porque siete mujeres asesinadas en apenas 20 días no es una estadística fría. Es una tragedia nacional.![]()
Con los feminicidios… discursos sobran, respuestas faltan. Ejemplo: Mayo de 2026 avanza dejando sangre, dolor y familias destruidas. Y mientras tanto, desde el poder siguen apareciendo discursos, mesas de diálogo y promesas recicladas.
Pero la realidad en la calle es otra. La gente siente miedo. Y muchas mujeres viven atrapadas entre denuncias ignoradas, protección insuficiente y un sistema que llega tarde.
Tenemos un gobierno lleno de frentes abiertos. Y mientras el país se ahoga en problemas, el gobierno parece caminar sin rumbo claro.
Porque:
- El tránsito es un caos desesperante.
- La salud pública sigue en crisis.
- Los alimentos y medicamentos están por las nubes.
- La inseguridad golpea barrios y ciudades.
- La energía eléctrica empeora y las facturas ahogan a la población.
- Los combustibles siguen caros, mientras culpan a guerras extranjeras.
- Los campos están abandonados.
- La educación pública sigue llena de deficiencias.
- Llueven denuncias de devastación ambiental.
- La escasez de agua, crece mientras destruyen montañas y bosques.
Y como si eso fuera poco, las denuncias de corrupción e impunidad siguen creciendo.
La famosa transparencia del “cambio” hace rato que perdió brillo.
Aquí se denuncian irregularidades millonarias en auditorías… y luego aparecen funcionarios premiados o ascendidos como si nada hubiera pasado.
La llamada reforma policial tampoco convence. Siguen las denuncias de abusos, maltratos y uso excesivo de fuerza por parte de agentes policiales. Y cada vez que ocurre una muerte en un operativo, el descrédito institucional vuelve a explotar.
La sensación de descontrol crece.
Libertad de expresión bajo presión. También hay malestar en sectores de la prensa y la comunicación.
Muchos denuncian presión contra medios y comunicadores críticos, mientras otros reciben millones en publicidad oficial por destacar únicamente las “maravillas” del gobierno. Que no se ven.
Y el temor aumenta con artículos introducidos en el nuevo Código Penal, que sectores interpretan como mecanismos para intimidar voces incómodas.
Aquí mucha gente siente que quieren silencio… no preguntas.
En le país hasta se violenta el derecho a la protesta, una etapa que parecía superada. Por ejemplo, en provincias como San Francisco de Macorís y San Juan de la Maguana, las protestas populares dejaron escenas preocupantes.
Bombas lacrimógenas, operativos agresivos, vigilancia con drones y fuertes despliegues militares han aumentado la tensión.
Y mientras eso ocurre, el microtráfico sigue operando en demasiados barrios como si tuviera permiso especial.
Los hospitales públicos continúan recibiendo críticas por precariedades, falta de equipos y deficiencias en servicios esenciales.
Y ahora surge otro fenómeno peligroso: grupos de motociclistas violentos sembrando temor en las calles.
Se organizan, se agrupan y reaccionan de forma agresiva ante cualquier incidente de tránsito. Ya hay muertos y heridos vinculados a estos conflictos.
La autoridad parece perder terreno en demasiados frentes al mismo tiempo.![]()
Y dentro del Partido Revolucionario Moderno tampoco reina la calma.
La suspensión y posterior reversa sobre las elecciones internas dejó muchas heridas abiertas. Se habla de “consenso”, pero dentro del partido muchos sospechan que detrás de ese discurso hay intentos de mantener el control en manos de los mismos grupos de poder.
Los perremeístas están divididos, desconfiados y cada vez más enfrentados. Porque cuando el poder comienza a apretar… las sonrisas políticas desaparecen rápido.
Entre perremeístas te veas…



