¿Alofoke vendió humo con el Código Penal?
El anuncio de un supuesto acuerdo para modificar el Código Penal terminó estrellándose contra la realidad legislativa.

Buenos días…
Mucho «bla, bla, bla»… y ningún cambio. Mientras muchos le creyeron su historieta, nosotros no compramos esa chercha ni por un segundo. La política es cuestión de seriedad.
Desde el primer momento advertimos que todo era puro achante, mucho espectáculo y pocas realidades.
Hoy queda la impresión de que Santiago Matías vive en un mundo de fantasía, vendiendo la imagen de un «mago» capaz de cambiar las cosas con solo frotar la lámpara maravillosa, cuando la realidad terminó desmintiendo cada una de sus promesas.
“Alofoke” anunció con entusiasmo que, tras reunirse con el presidente Luis Abinader y participar en varias mesas de trabajo con su equipo legal, se había logrado un consenso para modificar los artículos más cuestionados del Código Penal. Sin embargo, el resultado final conocido hasta ahora no refleja esas modificaciones.
El episodio deja una pregunta en el aire: ¿qué fue lo que realmente se acordó? Si hubo consenso, ¿por qué no quedó plasmado en el texto aprobado?
Para muchos críticos, el desenlace evidencia que, en política, los anuncios no sustituyen los hechos. Y mientras tanto, periodistas y comunicadores continúan advirtiendo que las disposiciones penales cuestionadas siguen representando un riesgo para la libertad de expresión.
El episodio alimenta la percepción de que hubo mucho protagonismo, muchas declaraciones y pocas acciones concretas.
En política, los resultados pesan más que las ruedas de prensa, los videos o las publicaciones en redes sociales.
Quienes cuestionan su actuación consideran que este caso demuestra que negociar con el poder exige algo más que influencia mediática.
El desenlace evidenció una desconexión entre las expectativas creadas y la realidad del proceso legislativo, mientras las preocupaciones sobre los artículos que afectarían a periodistas y comunicadores continúan sobre la mesa y la ley mordaza es una realidad.
Conviene recordarle a Alofoke que, como afirmaba el canciller alemán Otto von Bismarck, «la política es el arte de lo posible». Y si a esa máxima se le añade el realismo político de Nicolás Maquiavelo, la lección es aún más clara: la política no se construye sobre ilusiones, promesas grandilocuentes ni golpes de efecto, sino sobre la realidad, la correlación de fuerzas y la capacidad de convertir los anuncios en hechos concretos.
¿Democracia o mordaza? En muchas democracias, la difamación dejó hace años de ser un delito penal y pasó al ámbito exclusivamente civil.
En República Dominicana ha ocurrido lo contrario: se penaliza. Y de inmediato surgen las preguntas: ¿Estamos fortaleciendo la democracia o debilitándola? ¿Hacia dónde nos están llevando?
Y pasemos a otro tema al que damos seguimiento permanente: la Policía Nacional. Nos preocupa la denuncia de que a determinadas unidades se les estaría imponiendo la meta de retener una cantidad fija de motocicletas cada día. Eso, si es verdad, es vergonzoso.
Es el mismo modelo que durante años se ha denunciado contra agentes de la DIGESETT, de que se le asigna supuestas cuotas diarias de multas.
Si esa práctica también se está trasladando a la Policía, el resultado es predecible. Con documentos o sin ellos, la motocicleta termina retenida. Y si el ciudadano protesta, el riesgo es que también termine detenido. Ese no puede ser el espíritu de una institución llamada a proteger a la población.
En las redes sociales circula un video en el que el entonces candidato Luis Abinader cuestionaba que solo se aumentara el salario a los policías activos, dejando fuera a los pensionados. Esa crítica generó esperanza entre miles de agentes y sus familias.
Pero también rescatamos y publicamos la propaganda política en la que el hoy presidente prometía importantes aumentos salariales para los miembros de la Policía Nacional, incluyendo a los coroneles.
Muchos agentes consideran que esas promesas, al igual que la anunciada reforma policial, siguen sin traducirse plenamente en la realidad.
Esta es la escala salarial actual de la Policía Nacional:
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Y esta fue la promesa de aumentos presentada por el entonces candidato Luis Abinader:
(Imagen)
Presidente Abinader, hay policías que aseguran estar laborando jornadas que superan con frecuencia las 20 horas continuas. Un agente agotado física y mentalmente difícilmente podrá brindar el servicio que merece la ciudadanía. Ese nivel de desgaste no fortalece la seguridad, la debilita.
ADVERTENCIA: Presidente, si finalmente se aprueba el mamotreto proyecto que modifica la Ley Orgánica de la Policía Nacional, sin atender las preocupaciones que han expresado distintos sectores, el problema del déficit de personal podría agravarse.
Ya los mismos policías dicen que si ese proyecto pasa, muchos agentes podrían optar por abandonar la institución y cada vez será más difícil atraer nuevos aspirantes. No habrá imprenta capaz de fabricar los policías que el país necesitará.



