PICANTE

PRM arde por dentro, Ucrania sigue sangrando y aquí nadie quiere soltar la botella

Mientras Trump habla de paz, Zelenski pide más guerra, y en RD, el PRM se devora solo entre consensos, visas y temblores por extradición

Buenos días…

¡Cógelo, Picante!Mientras Estados Unidos intenta buscar una salida negociada al conflicto en Ucrania, el presidente Volodímir Zelenski parece decidido a seguir peleando hasta agotar el último misil ajeno.

Y desde Bélgica y otros países europeos continúan echándole gasolina a la guerra, siempre bajo el paraguas de la OTAN, que actúan como la gatica de María Ramos: tiran la piedra y esconden la mano. Hablan de paz, mientras financian más fuego.

Y aterrizando aquí… en el Partido Revolucionario Moderno el horno no está para galletitas.

El famoso “consenso” interno está dejando más heridas que acuerdos. Hay líos en Santiago, Barahona, Moca, Santo Domingo Este y otras localidades. Y ya dirigentes comienzan a hablar sin maquillaje.

La diputada Soraya Suárez hizo explosión y denunció que la dirección nacional del PRM decidió suspender convenciones internas y empujar acuerdos “por consenso”, algo que algunos aceptaron tragándose el pique… pero otros no.

Y aquí viene lo feo. Según Suárez, donde se crearon nuevas zonas partidarias, los presidentes municipales y regionales no han convocado a diputados, regidores ni dirigentes de base para discutir nada y darle a cada quien su parte. O sea… quieren cocinar el reparto entre ellos mismos. Ser jueces y parte.

La legisladora fue más lejos: aseguró que algunos “dueños del PRM” quieren quedarse con las nuevas estructuras políticas como si fueran herencia familiar. Puso como ejemplo a Santiago, donde la zona Ñ creó nuevas demarcaciones y, según denunció, los presidentes municipales y regionales pretenden controlarlas sin consultar a nadie.

Y soltó una bomba todavía más pesada, pues dijo que quieren imponer dirigentes “hasta con vicios”. ¿Oíste eso, José Ignacio Paliza?

Y por si fuera poco, al PRM le siguen cayendo todos los palitos. Ahora corre el rumor de que a una diputada le quitaron la visa estadounidense. La dorada. Y si eso es verdad, no fue por lanzar piedras a la luna ni por tirar botellas vacías al río. Algo raro pasó ahí.

Y hablando de nervios…  La famosa lista de extraditables sigue congelada. Cada semana anuncian que “viene la zafra”, que ahora sí arrancan los expedientes… pero todo se queda en cuentos y filtraciones.

Eso sí: cada vez que alguien menciona la palabra extradición, hay funcionarios, empresarios y figuras políticas a los que les entra una epidemia diarreica colectiva.

Mientras tanto, el Gobierno repartió subsidios especiales al transporte, pero el pasaje sigue subiendo como si el combustible estuviera hecho de oro líquido. Nadie controla nada.

Y tampoco aparece el agua. En barrios del Gran Santo Domingo y pueblos del interior, la gente está pegando el grito al cielo por la falta de agua potable. La presión no sube ni por casualidad.

Nos informan, además, que el Consejo Estatal del Azúcar intenta poner orden en Los Frailes y la marginal de Las Américas, después de detectar que vivos, invasores y delincuentes inmobiliarios se han adueñado de solares privados, vendidos legalmente hace años y pagados peso por peso por sus propietarios.

Ahí el tigueraje inmobiliario anda como Pedro por su casa.

Y siguiendo en Santo Domingo Este, el alcalde Dio Astacio parece haber olvidado que las aceras son para caminar, no para convertirlas en mercados improvisados.

En muchos sectores ya el peatón no camina… sobrevive. Las aceras están secuestradas por vendedores informales, tarantines y negocios que ocupan el espacio público sin ningún control.

Y gobernar así no es administrar con dignidad. Eso, en buen dominicano, es dirigir un Ayuntamiento de manera mediocre, floja y desordenada.

Y cerramos con un tema que todavía provoca escalofríos en la sociedad dominicana.

Mario José Redondo Llenas recuperó su libertad tras cumplir 30 años de prisión por el asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar, ocurrido en 1996.

Han pasado apenas seis días desde su salida de prisión, pero gran parte de la población sigue sin aceptarlo. Mucha gente no quiere verlo ni en pintura y otros, incluso, plantean que abandone el país.

Porque hay crímenes que, aunque la justicia cierre el expediente, la memoria colectiva nunca perdona. Y ese es uno de ellos.

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