¡Tres muertos, una vergüenza diplomática y una Policía bajo sospecha!
Mientras un bochornoso episodio protagonizado por el embajador dominicano en Madrid hace ruido en las redes, el país enfrenta un fin de semana sangriento: un capitán asesinado en Villa Altagracia, un agente muerto dentro de una banca y un controversial operativo policial en La Vega que vuelve a poner a la Policía Nacional bajo el escrutinio público.

Buenos días…
Mientras Madrid se ríe del papelón, República Dominicana llora otro fin de semana sangriento.
¡Diantre! Lo del embajador dominicano en Madrid, Tony Raful, intentando besar a la reina de España durante un acto protocolar, ha provocado más de una carcajada y no pocos comentarios vergonzosos.
El video corre como pólvora en las redes sociales y muestra el incómodo momento en que la propia reina marca distancia y frena la situación.
Pero mientras algunos hablan del papelón diplomático en Madrid, aquí la realidad es mucho más dolorosa.
En apenas un fin de semana, tres hechos violentos estremecieron al país. El sábado fue asesinado un capitán en Villa Altagracia. El domingo, un agente policial perdió la vida dentro de una banca de apuestas. Y en La Vega, otro joven murió durante una intervención policial que ha generado una fuerte controversia pública.
Precisamente este último caso amenaza con convertirse en otro dolor de cabeza para el Gobierno y para la imagen de la Policía Nacional.
La versión oficial habla de un supuesto enfrentamiento en el que resultó muerto Marqui Abraham García Gil, conocido como “Mikey”. Sin embargo, posteriormente comenzó a circular un video que muestra una secuencia distinta a la ofrecida inicialmente por las autoridades.
Las imágenes han provocado indignación y reavivado el debate sobre el uso de la fuerza por parte de agentes policiales.
Muchos recuerdan casos anteriores que también generaron cuestionamientos públicos, como el ocurrido en Haina, en diciembre de 2023, y otro registrado en La Barranquita, Santiago, durante 2025.
Lo cierto es que la Policía necesita enfrentar la delincuencia, pero siempre dentro del marco de la ley. Combatir el crimen no puede convertirse en una licencia para cometer abusos. Cada actuación debe ser investigada con transparencia y cada denuncia debe recibir una respuesta clara.
El presidente Luis Abinader no debería permitir que hechos de esta naturaleza continúen deteriorando la confianza ciudadana en una institución llamada a proteger a la población.
Y surge una pregunta obligada: ¿qué hace el Ministerio Público frente a denuncias tan graves?
La ciudadanía espera respuestas, no silencios.
Mientras tanto, Guido Gómez sigue teniendo pendiente una promesa que miles de usuarios recuerdan: obligar a las telefónicas a cobrar por consumo real y no por «paqueticos» que muchos consideran abusivos.
José Rafael Vargas dejó una huella difícil de olvidar cuando obligó a las compañías a facturar por segundos consumidos y no por minutos completos. Aquella medida fue celebrada por millones de usuarios.
Hoy la gente sigue esperando algo parecido, pero con los paqueticos.
También hay que recordarles a los comunicadores que la responsabilidad es parte esencial del oficio. Si existen pruebas sobre un hecho, publíquelas. Pero utilizar información como mecanismo de presión puede interpretarse de maneras muy peligrosas.
Presidente Abinader: la delincuencia continúa preocupando a la población y la percepción de inseguridad sigue creciendo.
Y atención con otro fenómeno que inquieta a muchos ciudadanos: motociclistas armados con machetes y armas blancas que están sembrando temor en calles y avenidas.
Además, crecen las críticas contra el Gobierno. Algunas son legítimas, otras exageradas, pero todas reflejan un clima de inconformidad que no debe ignorarse.
La figura presidencial merece respeto. Siempre.
Y al cierre, desde la propia Policía surgen voces de preocupación. Oficiales y alistados honestos —que son la inmensa mayoría— expresan malestar por actuaciones que consideran dañinas para la institución.
Hay quienes sostienen que la reforma policial no ha producido los resultados prometidos y que persisten prácticas que debieron desaparecer hace años.
Presidente, investigue lo ocurrido dentro de la Policía Nacional durante los últimos años. Porque cuando las irregularidades no se corrigen, terminan convirtiéndose en una enfermedad que carcome desde adentro.
Y esa enfermedad, si no se enfrenta a tiempo, puede terminar destruyendo la credibilidad de una institución que pertenece a todos los dominicanos. Y algunos protagonistas han sido premiados, presidente, con decretos. Revise. Ahí están las auditorias y ahí están los decretos.



