¡Otro escándalo policial! Coronel PN desafía al Ministerio Público y siembra tensión en Villa Duarte
Fiscal denuncia intimidación con arma de fuego, comunitarios acusan al oficial de “prepotente y arrogante”, mientras el caos de los motociclistas y la inseguridad siguen desbordando las calles.

Buenos días…
Otra vez la Policía Nacional metida en un escándalo. Otra vez un coronel enfrentado al Ministerio Público. Otra vez Santo Domingo Este convertido en escenario de choques de poder, abusos y desorden institucional.
Ahora el lío explota en Villa Duarte, donde el titular de la fiscalía comunitaria, Danilo Holguín, denunció públicamente los alegados atropellos y actuaciones arbitrarias del comandante policial de la zona, el coronel Héctor Carmona.
El fiscal reaccionó luego de que circularan videos en redes sociales, donde se observa al oficial incautando motocicletas y actuando con una actitud desafiante, prácticamente dándole la espalda al Ministerio Público, como si la ley dependiera exclusivamente de su pistola y su rango. ¿Esa es la reforma policial?
Y lo grave no es solo el choque institucional. Lo grave es que los comunitarios respaldan al fiscal y describen al coronel como “arbitrario, arrogante y prepotente”.
Pero el asunto sube de tono con esa denuncia explosiva hecha por el propio fiscal Holguín.
Según narró, el pasado lunes, el coronel Carmona se sentó frente a él, en la Fiscalía y colocó su arma de fuego al lado, en una actitud claramente intimidatoria. Y si esto ocurrió así, ciertamente el oficial quería meter miedo, terror.
“Me puso la pistola al lado, con formas de amedrentarme”, denunció el fiscal.
Y el magistrado respondió con firmeza: “El día que yo me amedrante como fiscal, tengo que dejar de ser fiscal”.
Eso es gravísimo. Escandaloso. Peligroso. Y si ocurrió como fue denunciado, la Procuraduría General de la República tiene la obligación de investigar de inmediato. Porque la Policía es auxiliar del Ministerio Público, no un poder paralelo armado que actúa por encima de la ley.
Aquí nadie puede normalizar que un coronel intente presionar o intimidar a un fiscal con una pistola sobre la mesa. Eso huele demasiado mal.
Y no es un caso aislado. Este no es el primer choque entre oficiales policiales y fiscales en Santo Domingo Este.
A mediados de marzo, la fiscal Heidi Francisco denunció que el coronel Julio Alejandro Álvarez Rosario, comandante en Los Frailes, le impidió el acceso a la oficina donde normalmente atendía asuntos comunitarios.
Entonces, la pregunta es obligatoria: ¿Quién manda realmente? ¿La ley o algunos coroneles que parecen creerse dueños de los destacamentos y de las calles?
Si la procuradora Yeni Berenice Reynoso conoce el peso de su cargo, sabe perfectamente lo que tiene que hacer.
Y mientras las autoridades se pelean entre ellas, la calle sigue manga por hombro.
Hay que decirlo sin maquillaje: muchos motociclistas se están convirtiendo en agentes del caos. La violencia vial crece. Las agresiones aumentan. Los ataques contra conductores son cada vez más frecuentes. Y el miedo también.
Da la impresión de que cualquiera se monta en una motocicleta y automáticamente cree que puede desafiar semáforos, aceras, peatones y hasta policías.
La inseguridad está creciendo como la verdolaga, y el Gobierno parece mirar para otro lado, mientras las calles se convierten en tierra de nadie.
Y cuidado. Ahí está Haití como espejo del desastre: bandas criminales más poderosas que las propias autoridades.
En medio del caos global, hay que reconocer la importancia de la decisión del presidente Donald Trump de reunirse cara a cara con Xi Jinping para discutir temas de seguridad internacional.
El mundo espera liderazgo, no discursos vacíos. Y hoy el conflicto entre Estados Unidos e Irán mantiene al planeta entero sentado sobre un barril de pólvora.
Y aterrizando otra vez en Santo Domingo Este… La gestión del alcalde Dio Astacio sigue siendo una enorme decepción. Mucha espuma y poco chocolate. Mucho “black, black, black” y pocas soluciones reales.
Prometió limpiar las aceras, organizar el tránsito y recuperar los espacios públicos. Pero la realidad es otra: desorden, caos vial y abandono.
Parece que el alcalde pasa por las calles mirando hacia otro lado para no ver el desastre que tiene frente a sus ojos. Y el desorden se nota hasta en los alrededores del propio ayuntamiento.
Mucho discurso. Mucha cámara. Mucha pose. Pero gestión… muy poca.
Y atención también con los trabajos que ejecuta el Ministerio de Turismo de la República Dominicana en la avenida España. Después no digan que nadie lo advirtió.
Las obras avanzan aceleradamente porque el ministro David Collado quiere exhibir resultados rápidos, pero ya hay voces alertando sobre posibles vicios de construcción.
Y no hace falta ser ingeniero para darse cuenta de algunas cosas.
No somos magos.
Tenemos ojos para mirar…



