La credibilidad en quiebra
La OTAN habla de paz y prepara guerras. La OEA bosteza mientras el continente arde. La ONU emite resoluciones que terminan en el zafacón. Y en República Dominicana, la reforma policial acumula más preguntas que respuestas.

Buenos días…
La crisis de credibilidad de los organismos internacionales es tan profunda que mucha gente ya ni siquiera finge creerles.
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- La OTAN es vista por amplios sectores como una maquinaria que sobrevive alimentando conflictos.
- La OEA parece un club de reuniones eternas, donde se habla mucho y se resuelve poco.
- Y la ONU, que nació para evitar guerras, hoy es percibida por millones como un escenario donde las grandes potencias hacen discursos, mientras los misiles siguen cayendo.
Las resoluciones se aprueban. Los comunicados se publican. Los muertos se cuentan. Y nada cambia.
Aliados con cuchillos. Por eso llama la atención el choque público entre Irán y el presidente libanés, Joseph Aoun.
Mientras Teherán exige que cualquier acuerdo con Washington incluya el fin de los ataques contra Líbano, Aoun respondió acusando a Irán de utilizar a su país como una «moneda de cambio» en las negociaciones. Vaya, vaya… ¡Qué maravilla!
En otras palabras: los que se presentan como aliados estratégicos terminaron discutiendo en la plaza pública.
Y mientras eso ocurre, seguramente en Washington y Tel Aviv más de uno observa el espectáculo con una sonrisa. Porque cuando los aliados se dividen, sus adversarios se fortalecen.
La historia de la geopolítica es sencilla: las grietas ajenas siempre terminan siendo oportunidades para otros.
El poder de las debilidades: Estados Unidos ha construido buena parte de su influencia internacional detectando fracturas, contradicciones y puntos débiles.![]()
- Cuando un adversario se divide, aparece la oportunidad.
- Cuando un bloque pierde cohesión, aparece la presión.
- Cuando surgen conflictos internos, llegan las negociaciones en condiciones desiguales.
- Esa lógica no es nueva. Es la esencia del juego geopolítico.
Y mientras Irán y Líbano intercambian acusaciones, Israel gana tiempo y espacio para intentar imponer sus condiciones sobre el terreno.![]()
La reforma manchada. En República Dominicana también hay temas que exigen respuestas.
Cada vez que un policía cae abatido, la investigación debe llegar hasta las últimas consecuencias. La sociedad merece conocer toda la verdad.
Pero también resulta indispensable que las autoridades expliquen con absoluta transparencia los casos en los que sospechosos terminan muertos antes de llegar ante un tribunal. Ahí hay gatos entre macutos.
Y ojo: La justicia no puede sustituirse por ejecuciones extrajudiciales. Y la ley del Talión no existe en República Dominicana.
Y la reforma policial no puede medirse por discursos ni por ruedas de prensa.
- Se mide por resultados.
- Se mide por transparencia.
- Se mide por respeto a los derechos ciudadanos.
- Y se mide por la capacidad de erradicar los abusos y las irregularidades que durante décadas han golpeado la credibilidad institucional. Algo que se ha incrementado en los últimos años.
La pregunta de la calle: Un lector plantea una interrogante que se escucha con frecuencia: ¿Por qué muchas investigaciones parecen acelerarse únicamente cuando un escándalo alcanza gran notoriedad pública?
Es una pregunta incómoda. Pero es una pregunta válida. Porque cuando la percepción ciudadana es que las instituciones reaccionan más por presión mediática que por convicción institucional, la confianza comienza a deteriorarse. Y cuando la confianza se deteriora, el problema deja de ser judicial para convertirse en político.
Sin vacas sagradas. Si la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado es real, debe alcanzar a todos. A funcionarios y exfuncionarios. A dirigentes oficialistas y opositores. A empresarios, militares, legisladores o cualquier persona que resulte vinculada mediante pruebas a actividades ilícitas.
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- No puede haber vacas sagradas.
- No puede haber protegidos.
- No puede haber expedientes que duerman el sueño eterno porque afectan a personas influyentes.
Y recuerden: La ley pierde legitimidad cuando se aplica con distintas velocidades.
El costo de la sospecha. Lo más preocupante no es que existan rumores. Lo más preocupante es cuando esos rumores cruzan fronteras.
- Cuando dominicanos residentes en el exterior escuchan señalamientos sobre corrupción, narcotráfico o protección política.
- Cuando medios extranjeros reproducen historias que afectan la imagen del país.
- Cuando la sospecha comienza a competir con la realidad.
República Dominicana no puede permitirse cargar con etiquetas que dañen su reputación internacional.
La única manera de desmontar cualquier narrativa negativa es con transparencia, investigaciones serias, rendición de cuentas y justicia para todos. Porque al final, el mejor desmentido no es un discurso. Es la verdad. Y la verdad, cuando aparece completa, no necesita departamento de relaciones públicas



